Vivir más, y mejor

cacahuatitosPor Lorena Maldonado

Vas a asistir a la primera reunión de compañeros de clase de la generación 1994. Después de 20 años volverás a ver a amigos que se han quedado en memoria. Al llegar, te encuentras con dos hechos rotundos: el gusto de verlos de nuevo y el paso del tiempo, mejor conocido como envejecimiento.

El proceso en teoría comienza a partir de los 40 años. Hasta esa edad el cuerpo mantiene los recursos acumulados durante los primeros 20 años. Sin embargo, en la práctica los síntomas comienzan a manifestarse a partir de los 30 o 35 años. Muchos atletas reducen 0.5 de su rendimiento físico a partir de los 35 años,  y numerosos hombres pierden cabello antes de los 30 o se vuelven canosos.

Los gerontólogos (especialistas en el estudio del envejecimiento) afirman que la longevidad está definida en 75% por el estilo de vida y  25% por la carga genética. Veamos a Japón; cifras de la Organización Mundial de la Salud indican que se ubica en primer lugar por el nivel de esperanza de vida, que en los hombres es de 80 años y en las mujeres de 85 años. La alimentación nipona está basada en pescado, bajas grasas y bebidas ricas en antioxidantes.

En la actualidad, las teorías del envejecimiento no solo buscan prolongar la vida, sino proporcionar calidad  a través del rediseño de hábitos que forman tu estilo de vida.

Si estás saliendo de los veinte, entrando a los treinta o en cualquier parte del trayecto hasta los ochenta, revisa siguientes aspectos, que no eliminan el proceso natural de envejecimiento, pero retrasan y mitigan sus efectos.

Radicales libres. Son moléculas que se producen por las funciones que desempeña el metabolismo. Deben controlarse, ya que pueden dañar las células del cuerpo, formando tumores (cáncer); acelerar el proceso de envejecimiento, y debilitar al sistema inmunitario. También fuera del organismo existen factores que contribuyen a la liberación de radicales libres: dietas ricas en grasas, alimentos fritos, radiaciones ultravioletas A y B, rayos X, tabaquismo, exceso de alcohol, contaminación ambiental, inactividad física, obesidad  y la edad.

Los antioxidantes inhiben los efectos de los radicales libres. Están en alimentos como frutas, verduras, nueces, granos, algunas carnes de aves y, sobretodo, en pescados (Omega 3, 6 y 9).

Educación. Mientras más años de estudio, hay mayor conocimiento y conciencia acerca del cuidado de la salud, y se emprenden más actividades saludables física, emocional y mentalmente. Los valores como la perseverancia y la planeación del futuro son características proactivas que requiere energía.

Ejercicios y excesos. El ejercicio debe ser constante y moderado. Estudios afirman que el ejercicio físico excesivo aumenta la presencia de radicales libres, imposibilita la recuperación del músculo y trae lesiones. Lo ideal es hacer ejercicio entre 30 a 40 minutos cinco veces a la semana. También debes considerar un mix en tu rutina: procura incluir ejercicios cardiovasculares (correr, caminar, nadar, bicicleta), de estiramiento y flexibilidad, de fuerza (levantar pesas con poco peso, y muchas repeticiones) y de respiración (Tai Chi o Yoga).

Dormir poco o mal dormir. Existen efectos positivos y necesarios que se producen mientras dormimos. Durante el día, tu cuerpo está sometido a la fuerza de gravedad, ocasionado que tu columna vertebral se comprima. Al dormir, el sistema cardíaco ayuda a la columna a regenerarse. Por otra parte, las hormonas del crecimiento y el cortisol solo se secretan durante el sueño. Evita cualquier estimulante que merme la calidad del sueño: café, tés, exceso de trabajo y entretenimiento.

Estrés Un poco de estrés es bueno para desempeñar funciones demandantes de la vida cotidiana, pero en exceso disminuye las defensas frente a enfermedades, provoca padecimientos cardiovasculares y produce impacto negativo en la memoria. El estrés libera adrenalina. Esta tiene efecto directo en la piel causando ojeras, manchas cutáneas, acné, caída del cabello y aparición temprana de canas, pues acelera el envejecimiento de las células de la piel.

Edad cronología vs. edad biológica

Si te interesa conocer tu edad biológica contra la cronológica, puedes acceder a los siguientes links:

http://es.calcuworld.com/deporte-y-ejercicio/calculadora-de-edad-biologica/

http://www.acicasrunmex.com/2014/02/calculadora-de-edad-biologica.html

 

 

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