DINERO INESPERADO: Obras de arte e indemnizaciones

A LA 1, A LAS 2,… ¡VENDIDO!

Mónica, 45 años

Dinero inesperado: variable (obra de arte encontrada)

GInesperadas9Bien reza el dicho: “uno nunca sabe lo que tiene…” y es verdad. Hace un par de años, Mónica Vatel, dueña de un restaurante de comida típica en el centro de Oaxaca, recibió la herencia de una casa antigua en Pinotepa. Al mudarse nunca imaginó lo que encontraría.

Mónica sentía pena por deshacerse de los muebles que había en esa casa en una venta de garaje cualquiera. Por ello, invitó a Manuel, su amigo artista, a cenar a su nuevo hogar. La sorpresa fue mayúscula: resulta que la herencia de la chef contenía tres cuadros y una escultura de un gran artista plástico que había sido amante de la dueña anterior de la casa, su tía abuela… O al menos, eso pensaba su amigo.

Para estar seguros, Manuel le sugirió contactar a una casa de subastas o acercarse al museo de arte popular local para ver qué opciones le daban.

¿Qué hacer?

Mónica encontró en internet que las casas de subastas más reconocidas son Christie’s y Sotheby’s (a nivel internacional), y Morton y Rafael Matos (en México). Así, decidió tener un primer acercamiento.

Lo primero que le ofrecieron fue hacerle un avalúo de las obras para verificar su autenticidad, su estado de conservación y el posible precio que podían adquirir en el mercado. Esto fue sencillo; bastó con decir el nombre del autor y mandar fotos por correo electrónico para captar la atención de las casas de subastas. Le advirtieron que entre mayor información pudiera dar, mejor.

Por eso, la chef se tomó un par de días para visitar a una amiga de su tía abuela en Tuxtepec. Ella le contó la historia del amorío, y hasta le pudo enseñar un par de fotos y una carta que constataba la aventura.

Pero subastar obras de arte tiene un costo; implica un contrato de venta por consignación y no se garantiza cuánto tiempo pueda tardar en subastarse. Las casas especializadas, aunque de entrada no estipulan un porcentaje fijo de comisión y costos por servicios adicionales (seguro, transportación de las piezas), sí anticipan que manejan un tabulador acorde con la trascendencia de la obra, va desde un 20 hasta un 35% del precio final al que se vende.

¿Y si me la quedo?

Una vez que se sabe que se posee una obra de arte valiosa se deben tomar medidas para conservar su valor, como cuidar factores ambientales (humedad, temperatura, luz) del lugar donde se almacenará (incluso si es la pared de nuestra casa). Asimismo, se debe asegurar toda la documentación que avala la autenticidad y costo de la obra.

Un seguro que la proteja de robo o daño es indispensable (algunos seguros de casa incluyen un apartado), y por último, es recomendable informarse sobre los movimientos del mercado del arte para saber en qué momento es oportuno deshacerse de ella. Para ello existen rankings internacionales (artindex.com o artreview.com).

No solo las casas de subastas pueden interesarse; existen fondos de inversión dedicados al arte con los que se podría obtener algún rendimiento. Una tercera opción consiste en conservar la obra y prestarla para exposiciones temporales. “Una obra, entre más se exhiba, gana más valor, porque eso habla de su historia y trascendencia”, comenta Carlos Aranda, curador de arte con más de 40 años de trayectoria.

Mónica debe dar a conocer que posee la obra y en cuanto reciba una solicitud, pedir que garanticen el transporte y un seguro (aún cuando ya esté asegurada por su cuenta). El museo que la solicita debe brindar garantías de cuidado y asumir el costo. “Por ley los museos en México no compran ni venden obra. Estas transacciones se hacen a través de la figura de ‘amigos de los museos’, sociedad civil privada conformada por especialistas o coleccionistas, quienes forman el acervo del recinto cultural”, aclara Aranda.

Otra forma de prestarlas es vía la figura del comodato: se concede la obra de arte a una institución de manera gratuita para ser exhibida y conservada de manera permanente mientras dure el contrato.

Si Mónica no quisiera que la obra saliera de su casa, podría simplemente permitir fotografías y vender el material para un libro o catálogo, cobrando regalías. “Existen muchas formas de hacer dinero con obras de arte. Estas piezas nunca pierden su valor. Es una inversión exquisita, que si la sabes mover te puede hacer millonario y brindarte prestigio”, comenta el curador. Sea cual sea la opción, la constante es la necesidad de asesoría especializada.

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REINGENIERÍA DE VIDA

Rodrigo, 50 años

Dinero inesperado: $450 mil pesos (indemnización)

GInesperadas8Desde que terminó la preparatoria, Rodrigo sabía qué quería estudiar: ingeniería mecánica. Su padre tenía un pequeño taller, y desde niño anduvo entre coches y motores. Vivía en León, Guanajuato y afortunadamente la universidad pública ofrecía esa carrera.

Fue aceptado, y al terminar sus estudios consiguió trabajo en una firma de autopartes recién instalada en la ciudad. Su empeño era desbordante. Como el tiempo que le quedaba era poco, vendió el taller a un amigo de su padre. Poco después se casó y fueron llegando los hijos, tres en total. Los compromisos económicos crecieron, pero afortunadamente, su empresa ganó terreno y Guanajuato se convirtió en un clúster automotriz.

A los 50 años, Rodrigo había pasado toda su vida laboral en aquella firma. Era jefe del área de ingeniería; pero un día se enredó con una máquina en funcionamiento y su brazo quedó atrapado. Perdió parte del miembro, casi hasta el codo.

La dirección de la empresa le avisó que sería indemnizado por $450 mil pesos. Tenía los conocimientos, la experiencia, una buena suma de dinero y una familia que mantener, pero estaba deprimido. Luego de varios días pensando cómo arreglar su vida, tuvo una idea…

¿Qué hacer?

Con el dinero de la indemnización, Rodrigo desea poner un negocio que sea de un giro que le guste o para el que tenga habilidad. Aunque tiene una limitación física, sabe que hay opciones para conseguir su objetivo:

A) Inversionista ausente de una franquicia. Esto implica que su participación podría ser mediante alguno de estos esquemas:

  • Ser inversionista por contrato. Tener un operador que sea socio minoritario o un subordinado.
  • Elegir una franquicia que opere directamente los puntos de venta.
  • Unir su capital al de otros inversionistas. Uno de ellos o un tercero subordinado puede operar el negocio.
  • Contratar una empresa independiente para que supervise, administre u opere el negocio a cambio de una contraprestación.

Para Eduardo Poblete, socio director de Poblete y Asociados, el mejor esquema para ser franquiciatario ausente es cuando la empresa franquiciante posee una operadora que se hace cargo de la unidad, y mes con mes le entrega cuentas al inversionista.

Es importante que el franquiciante dé los mecanismos necesarios para que el inversionista acceda a la información financiera de su unidad de negocio (mejor si es a tiempo real), en rubros como ventas e inventarios. También es vital que Rodrigo tenga un excelente manejo de los temas contables. Poblete señala como imprescindible que la firma franquiciante tenga los perfiles de socio inversionista y de socio operador muy bien definidos.

Enrique Alcázar, director general de Alcázar y Aranday, señala que cerca del 30% de la oferta de franquicias –existen alrededor de mil– es compatible con el esquema de inversionista ausente. La mayoría pide una inversión inicial superior a los $500 mil pesos.

B) Franquicias desde casa. Con esta opción puede operar directamente. Como experimentado ingeniero automotriz, quizá puede adquirir una franquicia de coacheo dirigida a pymes ligadas al sector. Este tipo de franquicias requiere inversiones más accesibles.

Estrategia

Al seleccionar la franquicia no basta con saber la inversión inicial. Se debe cuantificar la inversión total (que considera rubros como la inversión inicial y el capital de trabajo), el tiempo de retorno de la inversión, el pago anual de regalías y la cuota de franquicia. Hay franquicias que señalan una inversión inicial de $400 mil pesos pero su inversión total se eleva a $600 mil, más los gastos mencionados.

Rodrigo posee $450 mil pesos. La franquicia que le interesa requiere una inversión total de $30 mil dólares ($390 mil pesos). Todo indica que no tendrá problemas de índole financiero para contratarla y operarla. Si este no fuera el caso, puede conseguir financiamiento a través de la propia franquicia. Algunas participan en un fondo de financiamiento gubernamental con cero tasa de interés y plazos de pago de hasta tres años (Plan Nacional de Franquicias).

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