¿SE AGOTÓ EL MODELO TURCO?

¿SE AGOTÓ EL MODELO TURCO?

Por José Manuel Valiñas

Estando en Las Vegas para un congreso, aprovecho para citarme con Kerem Özdemir, el editor de Fortune Turquía. Quiero escuchar su versión, de primera mano, sobre la situación actual de su país.

Özdemir es un testigo privilegiado: no sólo es editor de una de las principales revistas de negocios, sino que participó a título personal en las protestas populares que erosionaron profundamente al gobierno del primer ministro Recep Tayyip Erdogan. Él ha visto la evolución de Turquía desde los tiempos de las dictaduras militares, cuando estudiaba la universidad y se tuvo que enfrentar a arrestos y persecuciones. Valora la extraordinaria década de Erdogan en el poder, que sin lugar a dudas ha transformado al país.

Özdemir me narra cómo todos los sectores de la sociedad turca van a las protestas: jóvenes, por supuesto, pero también gente mayor, izquierdistas, derechistas, islamistas, democrataislamistas (término acuñado por Erdogan), algunos anarquistas y globalifóbicos. “Hasta los kurdos estaban hombro con hombro en esa plaza”, afirma, sin ocultar su emoción. Pero, más que nada, los que ahí estaban eran los miembros de la generación ‘ye’, los que nacieron o han crecido con internet como una parte fundamental de sus vidas y que tienden a rebelarse ante conductas autoritarias, incluso en el contexto de sociedades democráticas (el fenómeno es mundial, pues recién sucedió en Brasil).

“El Primer Ministro cometió un error muy grande al llamar ‘niños’ a los manifestantes y al burlarse de ellos al decir que ya se deberían de ir a dormir con sus mamás. Eso los hizo mantenerse más firmes en sus protestas”, comentó al respecto Abdullah ‘Apo’ Öcalan, presidente del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), condenado en Turquía a cadena perpetua por cargos de terrorismo.

En realidad, las declaraciones revelan el talante autoritario de Ergogan, un político que inevitablemente ahora estará marcado por sus iracundos discursos en contra de todo lo que no sea su proyecto. Muestran, además, la terquedad y arrogancia de quien ahora todo mundo desconfía, empezando por sus posibles socios europeos (quienes, por cierto, estuvieron a punto de retrasar tres años más las negociaciones para el ingreso de Turquía a la Unión Europea ante el brutal ejercicio de la violencia de su régimen).

Paranoia

Le pregunto a Özdemir si los islamistas que apoyan a Erdogan siguen haciéndolo sin fisuras. Me dice que hace tres meses había una Turquía, y a partir de las protestas para que el parque Gezi no se convirtiera en un centro comercial… otra. “Los viejos parámetros se rompieron”, argumenta, y al escucharlo no puedo sino pensar una vez más en el balance negativo que obtuvo de todo esto un político obtuso y alejado de la realidad de sus gobernados, como Erdogan.

A Erdogan estuvo a punto de pasarle lo mismo que a Mohamed Morsi en Egipto: un islamista que llegó al poder por medios democráticos en un país que también está dividido en dos partes casi iguales: los laicos, moderados, occidentalizados y modernos en una; y los tradicionalistas religiosos por otra. Morsi, una vez en la presidencia, se dedicó a gobernar sólo para la mitad de la población que lo apoya… y por eso ahora está fuera del poder, por un golpe de estado. Erdogan se ha vuelto cada vez más autoritario y ha revelado sus intenciones de imponer la agenda islámica. Pero hoy esas pulsiones autocráticas han sido acotadas, sanamente, por esos jóvenes que aún se siguen manifestando en Taksim.

El editor de Fortune en el país otomano destaca la psicología del primer ministro como tendiente a la paranoia. “Es un hombre al que lo traiciona su afán de siempre tener un enemigo, real o imaginario, para sentirse reforzado por la gente que lo apoya. Está movido por el resentimiento”, asesta.

Pero también están los logros…

Los logros de Erdogan son enormes. Hizo que la economía turca creciera 7% en promedio durante 10 años y sus políticas provocaron un récord de 26 trimestres seguidos de crecimiento, con lo que grandes masas de otomanos salieron de la pobreza y las clases medias se fortalecieron.

Gran administrador, impulsó los negocios y la libre empresa, además de presupuestos sanamente balanceados. Alérgico a las deudas, prepagó pasivos con el FMI. Bajó el desempleo y se fortaleció una nueva clase media en las provincias de Anatolia, las menos europeas de Turquía y las más islámicas, pero que han prosperado hasta formar un nuevo conglomerado enriquecido y educado. Entre 2002 y 2012 se multiplicó por tres la renta per cápita, rondando los $15 mil dólares (igual que México).

Apenas unos días antes de que explotara el descontento en Taksim, se anunció que el país había crecido 3% en el primer trimestre del año, un punto más de lo esperado. La agencia Moody’s le otorgaba a Turquía el grado de inversión. En su momento lo hizo Standard & Poor’s.

El “modelo turco” era una ruta hacia la democracia en las sociedades mahometanas: un islamismo moderado respetuoso tanto de las leyes laicas como de las minorías. Y, sobre todo, abierto a la globalización y a los negocios, capaz de formar sociedades que respetan su identidad pero que pueden enriquecerse y prosperar. Eso es lo que se perdió en gran parte en Taksim, junto con el prestigio de un líder que ofreció su peor cara a su gente y al mundo entero. Todo por una protesta local al parecer sin tanta importancia (como las manifestaciones en Sao Paulo por el aumento de 20 centavos al transporte), que no fue manejada con tino y que se ha convertido en un parteaguas en la historia de un país.

Aclaremos el punto…

Que no haya malentendidos. El hecho de haber cometido el error garrafal de reprimir a los manifestantes con extrema violencia (yerro que le puede significar perder la presidencia en las elecciones de 2014) no quita todo lo que ha avanzado Turquía gracias a Recep Tayyip Erdogan. La sociedad turca –incluidos los jóvenes laicos y cosmopolitas de la generación ‘ye’– le agradecen que haya vuelto a meter a los cuarteles a los militares, todopoderosos desde tiempos del padre de la patria, Ataturk.

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