REFORMA SIN CRISIS

REFORMA SIN CRISIS

Por Roberto Aguilar

Jaime González Aguadé, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Jaime González Aguadé, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

México implementa regulaciones a bancos y mercados con el objetivo de lograr un sistema más incluyente. Jaime González Aguadé, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), es una figura clave en la negociación de la reforma financiera. Aunque cuida sus respuestas, para no violar detalles y tiempos del proceso de la iniciativa, destaca los beneficios que los cambios traerán al mercado y sus participantes.

¿Qué cambió en la banca mexicana con los nuevos requerimientos de capital, es decir, con Basilea III?

Basilea III no solo pretende determinar cuánto del capital se asigna como ponderación del riesgo, sino la calidad de ese capital. Este tema marca la diferencia para dar créditos y absorber riesgos; hay más posibilidad de absorber pérdidas. En el mediano y largo plazos, los ajustes permitirán a los bancos otorgar más crédito con seguridad en el sistema financiero.

Pareciera que la propuesta de reforma financiera es la continuidad de iniciativas que se venían trabajando…

La regulación está evolucionando. Numerosos temas se habían tocado en la secundaria. Ahora se da la oportunidad, se busca que tengan más certeza jurídica, por eso se incorporan a las leyes. A nosotros nos da fortaleza de actuación y al sistema financiero, certidumbre. No había habido una reforma de esta envergadura fuera de tiempos de crisis.

¿Qué tipo de banca requiere el país, más extranjeros?  ¿Los bancos responden a las necesidades de la población?

Necesitamos más bancos de todo tipo, mayor competencia. Tenemos 44 instituciones operando. No son pocas, pero necesitamos que crezcan. De estas, 16 bancos surgieron en los últimos cinco años; apenas están madurando sus modelos de negocio y operación. Favorecer la competencia es la mejor forma de incluir a la gente y que bajen las tasas de interés. Hay en proceso tres o cuatro nuevas solicitudes para abrir bancos.

Debemos estar orgullosos de la fortaleza del sistema financiero, pero un sistema sin inclusión no cumple su objeto social. Es necesario que los bancos atiendan otros nichos para que el desarrollo económico del país se beneficie con la inclusión. Debemos generar las condiciones de mercado necesarias para que los bancos y otros intermediarios financieros bajen sus productos.

¿Continúan las prácticas insanas de los promotores, las multas a intermediarios por no tener un buen perfil de inversionista y vender productos indebidos?

Parte de la poca penetración financiera es que la gente no cree en los bancos. Les ha ido mal históricamente o no reciben créditos. La circular de prácticas de venta de valores, a la cual hicimos algunas adecuaciones, será fundamental para el sano desarrollo del mercado y la confianza de los usuarios. Es un tema relevante para que quien venda sepa hacerlo, y quien compra sepa lo que adquiere.

Hay un costo implicado, como toda regulación, pero es más caro que alguien pierda su dinero porque al promotor le pagaban más comisiones por vender un determinado instrumento. El bien común es lo prioritario. Los cambios serán progresivos, con periodos de aplicación que concluirán dentro de un año. Algunas casas de Bolsa ya tienen listos sus procesos. Esto es también un tema de competencia.

¿Qué hacer para aumentar las ofertas en el mercado de valores?

Aprovechar una oportunidad única: el gusto actual por empresas mexicanas responde al apetito que hay por el país. En la reforma financiera hay adecuaciones para impulsar y diversificar los emisores. Buscamos que la Bolsa Mexicana de Valores y los intermediarios sean más eficientes. Trabajamos de cerca con la Asociación Mexicana de Intermediarios Bursátiles con el fin de que haya también programas de apoyo y promoción del Gobierno para las empresas. Esto está contemplado en las nuevas facultades que tendrá Nacional Financiera. Existen una serie de acciones que nos llevarán a este objetivo. Pero está el aspecto cultural. En México tenemos una cultura de empresas familiares, no necesariamente dispuestas a ceder el control o a profesionalizarse para salir al mercado.

¿Llegaremos a tener un mercado digno de la economía en la que vivimos; hacia allí va la CNBV?

Tenemos potencialmente cerca de $7 mil millones de pesos adicionales en colocaciones en el corto plazo. Están los fibras, los ckdes y, aunque hay emisores recurrentes, también hay nuevos en esta tubería. Lo que falta es incorporar a empresas medianas y pequeñas para que aprovechen el mercado. Estamos trabajando, claro, para tener un mercado financiero que, en todos los sentidos, esté a la altura de lo que México merece. Es nuestro objetivo.

¿Invertiría el presidente de la CNBV en un fondo de inversión? Es algo que querríamos saber los mexicanos.

Claro que sí. Es un mecanismo de acceso a rendimientos que no se tendrían de otra forma. A través de estas alternativas de generar escalas para llegar a inversiones más grandes, que ofrezcan mayor rendimiento, se permite el acceso a pequeños ahorradores. De otra manera estos últimos no tendrían opciones. Los fondos son un medio cada vez más apropiado para una parte importante de la población.

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