LA ILUSIÓN DEL DINERO FÁCIL

Cuentos para no dormir

LA ILUSIÓN DEL DINERO FÁCIL

Por Cristina Hernández Trejo*

Si algo aprende uno con la edad es que los viejos dichos tienen buenos fundamentos, y aquel de que “no hay dinero fácil” (con el añadido mexicano de “excepto el mal habido”) es cierto. Lo digo por las frecuentes inquietudes que percibo en inversionistas que entran a la Bolsa con la idea de ganar “mucha” lana. Confirmo lo que siempre he dicho: sí, es el mercado donde más se gana, pero fácil no es. Por ello hablaré de una dificultad típica: la brecha entre teoría y práctica, y cómo sortearla.

Una historia de éxito

Hace justamente un año me topé con LULU, cuya clave de pizarra se ganó mi inmediata simpatía al traer a mi memoria a una de mis heroínas infantiles. Surgió de una de las búsquedas de “corte” fundamental que suelo hacer para identificar oportunidades: acciones cuyos resultados históricos y estimados exceden al promedio de su sector e industria.

La tal LULU presentaba, y todavía lo hace, números muy atractivos: crecimiento promedio anual en ventas de 38% en los últimos cinco años y de 52% en la utilidad neta, y un margen operativo de 26%. Y también las expectativas eran (y son) positivas: crecimiento de las utilidades para el 2014 de 28% y en promedio anual, para los próximos cinco años, de 22%. Nada mal para un entorno de bajo crecimiento (Fuente: www.finviz.com).

Además, la empresa reunía todo lo que un inversionista como yo necesita: tamaño razonable en términos de valor de capitalización, buen retorno sobre el capital, solidez financiera (liquidez y sin problemas de deuda), buen volumen de operación, Beta arriba de uno. ¡Qué más podía pedir!

Había visto algunas tiendas en Estados Unidos, pero no imaginaba que Lululemon Athletica Inc. fuera una empresa con ese récord de crecimiento. La compañía es canadiense y cotiza originalmente en el mercado de Toronto, aunque también en Nasdaq. Se dedica a la ropa y accesorios deportivos, haciendo énfasis en su ramo para yoga. Sus principales mercados están en Canadá, Estados Unidos y Australia. Es un competidor pequeño comparado con Nike y Adidas, pero su estrategia de negocio –en un mercado creciente–ha resultado un éxito en el último lustro. En teoría, me había encontrado una joya.

Vicisitudes, como todos

Pese a sus impecables fundamentales –que no han cambiado en el último año–, en la práctica la pequeña LULU ha enfrentado un 2013 complicado. El 18 de marzo anunció que uno de sus “pants” para yoga había resultado más transparente de lo deseable y tendría que retirarlo del mercado, un proceso que resultaría costoso. A raíz de este anuncio el precio sufrió una caída de poco más de 6% (de $68.48 dólares, donde cerró el 15 de marzo, a $64.08 cuatro días después). El 21 de marzo, la empresa dio a conocer su guía de resultados para el primer trimestre del ejercicio 2013-2014 (febrero, marzo y abril de 2013) reflejando el costo de retirar la mercancía defectuosa. El precio de la acción inició un proceso de recuperación que la llevó en dos meses a niveles de $81 dólares (un incremento de 26.4%).

Los números de la guía eran negativos, pues contra una utilidad por acción de $0.45 dólares que esperaban en promedio los analistas, para el primer trimestre, la empresa anunció un rango entre $0.28 y $0.30. Aún así, la acción subió.

Pero los problemas apenas comenzaban. A principios de mayo, el mercado supo que había una demanda de un fondo de pensiones –accionista de la emisora– que acusaba al Consejo de estar evaluando bonos crecientes para los ejecutivos, cuando recientemente se había tenido que pagar el retiro de la mercancía defectuosa.

El 10 de junio la empresa anunció su guía de resultados para el segundo trimestre ($0.33-$0.35 vs. $0.30 estimado) y también el retiro de Christine Day, la directora general, quien guió a la empresa en los últimos cinco años de éxito. La acción reaccionó violentamente: el día 11 cerró en $67.85 dólares (-17.5%), hasta tocar un mínimo de $61.33. A principios de julio, cuando escribo esto, una firma de abogados intenta unir a los inversionistas que compraron acciones entre el 21 de marzo y junio 10 para demandar a la empresa –como ya hizo uno de ellos–, por la mala administración que les llevó a poner en el mercado mercancía defectuosa, la cual generó altibajos en el precio de la acción.

¿Qué hacer?

El caso de LULU es mucho más complejo de lo que intenté resumir. Pero, para mí, lo importante es compartirte algunas cosas que podemos hacer para enfrentar la condición normal del mercado accionario (es decir, la incertidumbre sobre el futuro):

  1. Ten un portafolio de acciones que se puedan controlar (estudiar bien) pues cada una requiere seguimiento estrecho.
  2. Durante mayo, cuando LULU rondó los $80 dólares, la información sobre actividad de los “insiders” reveló que Mr. Dennis J. Wilson, fundador y presidente del Consejo, realizó ventas de acciones. Que el socio mayoritario venda es señal de que el precio es bueno para vender y debe ser tomado en cuenta por los minoritarios.
  3. Opera de corto plazo. Aunque los fundamentales sean excelentes, si obtienes la ganancia que buscas, toma utilidades y busca otra opción más barata, especialmente si observas una ganancia extraordinaria en muy pocos días.
  4. No reacciones al pánico. Ante una crisis, mientras los fundamentales no cambien, tómalo con calma. Una empresa sólida puede sobrepasar una crisis pero analiza a fondo. El tamaño de la empresa es importante para “aguantar” y hay que vigilar que la crisis no se complique de más.

¿Por qué el título de esta columna?

¿Por qué ‘Cuentos para no dormir’ como nuevo nombre para esta columna en un Inversionista reloaded? Porque espero que las historias contadas te ayuden a pensar y decidir mejor. Seguro perderás un poco el sueño, pues en el mundo de las inversiones las buenas historias son frecuentes pero nadie conoce los finales. Tal como la historia de este número: una acción de fundamentales impecables que no responde a las expectativas. Vigilar la operación del insider y tomar utilidades especialmente cuando se logran en muy corto plazo, son tácticas de inversión útiles para conciliar mejor el sueño.

*Cristina Hernández es inversionista profesional y analista de los mercados financieros. Correo: chernandez@financieropersonal.com
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