EL SINSENTIDO DE UN IMPUESTO

Transacciones financieras

EL SINSENTIDO DE UN IMPUESTO

Por Lars Seier Christensen*

España, Alemania, Francia, Italia, Portugal, Grecia, Eslovenia, Austria, Bélgica, Estonia y Eslovaquia son los países que cobrarán el ITF a partir del 1 de enero de 2014.

España, Alemania, Francia, Italia, Portugal, Grecia, Eslovenia, Austria, Bélgica, Estonia y Eslovaquia son los países que cobrarán el ITF a partir del 1 de enero de 2014.

Cuando hay grandes deudas y déficits públicos, el dinero solo se encuentra en el sector privado y en las cuentas bancarias. Europa debe prepararse para la expropiación de buena parte de su riqueza a través de la aplicación de impuestos confiscatorios basados en el esquema de rescate de Chipre. Pero no será necesario ni el rescate; los gobiernos, de todas formas, tomarán el dinero.

Algunos impuestos son más perjudiciales que otros por su naturaleza. Los que gravan los bajos ingresos generan incentivo para trabajar y crear riqueza. Los impuestos a la propiedad o a las ventas son menos directos en cuanto a su impacto. Por lo general, es más inteligente maximizar impuestos sobre el consumo y mantenerlos bajos en la producción y el trabajo. Pero algunos son particularmente inaceptables y perjudiciales. Por ello, las normativas fiscales deben establecerse antes de su implementación. Así, tendríamos la posibilidad de elegir y obtener beneficios de sistemas fiscales competitivos.

Significa una aceptación implícita si se elige trabajar, invertir y vivir bajo un régimen fiscal determinado, en lugar de elegir uno más benévolo. Por eso, la expropiación de un día para otro resulta terrible para la mayoría de las personas, excepto aquellas que no tienen patrimonio sobre el cual aplicar un impuesto. Básicamente, debilita la confianza de la población en el comportamiento futuro de los gobiernos, y los inversionistas, por lógica, se mantendrán alejados de un entorno impredecible.

Apoyo a ciegas

El Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) es un caso sin sentido. Si cuenta con un relativo apoyo popular, es por la falta de comprensión acerca de quiénes son los verdaderos culpables de la crisis financiera.

Ahorradores, pensionistas, consumidores y empresas serán también afectados por el ITF mediante costos de transacción más elevados, una menor liquidez en el mercado y una asignación de capitales ineficiente en la economía real.

El informe original de la comisión de la Unión Europea (UE) acerca del impacto del ITF en la economía del bloque indicó una pérdida de medio millón de empleos y un decrecimiento económico de 1.76%. Luego dieron vuelta atrás y la comisión ordenó la elaboración de un nuevo informe que, naturalmente, mostró resultados positivos sobre el crecimiento de la UE.

El discurso general dice que si todos aplican el ITF, las cosas funcionarían correctamente. No es cierto. El incremento de los costos de transacción, el descenso de la liquidez y el aumento de la volatilidad lastimaría el crecimiento mundial. Resulta incongruente introducir un impuesto de forma unilateral que incentive a los inversionistas a buscar otros destinos.

Entonces, ¿por qué se está considerando aplicar el ITF? Claramente, se trata de un esquema político (ni racional ni económico), alineado con muchas de las actividades actuales de la UE.

¿Funciona el ITF?

El flujo entre los activos afectados y los no afectados está cambiando. En Francia, donde solo algunos valores de renta variable se ven perjudicados por el impuesto, los volúmenes generales están muy por debajo de la media europea. El volumen comercial de acciones no incluidas en el ITF ha aumentado, mientras el resto ha disminuido. Asumiendo que la asignación de capitales previa al impuesto hubiese sido eficiente y racional, ahora lo es cada vez menos. Por supuesto, como herramienta para ahuyentar a los inversionistas del país funciona a la perfección.

¿Incrementa los ingresos esperados? En lo absoluto. Los ingresos suelen estar por debajo del 50% de las expectativas, debido a que la población encuentra formas de eludir el impuesto o de recolocar sus inversiones en otro lado.

Tampoco aquellos individuos que provocaron la crisis financiera están haciendo un aporte justo a través del ITF que compense las pérdidas y el sufrimiento de los cuales fueron responsables. Nada indica que la crisis financiera tenga alguna relación con el comercio. Fue un asunto de préstamos irresponsables y gastos excesivos por parte de los gobiernos. No fue causado por inversionistas que ahorraron sus pensiones, ni por inversiones en compañías que crean empleo y riqueza. Ni siquiera los bancos responden a este impuesto; transfieren este costo adicional a los clientes que desean incurrir en él. Este es un procedimiento normal, y debe serlo si se quiere operar un negocio racional y tener esperanzas de contar con un sector bancario con solidez financiera.

La esperanza está en que los países que han introducido violentamente el ITF, en diferentes versiones no acabadas, se den cuenta de que no es lo mejor. Revertir sus políticas serían un ejemplo para las demás naciones que tal vez decidan no recorrer nunca el mismo camino.

Europa necesita centrarse en crear políticas que promuevan el crecimiento y le agreguen, no le quiten, atractivo para las inversiones y el trabajo.

El Impuesto James Tobin

El Impuesto a las Transacciones Financieras, que será adoptado en 2014 por 11 países de la eurozona, fue ideado en la década de 1970 por James Tobin. Este pretendía amortiguar las fluctuaciones en los tipos de cambios. Se aplicaría, en cada cambio de una moneda a otra, un pequeño impuesto de 0,5% del volumen de la transacción, disuadiendo a los especuladores del corto plazo. Sin impuestos, si el dinero se retira inmediatamente, los países deben aumentar los intereses para que su moneda siga siendo atractiva. Pero el alto interés y la constante fluctuación son desastrosos para las economías nacionales. Tobin buscaba que los países recuperaran cierto margen de maniobra para defender sus economías. Sin embargo,el creador renunció a su teoría por considerarla poco factible. Este detalle suele olvidarse en el debate actual.

*Lars Seier Christensen es co-fundador & CEO de Saxo Bank.
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