¿SEIS AÑOS O EL FUTURO?

Plan Nacional de Desarrollo

¿SEIS AÑOS O EL FUTURO?

Por Raymundo Tenorio

El Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, presentó el Plan Nacional de Desarrollo 2013-18. ¿Ahora sí sabremos hacia dónde vamos?

El Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, presentó el Plan Nacional de Desarrollo 2013-18. ¿Ahora sí sabremos hacia dónde vamos?

La Constitución y la Ley de Planeación obligan a que, dentro de los seis primeros meses de gobierno, el presidente informe a la nación el plan sexenal de políticas públicas, que deberán traducirse en hechos en cada uno de los sectores y actividades de gobierno.

En esta ocasión, haciendo uso intensivo de las tecnologías de información y redes sociales, se convocó a la ciudadanía a que opinara en las propuestas de contenido de un proceso de planeación democrática. Propuestas que llegaron a los 31 objetivos, 118 estrategias y 818 acciones.

Para que este plan no se convierta en una declaratoria de buenas intenciones, o en un conjunto de publicaciones de ornato para libreros y bibliotecas, se ofrece, por primera vez, el establecimiento de indicadores de medición bajo el principio de que no se puede mejorar aquello que no se puede medir. Esta iniciativa permitirá dar seguimiento a la actividad de gobierno.

El plan identifica los obstáculos que han frenado el desarrollo estructural en México, desde la calidad educativa hasta la bajísima productividad. Un plan sin diagnóstico no tendría dirección ni sería efectivo para establecer un rumbo definido. En otras palabras: si no sabemos dónde nos encontramos, difícilmente sabremos  hacia dónde dirigirnos.

Metas para el sexenio

Un México:

  1. Que demande un pacto social más fuerte y con plena vigencia
  2. Que reduzca los niveles de exclusión, privación de derechos sociales y desigualdad entre personas y regiones
  3. Donde se aproveche la capacidad intelectual
  4. Con oportunidades para ser más productivos
  5. Que pueda consolidarse como una potencia emergente

Estos objetivos principales no son solo un anhelo puesto en el papel, sino una demanda continua de millones de personas que esperan de su Gobierno resultados. Por demás, no deben cubrir el horizonte de expectativas para los próximos seis años, sino para el largo plazo, dada la extrema urgencia de:

  •  Revertir las condiciones de desarrollo regional desigual
  • Reducir la violencia
  • Garantizar el respeto a los derechos humanos
  • Buscar mayor igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres
  • Construir una vida digna para los más de 52 millones de personas que se encuentran en alguna dimensión de pobreza

México se enfrenta a fuertes barreras que limitan su desarrollo. El diagnóstico no es agradable desde cualquier dimensión que se le vea. Quizá un sexenio no sea suficiente para alcanzar los resultados visibles en el corto plazo. Sin embargo, si los actores políticos invierten talento y negociación en lo sustancial de las reformas que requiere el país, seguramente se revertirán situaciones como la bajísima productividad total de los factores que, en los últimos 30 años, ha sido negativa (-0.7% anual). De 1954 a 1970 había crecido 4%. Si en las tres décadas pasadas se hubiera crecido al menos al ritmo que lo hizo la productividad de Estados Unidos, hoy nuestro ingreso per cápita sería de 15 mil dólares, y el número de pobres estaría en la mitad.

El hubiera no existe; es parte del pasado. Lo relevante está en que el plan de ruta propuesto elimine las trabas que limitan el potencial productivo. Así mismo, que los llamados ejes transversales indiquen el verdadero rumbo de las políticas públicas.

No todo es tarea del Gobierno Federal y sus dependencias; lo es igualmente de los gobiernos estatales y municipales, que han declarado su alineación a este proyecto. También en estos niveles la ciudadanía fue convocada a participar. Incluso en su relativa soberanía, estados y municipios tienen la obligación de entregar resultados.

Tú y yo debemos seguir, analizar, evaluar y proponer ajustes en las estrategias y acciones cuando sea necesario. Tenemos que calificar la calidad de gobierno que nos han ofrecido. También que el Plan Nacional de Desarrollo mantenga su carácter participativo, sin que esto signifique solo estar atentos a las fallas o desviaciones, sino a reforzar las acciones que consoliden en el largo plazo un mejor México.

Saber hacia dónde nos dirigimos, los recursos que requerimos y los compromisos que asumimos, hace que los ciudadanos otorguemos un voto de confianza a un gobierno que en el papel deja explícito los logros que en buena voluntad ofrece alcanzar.

Amplia capacidad de convocatoria del Gobierno Federal

Para el Plan Nacional de Desarrollo el Estado recogió la opinión de 228 mil 949 personas y agrupaciones, en 397 acciones de consulta a través de cinco foros nacionales y siete especiales, además de 32 foros estatales y 231 paneles de distribución, consulta por internet y ventanillas físicas y electrónicas para recibir propuestas.

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