¿BRASIL NO, MÉXICO SÍ?

La moda se mueve de hemisferio

¿BRASIL NO, MÉXICO SÍ?

Por José Manuel Valiñas

Durante su periodo, Luiz Inácio Lula da Silva se llevó las sedes de los próximos Juegos Olímpicos y el Campeonato Mundial de Futbol. Claro, había un trasfondo: Lula revolucionó la política, le dio un carácter social y sacó de la pobreza a 30 millones de personas. Además, lo hizo desde la bandera de la izquierda sin caer en populismos.

Ahora el péndulo regresa y la espiral negativa le toca al país de la samba: se ha hecho habitual criticar a Brasil como miembro del grupo de los grandes emergentes, BRIC (Brasil, Rusia, India, China), como si no mereciera estar dentro.

Su economía vive momentos difíciles. En un mundo en el que la inflación va a la baja (economistas ven incluso peligro de deflación global), Brasil tiene en el alza de precios su principal enemigo.

El precandidato opositor a Dilma Rousseff, Aécio Neves, parodia el lema de Dilma que reza: “un país rico es un país sin pobreza”. El eslogan de Neves es: “un país rico es un país sin inflación”.

Así mismo, el crecimiento se ha limitado. El PIB creció 4% anual en promedio entre 2002 y 2010. En 2011 se desaceleró a 2.7%, y en 2012 creció apenas 0.9%. La expansión irresponsable del crédito es otro problema, cuando las tasas de interés para tarjetas son de entre 12 y 26% mensual. Millones de familias brasileñas están al borde de la bancarrota por ello.

A finales de mayo, el Banco Central de Brasil incrementó a 8% las tasas de interés (de las más altas del mundo) a fin de detener la inflación, que llega a más de 6%. Esto afectará el crecimiento raquítico de los últimos dos trimestres de 0.6%.

En Brasilia se debate qué es peor: bajo crecimiento o alta inflación. Rousseff quiere afianzar la continuidad del Partido dos Trabalhadores para 2014, y sabe que con ese lánguido PIB es posible que no lo logre.

Como sea, Brasil no es lo que era en tiempos de Lula. Tal vez lo que más le afecta es que Europa está en recesión y China se ha desacelerado. Los dos grandes mercados de sus materias primas ya no le otorgan las divisas de los anhos dourados de Lula. Por otra parte, la apreciación sostenida del real no impulsa la productividad de sus exportaciones.

Esto no quiere decir que Brasil no vuelva a crecer a buen ritmo o que no controle la inflación. Las cosas nunca son blancas o negras, como quieren ver los comentaristas extranjeros que observan como exóticas las economías emergentes, y gustan hacer de todo una moda. Brasil merece su lugar en el grupo de los BRIC, aunque quizás ya no sea un destino tan atractivo para invertir.

En los editoriales de los grandes diarios, desde que comenzó la administración de tipo reformista de Enrique Peña Nieto, México gana terreno. De hecho, está de moda en el mundo entero decir que nuestro país ingresará al conjunto de naciones desarrolladas.

La primera en dar la nota fue la empresa de inversiones Nomura, en 2012, cuando pronosticó que la mexicana se ubicaría entre las economías más importantes del planeta. Diarios como el Financial Times consideraron a México uno de los mercados más interesantes para las inversiones globales, por su estabilidad macroeconómica, su bajo déficit, sus reservas y su aceptable nivel de crecimiento. Un conjunto de variables que hoy desean los desarrollados.

PriceWaterHouseCoopers fue más allá al destacar a México como una economía de mayor tamaño para 2050 que las de Alemania, Francia, Italia y Reino Unido. El informe World In 2050, anticipa que nuestra economía se va a duplicar en menos de dos décadas, llegando a $7.5 billones de dólares al año (tamaño actual del mercado chino). Así, los mexicanos alcanzaríamos un PIB per cápita de $50 mil dólares anuales (hoy Alemania tiene $44 mil). En febrero, el prestigiado columnista del New York Times Thomas Friedman opinó que México es “la próxima potencia”. Semanas después, el Premio Nobel Paul Krugman dijo que podría ser el siguiente milagro económico.

Pero las modas son inconstantes por naturaleza. Si el país realmente logra hacer reformas energética y fiscal en el segundo semestre del año, no solo seguirá de moda, sino que se establecerá en las preferencias por algún tiempo, como lo hizo Brasil por casi una década.

Hoy parece ser el tiempo de México, con un presidente que sentó a la mesa de acuerdos a los partidos de oposición. Pero hay que hacer la tarea completa, y no se ve sencillo. Cuando venga la discusión de la reforma energética las calles se llenarán de gente en protesta. Pero la reforma puede traer hasta $100 mil millones de dólares de inversión, con lo que creceríamos algunos puntos de PIB.

Muchos la ven como positiva, aunque la corriente de opinión puede virar, y llegar a considerarla antipatriótica de despertarse el fantasma de la privatización o robo a la nación.

Veremos entonces de qué está hecho el Pacto por México y el presidente Peña. Ahora, si la reforma no llega a efecto o solo se logra una reforma light, ese encanto de México habrá quedado en una popularidad efímera, veleidosa y pasajera como todas las modas.

Anuncios

2 pensamientos en “¿BRASIL NO, MÉXICO SÍ?

  1. ¿Porqué para detener la inflación se tienen que incrementar las tasas de interés? ¿No debería ser al revés porque esto encarece el dinero?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s