VARIAS ENTRADAS, UNA SALIDA

Capital privado

VARIAS ENTRADAS, UNA SALIDA

Por Ricardo Alonso / Ilustración Sabrina Sánchez

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Este tipo de fondos son herramientas de inversión a largo plazo, en cuya desinversión recae gran parte del rendimiento que se puede obtener. Entrar y salir no es recomendable.

Entrar a una inversión que prospecta grandes rendimientos anuales parece una decisión fácil para cualquiera que esté buscando multiplicar su capital. Pero cuando la ganancia depende en gran medida del momento y las condiciones en que se dé la salida, conviene pensarlo dos veces.

Este es el caso de los fondos de inversión privados que condicionan la participación de los inversionistas a un periodo determinado en el que no pueden hacer más que esperar a que la empresa en la que depositan su confianza y sus recursos logre despuntar y dar los frutos anhelados.

Se trata de una herramienta que, como su nombre lo indica, maneja recursos privados para inyectarlos en compañías con un alto potencial de crecimiento, explicó el socio fundador del club de inversionistas Ángel Ventures, Hernán Fernández.

Existen varias etapas de financiamiento: la primera se da durante una fase previa a su nacimiento con las redes de inversionistas ángeles; después los fondos de capital semilla, en sus primeros meses de funcionamiento; el capital emprendedor en una etapa posterior cuando hay mayor operatividad; capital de riesgo, cuando inicia el crecimiento, y finalmente, capital privado, en el momento en que la empresa ya alcanzó la consolidación, pero está buscando una expansión mayor.

En todos los casos, Fernández aclaró que se establece, desde un inicio, una relación contractual entre los que invierten y los que administran el fondo, y se dejan bien estipulados tiempos de inversión, montos, rendimientos y riesgos.

El dinero que se aporta es directamente aprovechado por la empresa que lo utiliza para los planes que también fueron establecidos y aprobados con anterioridad, razón por la cual en todo el proceso no habrá forma de retirarlos.

“Un primer mensaje al inversionista sería –enfatizó– que estos son instrumentos que prometen un muy buen rendimiento, pero a mediano y largo plazo”.

Tiempos y plazos

Los fondos de capital privado tienen un periodo de inversión de entre tres y cinco años, y luego un proceso de desinversión que se da en otro lapso similar.

En términos generales, mencionó Fernández, podría establecerse una parábola invertida en la que en la primera etapa todo es hacia abajo: aportar capital, y una segunda en la que se puede pensar en recapitalizarse, contando, además, con un rendimiento preferente anual, que acompañará todo el proceso.

Además de esta ganancia, también está latente la oportunidad de que al momento de dejar el fondo, a la empresa le vaya muy bien, tenga una salida exitosa y pueda dar en retribución a quien la fondeo más de lo que invirtió.

Esto es que por cada peso que supere al retorno preferente que se estableció en un principio, el administrador se llevará una parte, generalmente menor al 30%, y el inversionista el resto. Salir antes, en este caso indicaría perderse de esta rebanada extra de pastel.

Finalmente, el experto aclaró que los ciclos de inversión y desinversión pueden acelerarse un poco en algunos sectores, pero no es la generalidad y depende de cómo le vaya a la empresa y qué opciones le salgan al paso en el mercado.

“Si tienes suerte y al fondo le empieza a ir muy bien, todo se puede acelerar. Digamos que haces una inversión en el primer año de una empresa y al año tres o cuatro tienes una salida porque llega otra más grande y quiere comprar. Esa liquidez que resulta de la transacción se empieza a repartir entre los inversionistas, pero esa es la excepción, no la regla”, agrega.

Una salida a destiempo

La primera regla a este respecto es que el inversionista no puede retirar su dinero antes del plazo establecido. Hacerlo en un caso extremo, atípico, lo llevaría a una penalización de más del 50% de su patrimonio. Sin embargo, el director de Nexxus Capital, Roberto Terrazas, admite que podría quedar una última salida para una persona que no puede, por la razón que sea, mantener su ritmo de inversión y busca capitalizarse de nuevo. Esta es, subrayó, traspasar la inversión a alguien más dentro del mismo fondo que esté interesado y pueda regresarle el capital en una transacción externa.

“Existe en el mercado de capital privado una estrategia llamada transacción secundaria, que implica que otro inversionista compre al original su parte, pero no es muy frecuente y normalmente es castigado en la industria, porque en la mayoría de los casos se tiene que salir con un descuento”.

Puede ser que no suceda una penalización como tal, pero sí dependerá de en qué condiciones salga el inversionista original para que pueda colocar de mejor manera su inversión ante otro que está interesado en comprar, pero a menor precio.

El director general de IGS, Antonio Ruiz Galindo, plantea la posibilidad de buscar un inversionista externo, en caso de que la convocatoria de venta dentro del mismo fondo no tenga respuesta.

Este nuevo inversionista estará sujeto a la aprobación del administrador del fondo e inicialmente podría estar esperando comprar a un precio todavía más bajo que la participación del que vende.

Igualmente, quien se retira a destiempo de un fondo puede perderse de años venideros de rendimientos y plusvalía por parte de la empresa que quizá experimente crecimientos mayores.

Todo a su tiempo

Los fondos, de manera natural, tienen su proceso de desinversión y múltiples opciones para buscar la salida más atractiva, que brinde los mejores rendimientos. Buscar una salida anterior no sólo puede resultar inconveniente, sino que atenta contra las características intrínsecas del fondo.

Según los expertos, algunas de las alternativas más comunes de salida para los fondos de capital privado son las siguientes:

  • Venta directa a otra empresa que encuentre un valor estratégico en ella.
  • Venta a otro fondo de capital privado.
  • Salida al mercado de valores.
  • Intervención de una family office, una plataforma de inversión dedicada a manejar el patrimonio de un único grupo familiar.
  • Venta de nuevo al emprendedor o empresa que estaba siendo fondeada.

Tocará al administrador tomar la decisión, comunicando en todo momento a los inversionistas sobre los riesgos y oportunidades que se presenten en el mercado.

El comportamiento

Los fondos de capital privado tienen un periodo de vida promedio de 8 años, durante los cuales los flujos generalmente son negativos para el inversionista en su primera mitad, cuando sólo se dedica a aporta capital, y empiezan a ser positivos hacia los cuatro años finales, cuando las empresas dan visos de madurez.

Si la administración fue exitosa y la empresa va bien, en el proceso de salida estos flujos positivos podrían superar a los negativos del inicio, generando un rendimiento atractivo sobre la inversión.

En la gráfica La curva J se muestra un ejemplo de cómo se da este movimiento con un fondo de $30 millones de dólares.

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Perfil del inversionista

Por los montos de inversión que se manejan, los inversionistas de este tipo de fondos suelen ser institucionales, pero cada vez crece más la participación de personas físicas, sobre todo en lo que se refiere a capital emprendedor y capital semilla o por medio de un portafolio de capital privado.

Lo cierto es que quien decida entrar debe contar no solo con los recursos, sino con un perfil que cubra, entre otras, las siguientes características:

  • Ser un inversionista calificado, que entienda los riesgos y conozca el mercado.
  • Que disponga de un patrimonio excedente para invertir a largo plazo, sin necesidad de recapitalizarse antes del proceso de maduración de la empresa.
  • Que no requiera flujos de capital constantes.
  • En fondos de capital emprendedor en etapa temprana, el monto de inversión puede ir desde $50 mil dólares en adelante.

Rendimientos

En la medida en que la empresa en que se invierte esté en una etapa de consolidación más avanzada, el riesgo disminuye, pero también las ganancias. Por ello, la inversión en capital semilla es de lo que más plusvalía ofrece, con un rendimiento anual acumulado que pude ir desde 8 hasta 20%, dependiendo del fondo.

Este rendimiento para el inversionista se compromete desde el principio, aunque la inversión no está exenta de riesgo. Además del rendimiento anual podría resultar una ganancia adicional sobre el retorno de capital dependiendo del éxito con que se dé la salida o desinversión.

De lo que se gane adicional al rendimiento comprometido, el fondo se queda con un porcentaje, generalmente no mayor al 30% y el inversionista con el resto.

Riesgos

Aunque cada vez hay más alternativas profesionales que permiten el éxito de este tipo de inversión, hay un riesgo latente:

  • El inversionista puede llegar a perder todo su capital si la empresa no despunta.
  • Una modalidad que disminuye el riesgo es no depositar todo el capital en una sola empresa, sino en un portafolio diversificado que permita compensar las pérdidas que presente un sector con las ganancias de otro.
  • Si la salida no es muy exitosa y se tiene que vender de vuelta al emprendedor en condiciones no tan favorables, se puede perder parte del capital invertido, aunque se haya obtenido un buen rendimiento en el tiempo de la inversión.

Desinvertirse antes de tiempo

El capital que se invierte en estas herramientas tiene un impacto directo en el desarrollo de las empresas fondeadas, por lo que no puede ser retirado antes del tiempo pactado.

  • Si el inversionista no puede mantener su ritmo de inversión y precisa salir, deberá vender su participación a otros miembros del fondo.
  • Si no hay un interesado se buscará una opción externa que estará sujeta a la autorización por parte del administrador.
  • No hay penalización por ninguna de las dos acciones anteriores, pero se corre el riesgo de que la venta se complique y la negociación se realice por debajo del monto invertido. La pérdida dependerá de qué tan hábil sea el comprador y qué tan desesperado esté el inversionista que desea retirarse.
  • Una excepción que obligará al inversionista a salir sin contar con un comprador, le castigaría con más del 50% de la inversión.

Un ejemplo de inversión productiva

El estándar son ocho años dentro: cuatro de inversión y cuatro de desinversión. Si una persona comprometió $100 mil dólares, eso implica que durante cada año tendrá que desembolsar $25 mil, pero anualmente también estará recibiendo los rendimientos que correspondan a los recursos que invirtió.

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