CARÁCTER Y CARISMA

Liderazgo global

CARÁCTER Y CARISMA

Por Stewart Black y Allen Morrison / Traducción Genaro Grajeda / Foto Otherimages

Irónicamente, la mayoría de las personas cree que mientras más ascienden, más autoridad y control poseen. Sin embargo, en el complejo ambiente global en el que vivimos, las cosas se hacen más por voluntad propia y confianza desarrollada, que por la autoridad formal.

Un ejecutivo de primer nivel lo plantea así: “Puedo hacer proclamas todo el día, pero el mundo es muy grande. Existen muchos lugares donde esconderse. Para cuando me doy cuenta de que algo no está funcionando en Rusia, o cualquier otro lugar, ya es muy tarde. Se necesita buena voluntad y confianza –buenas relaciones personales– para que realmente sucedan las cosas a nivel global”.

Una investigación de IMD identificó dos aspectos fundamentales del carácter personal que estimulan la confianza y buena voluntad para que las cosas se lleven a cabo en los negocios internacionales: conexiones emocionales e integridad.

Caracter

CONEXIONES EMOCIONALES

Los líderes necesitan establecer relaciones personales y empáticas con personas de distintos orígenes y conocimientos dentro de su compañía. Para lograr esto, requieren de tres habilidades fundamentales:

Sincero interés. A los líderes globales más efectivos les gustan las personas, hablar, pasar tiempos con ellas. Les importan y quieren, de alguna manera, mejorar sus vidas. Todos estos atributos les ayudan a tener mejores relaciones laborales (una de las partes críticas de hacer negocios en varios países).

Escuchar genuinamente. Es muy fácil ser el único que habla cuando te encuentras en una posición de liderazgo. Sin embargo, para que los demás se sientan comprendidos, los líderes deben ser excelentes comprendiendo las comunicaciones verbales y no verbales de sus subordinados. También deben superar la suposición de que “todo el mundo piensa lo mismo”, que sugiere una comprensión muy superficial de las aspiraciones, intereses y sentimientos de los demás.

Comprender diferentes puntos de vista. En este punto los líderes deben relacionarse con las vidas de sus empleados, clientes y todo el que sea relevante para el negocio. Significa entender el contexto y, más específicamente, aprender a ser un líder adecuado en dicho contexto.

Establecer conexiones emocionales es esencial, sin que esto signifique “volverse local.”  Los líderes interesados en las personas, excelentes oyentes y familiarizados con las condiciones locales y sus tradiciones, no tienen que volverse como las personas con las que trabajan. Aunque es muy importante que tengan una mente abierta, nunca deben olvidar quienes son o lo que representan.

Carisma

INTEGRIDAD

La integridad constituye el fundamento del carácter y es esencial para establecer una conexión emocional genuina. Definimos la integridad como tener un fuerte compromiso con los estándares personales y de la compañía, y demostrarlo. Esto incluye la conducta ética, además de lealtad a los valores y estrategias de la empresa.

Tanto los estándares personales como los de la empresa son más propensos a verse comprometidos en el extranjero. Cuando se encuentran lejos de la supervisión institucional y de las rutinas, la mayoría de los gerentes se enfrentan a una gran presión para modificar su ética personal y alterar los estándares de su unidad a fin de apelar a los valores y demandas locales. En la mayoría de los casos, dicha “flexibilidad” puede tener ganancias a corto plazo. Sin embargo, los líderes son mucho más efectivos cuando mantienen los más altos valores éticos en asuntos personales y de la empresa.

Relaciones externas

Tener un comportamiento ético en las relaciones fuera de la firma es un desafío particularmente difícil en un contexto global. Pueden existir considerables diferencias entre un comportamiento dominante en una cultura en particular y juicios sobre lo que es una conducta apropiada, independientemente de la cultura.

Cuando los estándares éticos de los líderes son diferentes de las normas de comportamiento de un país, ellos y las compañías tienen tres opciones básicas:

  • Evitar hacer negocios en esa nación
  • Mantener sus propios estándares y correr el riesgo de sufrir una desventaja competitiva
  • Cambiar sus estándares para trabajar en la forma que lo hacen los lugareños

Nuestra experiencia sugiere que esta última opción, manteniendo un enfoque variado con los estándares éticos, no es sostenible. Un comportamiento cuestionable en un país raramente será contenido. Con el tiempo todo el mundo se enterará. Los líderes globales necesitan comprender que las compañías globales tienen reputaciones globales, y por lo tanto, necesitan mantener estándares de conducta globales.

Relaciones internas

Altos estándares éticos también deben dirigir la conducta de la empresa. Cuestiones como la seguridad de los trabajadores e igualdad en la contratación y ascensos, además de libertad de expresión, son partes del ambiente institucional que se debe crear.

Los líderes deben demostrar sus altos estándares personales en todas las interacciones que tienen dentro de la corporación. Estos no pueden variar de país a país. Los gerentes perderán respeto si tratan a las personas de forma inconsistente; también si critican la estrategia de la compañía o a sus otros líderes.

Un directivo que carece de integridad pueden destruir una empresa mucho más rápido que uno a quien le falta una buena estrategia. Malas prácticas medioambientales, corrupción, mala calidad o abuso en el trabajo pueden dar beneficios temporales, pero invariablemente tendrán un costo muy alto en el largo plazo. Pueden socavar las relaciones con los clientes y agencias de gobierno y empañar la reputación de la empresa para los siguientes años.

Los líderes globales más efectivos combinan perspicacia, están magníficamente calificados para construir confianza y buena voluntad, tanto dentro de la compañía como en la comunidad. Debido a ello, son una parte crítica para el éxito de un negocio. El carácter es el punto de partida natural para cualquier discusión de competencias de liderazgo global.

* Stewart Black es profesor de Liderazgo Global y Estrategia en IMD. Allen Morrison es profesor de Administración Global y titular de la presidencia del Kristian Gerhard Jebsen de Líderazgo Responsable en IMD.
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