UN SALTO EN TELECOMUNICACIONES

Reformas a la ley federal

UN SALTO EN TELECOMUNICACIONES

Por Adrián Díaz

México es uno de los países emergentes con más rezago en el mundo en materia de telecomunicaciones. La reforma por la que tanto se ha abogado está hecha. Ahora falta ver cómo y cuándo esos beneficios van a llegar a la gente.

México es uno de los países emergentes con más rezago en el mundo en materia de telecomunicaciones. La reforma por la que tanto se ha abogado está hecha. Ahora falta ver cómo y cuándo esos beneficios van a llegar a la gente.

Sin duda, la creación del Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel), es un gran paso para el futuro no sólo del sector, sino para el desarrollo del país entero, ya que tendrá que poner en orden a los distintos competidores.

La creación de este instituto, que sustituirá a la actual Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), trae grandes ventajas, ya que será independiente del Ejecutivo y estará vigilado por el poder Legislativo.

“Esta reforma plantea criterios al nivel de prácticas mundiales. Países como Australia, Brasil, Gran Bretaña y Holanda fueron puntos de referencia para quienes la elaboraron. Numerosos expertos en telecomunicaciones a nivel global opinaron sobre cuál era el modelo del órgano regulador ideal para México. En este sentido, se cree que la fortaleza que se le está dando a dicho órgano va a funcionar para rendir cuentas de forma más transparente. Desde el Senado de la República, con la representación de los estados, habrá una observación muy rigurosa de sus funciones. Por ejemplo, el Ifetel tendrá que informar sus avances cada trimestre. Algunos especialistas consideran esto bastante exagerado, pues preparar informes cada tres meses puede convertirse en una tarea burocrática; sin embargo, es bueno que los ciudadanos estemos informados. Asimismo, es bueno que un comisionado del órgano pueda ser removido desde el Senado se es sorprendido en alguna actividad ilícita o cuestionable en términos éticos”, explica Ana Lilia Moreno, coordinadora de la Red de Competencia y Regulación del Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC).

Internet universal

Otra virtud de esta reforma es la cobertura universal de internet, que permitirá a millones de mexicanos contar con uno de sus derechos fundamentales como ciudadano: el de la información. Este punto es materia de debate tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, ya que, de acuerdo a la reforma, el acceso al internet en la mayoría del territorio nacional no será gratuito. Quedó como un acceso sujeto a las leyes de la competencia entre los proveedores del servicio. Sin embargo, al permitir la entrada de mayor número de competidores, estos tendrán que esforzarse más y ofrecer mejores servicios y precios.

Sobre el tema del derecho a la información, Ana Lilia Moreno ve otras ventajas que tienen que ver con la infraestructura. “También está la fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), un medio que se puede utilizar para conectar a los operadores de servicios de internet a la mayor cantidad de poblaciones. Otra de las bondades es que el Estado se hace responsable de proveer el internet en comunidades donde las empresas privadas no llegan porque no lo encuentran rentable. En estos casos se incluyen a poblaciones de más de 500 personas donde el Estado se compromete a proveer el servicio a través de redes comunitarias para hospitales y escuelas, y así incluirlas en la sociedad digital y superar la brecha que tiene México con los demás países, principalmente los de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos”.

Nuevas cadenas de TV

El concepto básico de radiodifusión se emplea para designar a las empresas que, ya sean de televisión o radio, utilizan el espectro radioeléctrico para la propagación de sus señales. “En función de ello –explica Fernando Gutiérrez Cortés, director del Departamento de Comunicación y Arte Digital del Tecnológico de Monterrey–, esta reforma incorpora el tema de la radiodifusión con el objeto de buscar un equilibro. Se han dado las condiciones para que existan dos cadenas más de televisión que puedan aprovechar el espectro radioeléctrico. Se prevé que esto, de alguna manera, pueda afectar los contenidos que se propagan a través del espectro, es decir, la oferta de las propias empresas”.

Esta reforma incluso permitirá en algún momento la participación de competidores de otros países. “Hoy hay una gran concentración, tanto en el área de la radiodifusión como en las telecomunicaciones. Simplemente por este hecho habrá nuevas opciones, habrá otras empresas. Hay que recordar que uno de los cambios implica la entrada de operadores extranjeros, siempre que haya reciprocidad. Es una condición de relevancia que debe presentarse. Es decir, solo podrán venir empresas extranjeras a competir en el sector de telecomunicaciones cuando las naciones de origen de estas firmas permitan hacer los mismo a compañías mexicanas. Si una empresa francesa tiene interés en participar en el mercado de la radiodifusión o de las telecomunicaciones, Francia tendrá que dejar hacer algo similar a nuestras empresas mexicanas. De lo contrario, no habría participación”.

Tarifas bajas y mejor servicio

A pesar de que con la reforma casi se asegura una disminución en los precios de servicios, además de criterios de competencia más estrictos, los especialistas coinciden en que aún falta negociar cómo se van a determinar estos criterios para que, al quitar o reducir las barreras de entrada, se incorporen nuevos competidores y se encuentren con reglas del juego claras.

Por ejemplo, en el tema de telefonía celular, falta saber cómo se van a disminuir las fallas en el servicio. En el caso de la televisión, todavía no se ha definido de qué manera aumentará la variabilidad de programas. Todos estos beneficios que a los consumidores nos interesan siguen siendo un claroscuro en la reforma. Siendo una reforma tan importante, la pregunta es: ¿Por qué aún no se han dado todas estas negociaciones?

Fernando Gutiérrez Cortés, director del Departamento de Comunicación y Arte Digital del Tecnológico de Monterrey, comenta que “de esta reforma debe salir todavía una ley reglamentaria que nos diga cómo se van a llevar a cabo estas propuestas. Están los conceptos, está muy claro qué es lo que se debe hacer, pero no están los detalles de cómo se llevaría esto a la práctica, y aquí es dónde podría haber cambios o conflictos”.

Para la Coordinadora de la Red de Competencia y Regulación de CIDAC se trata de garantizar los derechos de los usuarios y establecer criterios objetivos precisos de competencia y regulación. Ana Lilia Moreno explica que “todas la leyes secundarias que articulan la Carta Magna son las que realmente nos dan un perfil más claro del impacto positivo que esta reforma pueda tener en los consumidores.
Lo ideal es que bajen los precios de los servicios de telecomunicaciones y mejoren su calidad. Sin embargo, como la tenemos hasta ahora, no podemos garantizar el bienestar al consumidor. Definitivamente, tiene un alto nivel legal, le da entrada al sector a nuevos competidores, establece criterios más claros en materia de inversión para los competidores que están en el mercado, establece mejores reglas para la ejecución de la regulación a través del nuevo Ifetel. Sin embargo, todos estos cambios no se verán reflejados en el bienestar de la gente, en el corto plazo. Es importante que las leyes secundarias, al momento de ser redactadas, tomen en cuenta esto. También que se revise la ley de protección al consumidor para que la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) tenga elementos en los casos de revisión de daños ocasionados a consumidores de telecomunicaciones por prácticas anticompetitivas”.

Judith Mariscal, directora del Programa de Investigación Telecom-CIDE, hace énfasis en poner reglas claras con la utilización de infraestructura del Estado, por ejemplo, priorizar la necesidad de enfrentar el déficit de infraestructura y de crear redes utilizando la fibra óptica de la CFE (aunque ambas presentan sus propios riesgos). “Esperemos que en las leyes secundarias tengan claridad. Por supuesto, se está hablando de que sean sociedades público-privados, pero el primer riesgo es que los recursos del Gobierno son muy escasos y las necesidades muy amplias lo cual hace difícil ponerse a competir con la industria privada, donde sí existe interés de invertir. La inversión debe ser regulada; debe haber una rectoría del Estado legítima y clara.”

Tomando en cuenta que ninguna ley es perfecta, se puede afirmar que la primera piedra para una reforma de gran calado ha sido puesta. Sin embargo, es importante que el Congreso de la Unión trabaje lo antes posible (antes de terminar 2013) en las leyes complementarias, ya que de lo contrario no habría tenido sentido la prisa para aprobar la reforma en materia de telecomunicaciones.

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