EL FUTURO QUE NOS ESPERA

Cómo trabajamos ahora

EL FUTURO QUE NOS ESPERA

[Por Macario Schettino* / Ilustración Sabrina Sánchez]

Mucho se ha insistido en que la crisis de 2008 es la causante de tasas de desempleo nunca antes vistas, pero el fondo del problema en realidad es otro y está en las nuevas formas de producción.

Mucho se ha insistido en que la crisis de 2008 es la causante de tasas de desempleo nunca antes vistas, pero el fondo del problema en realidad es otro y está en las nuevas formas de producción.

En otras ocasiones hemos comentado las oportunidades que parecen abrirse para México en esta década a diferencia de la anterior, la primera del siglo XXI, que nos fue adversa. Todo cambió en 2001: una recesión en Estados Unidos, producto de los excesos alrededor de las empresas dot com, el ataque a las torres gemelas y el ingreso de China a la OMC. Esos tres asuntos modificaron significativamente la forma de producir en Estados Unidos, la relación entre ellos y México y la posición de México en la distribución global de la producción.

Afortunadamente, en esos años se siguió trabajando en la estabilidad financiera, que nos permitió reaccionar mejor que muchos otros en la crisis de 2009. Por eso, la transformación asociada a esa crisis nos resultó favorable, algo que se nota en la velocidad a la que crece la producción de autos en México, entre otras cosas. Por si no lo viste, México tuvo un superávit comercial en 2012, algo que no había ocurrido nunca en un año de crecimiento. Lo normal en nuestro país es que el superávit comercial ocurra cuando tenemos una contracción económica, que reduce nuestras importaciones. Pero un superávit por exportar más, eso no lo habíamos visto al menos desde la Segunda Guerra Mundial.

De dónde vienen los cambios

Pero el proceso de cambio no se limita a estos ajustes, es bastante más profundo y genera mucha ansiedad. Por ejemplo, la crisis financiera global elevó significativamente los niveles de desempleo en el mundo desarrollado, y fue entonces que muchas personas se dieron cuenta de que en ese mercado las cosas son muy complicadas. Puesto que fue gracias a la crisis que lo vieron, creen que fue esta lo que causó esas complicaciones. No es así. La transformación del mercado laboral viene desde la década de los 60, pero se había logrado esconder.

El cambio más importante que tenemos enfrente es la introducción de las tecnologías de información y comunicaciones en nuestra vida diaria. El inicio de esa transformación lo podemos situar desde que las grandes empresas y los gobiernos empiezan a utilizar computadoras. Aunque esos monstruos de entonces hayan tenido menos poder de cómputo que un teléfono inteligente de hoy, su efecto en la producción fue relevante. Se podía programar mejor el calendario de producción, hacer mejor las nóminas y experimentar con la logística.

En la década del rock n’ roll, estos avances en eficiencia permitieron que la producción de manufacturas en Estados Unidos creciera sin que se generaran empleos. Después, el crecimiento en esa industria vendría acompañado de despidos. Con todo y la crisis, de 1979 a 2011, la producción de manufacturas en ese país creció 80%, pero el empleo pasó de 19.5 millones a 11.5 millones de personas, una contracción de 40%.

Ese ajuste fue paulatino, y por eso no se percibía, salvo por los que se dedican a estudiar las cifras. Pero el significado de esta transformación es mayúsculo: el sector más importante de la economía de posguerra se diluye. Sin embargo, alrededor de ese sector se construyó toda la vida occidental en esos años. De ahí vino la idea de ampliar el Estado de bienestar, la creencia en el empleo de por vida, la división del mundo entre socialdemócratas (o laboristas o demócratas) y demócratacristianos (o conservadores o republicanos).

Fíjate que de 1979 en adelante el soporte de esa forma de vida empezó a desaparecer sin darnos cuenta. Fue la crisis de 2009, tres décadas después, la que mostró de qué tamaño había sido el cambio. Y la mayor parte de las discusiones públicas siguen sin percibir la transformación, y afirman que todo el problema es el neoliberalismo o el capitalismo salvaje, y que debemos regresar al Estado de bienestar, o incluso ampliarlo.

Pero las cosas se han transformado mucho, y esos cambios no dependen del gusto de los que opinamos ni del de políticos o empresarios. Son cambios tecnológicos que han modificado por completo nuestra vida. Pero si entendemos la dinámica de la transformación nos será posible imaginar mejor lo que ocurrirá en el futuro cercano, o lo que es lo mismo, nos abrirá espacios de inversión.

Más transformaciones

La mayor cantidad de empleo y valor agregado a inicios del siglo XX en Estados Unidos seguía ocurriendo en el campo. Durante la Segunda Guerra esto cambió, y la industria se convirtió en el motor de esa economía. A partir de 1979, esto también cambió, y poco a poco los servicios empezaron a sustituir a las manufacturas. En cada momento, hubo quienes afirmaron que no se podrían generar empleos suficientes. Todos se equivocaron.

La razón es que los consumidores empezaron a utilizar cosas que antes no existían, y ese nuevo consumo compensó la reducción de lo viejo. La industria automotriz, el símbolo de la posguerra, no existía 50 años antes; las tecnologías de la información, el estandarte actual, tampoco.

¿Más tiempo libre?

El patrón de consumo del futuro cercano estará marcado por esas cosas nuevas que antes no existían y que serán las que mayor valor agregado generen. Todo indica que eso ocurrirá alrededor del uso del tiempo libre. A diferencia de lo que pasaba en siglos anteriores, en donde las personas apenas tenían tiempo para ganarse la vida y dormir. Y a diferencia del siglo XX, en el que el tiempo libre era ocupado por periódicos, libros y televisión; ahora la cantidad de tiempo que utilizan las personas para “entretenerse” ha superado ya el tiempo que trabajan.

Entretenimiento, interacción, educación, están ocupando esas 10 horas diarias. Por eso, el crecimiento exponencial en las ventas de instrumentos (teléfonos, tabletas, etcétera); por eso, el crecimiento exponencial en las redes sociales. Y por eso, el crecimiento todavía no tan grande en juegos, cursos virtuales, blogs, que buscan aún el mejor esquema de negocios.

El espacio de crecimiento, es decir, de inversión, en el uso del tiempo disponible es inmenso. Es ahí en donde veremos el gran crecimiento económico del próximo medio siglo. Ve buscando tu lugar.

* Macario Schettino se dedica al análisis de la realidad, en particular la de México, desde una perspectiva multidisciplinaria: social, política y económica. Es profesor del Tecnológico de Monterrey y columnista en distintos medios, como El Universal, Canal 11 y Canal 2. Ha publicado 18 libros, entre los que destacan Para construir México y Cien años de confusión. Puedes contactarlo a través de www.macario.mx o seguirlo en Twitter en @macariomx.
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3 pensamientos en “EL FUTURO QUE NOS ESPERA

  1. México tiene mucho potencial y mucho tiempo libre mal empleado. Las posibilidades de inversion son infinitas solo basta en echar una mirada al Turismo, la Administracion del tiempo libre, Deportes y la Educacion. Estos elementos ademas de generar ganancias nacionales a quienes se atreven a invertir, mejoran la imagen de Mexico en el plano internacional y elevan el nivel de vida de los que aqui vivimos. Una ganancia adicional es que alejan a nuestras juventudes del ocio y los vicios.

    Animo Mexico tiene mucho potencial apuesten a ganar!!!

  2. Me gusto tu articulo, aunque cae en el discurso “Dovish”, sin embargo me parece una exageración tu analogía de las 10 horas diarias. Me intriga saber como estimas que se usan 10 horas diarias para entretenimiento. Eso solo lo veo en un día de 30 horas o mas. ademas, donde están esos trabajos de 8 horas exactas? y los traslados? y las horas de comida? que hay de las horas de sueño? Es mas, cuantas horas trabajas tu y cuantas utilizas para el entretenimiento?
    En mi opinión, es verdad que e panorama de México se ve optimista, incluso es verdad que se puede vislumbrar un incremento en el consumo de bienes suntuarios. Pero eso no quiere decir que el tiempo que se utiliza para el entretenimiento sea mayor que las jornadas laborares, ni siquiera para la clase media. Al igual, la México podría estar entrando a una peligrosa burbuja financiera que terminara con el “sueño mexicano”.

    No quiero sonar pesimista ni criticar tu articulo, únicamente es un comentario.

    Saludos.

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