DESPIERTAN LOS MERCADOS DESARROLLADOS

Política y economía

DESPIERTAN LOS MERCADOS DESARROLLADOS

[Por Matiana Flores / Fotos César Cabrera]

Marco Oviedo, analista en jefe de Barclays México.

Marco Oviedo, analista en jefe de Barclays México.

Después de cuatro años, los capitales parecen reposicionarse. Están regresando paulatinamente a los mercados desarrollados (avanzados) y esto tendrá repercusiones en los emergentes. ¿Pero de qué magnitud? Todo depende la forma en que se vayan presentando las cosas. ¿Esto puede propiciar la creación de una “tormenta perfecta”? Marco Oviedo, director de Barclays en México, nos comparte sus puntos de vista.

Hay mucha volatilidad en los mercados. ¿Qué consejo le das a los inversionistas para manejar sus carteras?

Una regla en inversión, sobre todo para los que no son muy activos, es escoger inversiones con perspectiva de rendimiento atractivo en el mediano plazo. Las ganancias de corto plazo siempre son muy riesgosas.

En el tema de la vivienda, en México ha habido mucho ruido respecto a la regulación. Desde mi punto de vista, las vivienderas seguirán construyendo casas en la medida que a la economía le vaya bien, e invertir en ellas con una perspectiva de mediano plazo va a ser rentable.

Es importante que las decisiones que se tomen en ciertos sectores sea con una visión de largo plazo, que conozcan bien los fundamentales de las empresas que están seleccionado. Por ejemplo, si es una empresa de ventas al menudeo en Estados Unidos, hay que entender que probablemente el sector privado va a tardar un poco en recuperarse, pero en seis años a lo mejor le va a ir muy bien. Con esa perspectiva hay que comprar esa acción e ir monitoreando para ver si va cumpliendo con sus expectativas.

¿Qué mercados emergentes presentan las mejores expectativas de rentabilidad en lo que resta de 2013?

América Latina va a seguir teniendo un impulso importante, sobre todo las economías con buenos fundamentales; es decir, las que tienen inflación controlada, cuentas fiscales en buen estado y una economía más o menos balanceada. Ese es el caso de Perú, Colombia, México y Chile. Brasil está padeciendo algunos males derivados del excesivo intervencionismo por parte del gobierno, aunque es probable que acelere un poco su crecimiento en lo que resta de este año; será una recuperación bastante modesta pero como es una economía muy grande, relativamente en proceso de desarrollo, va a seguir creciendo.

En Asia, las economías manufactureras como Taiwan, Hong Kong, Singapur, Filipinas y Malasia también presentan buenas perspectivas de crecimiento, a pesar de que China se está desacelerando (ya no tendrá crecimientos de dos dígitos sino de 7 u 8%).

En contraste, las emergentes europeas van a seguir sufriendo mientras la región mantenga sus problemas fiscales y de deuda latentes. Van a estar contagiadas por ese mal desempeño, y esto incluye a Rusia.

Se dice que México está de moda y que es la estrella de los emergentes pero hay inversionistas institucionales que están desinvirtiendo en activos financieros de nuestro país.

Se observan menores flujos de inversión en todos los países emergentes, es una tendencia generalizada. México se ve todavía bien. Sigue creciendo aunque presenta una desaceleración. Nuestro pronóstico de crecimiento para este año es de 3.5% contra el 3.9% del año pasado. No es malo considerando que antes de la crisis había crecido en alrededor de 2.8%. La economía se mantiene en buen estado aunque va a cascabelear porque Estados Unidos se desacelera por el tema fiscal, que inevitablemente le va a pegar a nuestro país.

Ya lo vimos en las exportaciones, y una vez que pase eso, la economía mexicana seguirá su tendencia. No hay nada que indique lo contrario: el sector privado en Estados Unidos se está recuperando, el sector residencial sigue creciendo, el precio de los inmuebles está aumentando y el sector corporativo está teniendo márgenes elevados. Esto, en algún momento, se va a traducir en inversión privada e impulso para nuestra economía.

En el corto plazo va a ver una desaceleración. Hay un poco de desánimo en los mercados, algo a lo que también han abonado el tema de Italia con la consecuente incertidumbre política que genera y los ajustes fiscales en Estados Unidos. Por cierto, más que la magnitud de los ajustes, preocupa que en Estados Unidos aún no hay arreglos políticos, y eso puede empeorar las cosas más adelante. Podría contaminar las expectativas del sector privado la falta de acuerdos, y la incertidumbre política nos puede afectar, pero las expectativas todavía se mantienen ancladas a una recuperación moderada. México va a batallar un poco, aunque creo que la parte doméstica va a ser más importante.

¿La salida de inversión extranjera de los emergentes responde a que ya hay mejores expectativas para desarrollados?

Hay un retorno de inversionistas hacia los mercados avanzados –Europa y Estados Unidos– y esa tendencia puede seguir de manera ordenada. El gobernador del Banco de México mencionó que se podría formar una tormenta perfecta cuando estas economías empiecen a crecer de nuevo y haya un ajuste de política monetaria. Eso se puede dar de manera desordenada, pero esperemos que no sea así. Desafortunadamente, los mercados emergentes van a tener menos flujos en la medida que los desarrollados de recuperen.

En este sentido, ¿se estaría desdibujando la posibilidad de una guerra de divisas?

Habría que ver como es el proceso de recuperación de estos países. Por ejemplo, si Estados Unidos empieza a recuperarse mucho más pronto que Europa, la Reserva Federal (Fed) tendrá que ajustar su política monetaria más rápido. Eso va a meter presión a la apreciación del dólar, lo cual tampoco puede ser malo para el viejo continente en el sentido de que, si ellos no están creciendo, un euro más débil les puede ayudar.

Si la Fed decide que el desempleo llegó al nivel que espera (abajo de 6.5%) y su balanza está creciendo, ya no habría espacio para una guerra de divisas. Si la economía se recupera, el banco central estadounidense tendría que empezar a aumentar las tasas y el dólar tendría que apreciarse. Y en los emergentes ya no habría guerra de divisas tampoco porque los flujos se dirigirán a Estados Unidos, y el real brasileño y el peso chileno se empezarían a apreciar.

Marco Oviedo, analista en jefe de Barclays México.

Marco Oviedo, analista en jefe de Barclays México.

¿El peso ya está sobrevaluado?

Desde el episodio de Lehman Brothers, el peso se depreció casi 40% y apenas se ha apreciado un 13%. En términos reales, se mantiene subvaluado en un 2%, y con el entusiasmo que hay por México, todo el mundo espera ver la moneda mexicana más cercana a $12 que a $13 pesos por dólar.

Cabe destacar que el tipo de cambio flexible ha sido muy efectivo para contener la salida abrupta de capital extranjero en cartera, pues cuando hay una mala noticia empiezan a moverse los inversionistas fuera del país y el peso empieza a reaccionar. Pero dado que la economía mexicana está sólida, otros inversionistas ven que el peso ya está barato y empiezan a entrar. El peso regresa otra vez y se estabiliza solito. Esta es una de las razones por las que el Banxico no ha tenido que intervenir en el mercado cambiario; los choques se han suavizado de manera eficaz.

¿Qué significa la disminución en la tasa de referencia, por parte del Banxico?

La reducción de la tasa de referencia cumple varios objetivos:

  • Ajusta la prima de riesgo inflacionario a lo largo de la curva de tasas de interés. La curva ya está muy aplanada, la diferencia entre el muy corto plazo y 10 años es mínima, y eso ya no hace mucho sentido. El recorte de la tasa ajusta la prima de riesgo inflacionario haciendo una curva más normal.
  • Evita la sobre inversión de corto plazo. De hecho, la tenencia de extranjeros en la parte de cetes ya se redujo bastante, casi $1,700 millones de dólares en lo que va del año, y la baja en la tasa de interés de referencia limpiara aún más. Insisto, los capitales no están saliendo porque la economía va mal, sino porque creen que ya hubo una ganancia. Es posible que el tipo de cambio se vaya a $12.90 pero regresaran otros inversionistas que verán una posible ganancia en ese nivel y otra vez regresará el peso regrese a $12.80.

Nuestra moneda continua siendo un activo importante para los portafolios de inversión, y que no tenga intervención del banco central la hace muy atractiva al inversionista para hacer operaciones. Hay factores domésticos que podrían afectarlo positivamente de manera permanente; por ejemplo, una reforma energética muy buena.

¿México estaría de moda permanente siempre y cuando se dieran las reformas energética y fiscal?

Está de moda porque tiene buenos fundamentales macroeconómicos. Hay un cambio de gobierno que parece que está arreglando la parte política. Lo que en Estados Unidos no está funcionando, parece que en México va a empezar a funcionar: que los partidos lleguen a acuerdos. Si no salen las reformas o salen unas reformas muy tímidas, va a ser muy mala señal. Eso denotaría que no hay cambios, que es el México de siempre y dejará de estar de moda.

¿Han comenzado a verse burbujas en algunos mercados financieros?

Yo no veo burbujas. La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) tuvo un boom muy fuerte (está cara) pero los reportes al cuarto trimestre de 2012 contuvieron el entusiasmo. Sin embargo, después de que salgan las reformas (o un poco antes), veremos que otra vez empezará a crecer. Pero no lo vemos como una burbuja porque el mercado accionario mexicano sigue siendo muy pequeño. Hay pocas emisoras y los flujos con respecto a la cuenta de capitales es también muy pequeño.

La innovación en los instrumentos financieros se ha colocado como un elemento que ha generado inestabilidad en los mercados y las economías ¿Qué opinas de que haya una mayor regulación?

La regulación es buena, sobre todo en instrumentos que son muy complicados y que están vinculados con a otros, como los instrumentos de hipotecas que colapsaron en Estados Unidos. La regulación está bien si se trata de que haya más transparencia en la composición de los instrumentos, en la forma en que deben ser valuados y calificados. Pero si se trata de delimitar su trading (operaciones) entonces no es positiva. Creo que las discusiones del G-20 van hacia más transparencia en los instrumentos de inversión.

El tema de los impuestos a las transacciones no lo vemos positivo, porque le resta dinamismo al mercado. Los mercados necesitan que el valor de los activos se refleje de manera rápida y transparente, y un impuesto lo distorsiona.

Si México hubiera aplicado un impuesto al ingreso de capital extranjero en cartera –como lo hizo Brasil–, le hubiera quitado convertibilidad a la moneda, que es uno de los beneficios que tiene el peso mexicano. Esto evitó que Banxico hiciera ajustes abruptos de la tasa de interés cuando las cosas se ponían muy mal. Recortó en 2009 y no había movido la tasa sino hasta ahora (8 de marzo).

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