INVERSIONES DE PELÍCULA

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INVERSIONES DE PELÍCULA

[Por Óscar Granados Bartolo / Fotos Dreamstime]

El cine es uno de los pasatiempos favoritos de las personas, pero, ¿has pensado que también pueden ser un instrumento para invertir? En países como India y Estados Unidos existen fondos de capital privado dedicados exclusivamente a impulsar este sector. ¿Qué opciones tenemos en México?

El cine es uno de los pasatiempos favoritos de las personas, pero, ¿has pensado que también pueden ser un instrumento para invertir? En países como India y Estados Unidos existen fondos de capital privado dedicados exclusivamente a impulsar este sector. ¿Qué opciones tenemos en México?

En una industria tan rentable como el cine no hay limites para el dinero. Los movimientos de capitales y esfuerzos por hacer más y mejores películas siempre van al alza. Al menos eso es lo que ocurre en India, en donde los fondos privados e inversionistas ángeles crecen con éxito.

Un ejemplo es Cinema Venture Capital, una empresas de asesoría de inversión 100% enfocada a temas cinematográficos y que gestiona un fondo cuyo capital asciende a $1.7 millones de dólares.

En 2012 contribuyó en más de media docena de películas en India que tuvieron gran aceptación entre el público. Chakravyuh, una historia que narra la vida de dos amigos en medio de una guerra, es uno de los proyectos que se ha visto beneficiado por Cinema Venture Capital.

La apuesta era segura, pues según información de Cinema Capital, se invirtió $3.6 millones de dólares y a las tres semanas del estreno en taquilla, en agosto de 2012, ya había recuperado $3.1 millones.

“La industria del cine independiente en todo el mundo depende de los inversionistas ángeles. Suelen ser individuos con un muy alto poder adquisitivo interesados en impulsar la cultura del cine”, destaca Javier González, socio mentor de Angel Ventures México.

Sin embargo, expone el también fundador de Samurai Films, productora de cine, el incentivo fiscal ha ayudado de manera sustancial al financiamiento en México, ya que se puede financiar hasta 80% de una película a través del mecanismo. De esta manera sólo se requiere 20% del presupuesto de un ángel.

Cine2El experto en la industria comenta que, en Estados Unidos, las inversiones de particulares en el cine son “el pan de cada día”. Recuerda en especial lo sucedido con la película de P.S. I love you, que tenía un presupuesto de $30 millones de dólares financiados por Fred Smith, fundador y presidente de FedEx.

La rentabilidad para el empresario fue significativa, ya que la película de amor recaudó $156 millones de dólares después de su estreno.

Made in Latin America

Las historias de inversiones de particulares en México, Argentina y Brasil son diferentes a las que se tiene en otras partes del mundo, en donde la mayor parte de los recursos son financiados o apoyados en buena parte por el gobierno.

En el pasado esto no era así, al menos en nuestro país. Durante 1989, en México se realizaron 92 largometrajes, de los cuales 82 de ellos se produjeron con capital 100% privado y sólo 10% con apoyo del gobierno.

Cine3Según las cifras ofrecidas por el Instituto Mexicano de la Cinematografía (Imcine), la participación de los privados se ha visto disminuida y el apoyo del gobierno ha ido creciendo. En 2011, sólo nueve cintas fueron realizadas con capital privado, 56 recibieron apoyo total del gobierno y 46 tuvieron una mezcla de recursos obtenidos de diversas fuentes.

El informe sexenal del instituto agrega que el Gobierno Federal destinó $3,933 millones de pesos a la producción cinematográfica, además apoyó la producción de 405 largometrajes, 74% (299) de ficción y 26% (106) de documental, así como 137 cortometrajes.

Del total de apoyos, alrededor de 50% fueron óperas primas. “Estos apoyos han permitido mantener un promedio de producción de 70 largometrajes al año, de los cuales 80% son financiados por el Estado”, afirma el reporte.

Cine4En México, la política pública de apoyo a la industria cinematográfica ha pasado por diversas etapas, resalta un análisis realizado recientemente por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

La investigación indica que en la época de sustitución de importaciones y fuerte presencia del Estado en la actividad económica, el cine fue considerado una industria estratégica y apoyada con amplios recursos financieros y organizacionales.

Pero en la década de los 90 se contrajo el apoyo público, en línea con el nuevo modelo económico en el que se otorgaba a las fuerzas de mercado un papel central.

Ya en años recientes, las políticas públicas de apoyo al sector se han reactivado, en particular en materia de fondos de apoyo para la creación.

Grandes retos

La CEPAL expone que los fondos públicos han sido efectivos para incrementar el número de producciones, pero pocas de ellas han sido rentables. “Dichos fondos son pequeños como para apoyar producciones comerciales que compitan directamente con el cine estadounidense predominante, y también para contar con recursos que promuevan y comercialicen las películas”, agrega.

Cine5Además explica que las exigencias con respecto a la calidad y otros criterios para recibir los apoyos han sido laxos, situación que dificulta aún más la posibilidad de que las películas nacionales compitan exitosamente con las múltiples que ingresan al país.

Por otro lado, asevera que la legislación, o su aplicación, no garantiza tiempo de pantalla en cines a las producciones locales ni abre espacios para su transmisión en televisión abierta.

La complejidad para obtener financiamiento está basada en el nivel de requisitos, es decir, en la calidad del guión, la documentación, la experiencia de la empresa y los responsables del proyecto, apunta Mitzuko Villanueva, productora y también presidente de la Asociación Mexicana de Enseñanza Cinematográfica.

Sin embargo, destaca que ya resultan insuficientes los apoyos al cine en México, dado que la producción se ha incrementado sustancialmente en los últimos años.

“El problema son los espacios para la exhibición de estas películas que lamentablemente no es por falta de salas, sino por la renuencia de los distribuidores y exhibidores, porque lo consideran poco rentable”, agrega Villanueva.

“Ahora se colocan las películas mexicanas en horarios absurdos, y con el formato digital obligan al productor a pagar $850 dólares por copia, para que los exhibidores recuperen la inversión de los nuevos proyectores. Que no sería necesario tomando en cuenta que su ganancia no se encuentra en el boleto, sino en la dulcería”, añade.

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