CINCO LECCIONES DE LA CRISIS EN CHIPRE

De todo se aprende

CINCO LECCIONES DE LA CRISIS EN CHIPRE

[Por Clem Chambers / Traducción Genaro Grajeda]

La reciente crisis en Chipre nos mostró un problema clave con la realidad económica actual; los prestamistas ganan y quienes ahorran pierden. Hay muchas lecciones que se deben subrayar o debemos de aprender de ellas. Aquí encontramos las siguientes cinco:

1. Tu dinero nunca está seguro.

Lo que sea que te digan, lo que sea que hayas hecho y lo que sea que hagas en este momento, tu dinero nunca está a salvo. Aun los bonos del Tesoro de los Estados Unidos no están libres de riesgo. Siempre hay algo o alguien interesado en quitarte tu dinero. Desde roba bancos hasta rateros, a las compañías financieras con altas tasas, impuestos fantasmas, y represión financiera. Todos ellos suelen atacarte de una forma u otra. Siempre debes imaginar que existe la posibilidad de perder tu dinero aunque lo pongas en bonos del tesoro, en una propiedad o en una extraña sábana de color rosa fosforescente. Todos se encuentran en el mismo eje de riesgo y ningún activo podrás encontrarlo en cero.

2. Los gobiernos tomarán la mayor cantidad de dinero de los lugares más fáciles cuando les parezca necesario.

Los gobiernos nunca se han sentido cómodos con la idea de la propiedad privada. Tus ingresos, son en su mente, sus ingresos. El estado y –el gasto del estado– son dos mundos por si mismos que deben ser alimentados. Una forma en la que los gobiernos federales lo hacen es juntar grandes cantidades de capital privado en lugares de fácil acceso en donde puedan tomarlos. Puede tratarse de pensiones o depósitos bancarios, es el mismo mecanismo. Reúne a las industrias por regulación en un pequeño número de grandes jugadores y luego toma el control de los flujos de dinero. Estratégicamente deberías tratar de mantener tus activos lejos de esos lugares a menos que puedas salir de ellos fácilmente. Como era de esperarse, las salidas por lo general están bardeadas para evitar que los dejes.

3. Los cerdos se alimentan, los corderos se sacrifican.

A los ahorradores de Chipre se les confiscó su dinero. ¿Escucharon que los prestamistas tuvieran un trato similar? ¿Por qué no? Después de todo ellos fueron los causantes del problema. No hay que esperar justicia para este caso. Los titulares de bonos, la Unión Europea misma, no están sufriendo de algún jalón de pelos. En cambio, los ahorradores fueron secuestrados y se liberaron a los cerdos para mantener sus tasas de interés bajas. Trata de no ser un cordero, por lo menos.

4. Diversifica tus activos.

Distribuye tu dinero y ten múltiples arreglos bancarios – a más dinero tengas, más necesidad tendrás de tener arreglos completamente separados. Mantén tu dinero en bloques que sean lo suficientemente fáciles como para moverlos en una llamada. He escuchado historias de personas que tienen millones y que se quedan sin acceso a sus cuentas para mover sus fondos, aun en países en donde no existen problemas, debido a que la cantidad de dinero que tenían era demasiado grande. Infórmate de la cantidad asegurada y el máximo acceso instantáneo que tengas al dinero y úsalo de forma correspondiente. Una pequeña suma de dinero se mueve de forma más fácil.

Sin embargo no se trata sólo de extender tu dinero, también se trata de tener liquidez. Por ejemplo, si lo que quieres es comprar oro, no deberías comprar una moneda de una onza, mejor compra 10 monedas de un décimo de onza. En un mundo incierto la liquidez es muy importante. Los controles de capital de Chipre matan la liquidez y como tal la liquidez es tu amiga y enemiga de aquellos quienes pueden saquear tus activos. ¿Quién haría eso en los Estados Unidos? ¿Podría suceder aquí? Todo lo que puedo decirles es recuerden la Orden Ejecutiva 6102.

En 1933 Franlkin D. Roosevelt confiscó todo el oro y pagó $20.67 dólares por onza en ese momento. Un par de meses después, devaluó el dólar y en cambio revaloró la onza de oro a $35 dólares. Esto redujo efectivamente las ganancias a la mitad.

5. Alinea tus finanzas con las finanzas del gobierno.

Si tu país cuenta con una administración trabajadora y eficiente que se ocupa de sus asuntos y posee un presupuesto balanceado, haz lo mismo. Si el país está pidiendo dinero y gastando a lo loco, has lo mismo.

¡Bueno! No exactamente lo mismo. Pero debes darte cuenta que el comportamiento del gobierno es el camino que será facilitado porque el gobierno necesita aceitar las ruedas de su trayectoria. Si el gobierno está pidiendo prestado a un interés bajo, entonces presta a bajo interés. La diferencia será que tu deberás comprar activos duros con el dinero prestado en lugar de desperdiciarlo. El gobierno tendrá que perdonar sus deudas y seguramente también las tuyas. ¿Cómo lo logrará? Con inflación.

Esto puede no sonar muy correcto, pero imagina que tienes tus ahorros en Chipre y estas apalancado en acciones. Tienes un préstamo con el banco y has sobregirado ¿Debe importarte? Está bien ser un puritano con la cabeza agachada mientras que el mundo está en una gran fiesta; pero, cuando la cuenta llegue, no serán los fiesteros quienes paguen, serás tu.

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