DEMOCRACIA MUY CARA

Cuánto ganan los legisladores

DEMOCRACIA MUY CARA

[Por Adrián Díaz]

Al revisar la lista de asistencias del primer periodo de sesiones de la actual Legislatura (LXII), disponible en la página de internet de la Cámara de Diputados, vemos que el mes de octubre de 2012 fue el de mayor ausentismo.

Los diputados del Partido Revolucionario Institucional (PRI), José Ignacio Duarte Murillo y Hugo Mauricio Pérez faltaron a cuatro de las 10 sesiones del periodo. Del Partido de Acción Nacional (PAN), Mariana Dunyaska García Rojas faltó, con permiso de la mesa directiva, a cinco sesiones. Tania Margarita Morgan Navarrete, también panista, se ausentó en seis sesiones consecutivas, también con permiso de la mesa directiva. En tanto, Julio César Moreno Rivera, diputado del Partido de la Revolución Democrática (PRD), faltó a la mitad de sesiones y su racha se extendió hasta algunas sesiones de noviembre. Por parte de Movimiento Ciudadano, Ricardo Mejía Berdeja tuvo tres faltas injustificadas y una con permiso de la mesa directiva en el décimo mes del año, mientras que su compañero José Soto Martínez registró tres faltas sin justificar en octubre e igual número en noviembre.

Ninguno de los anteriores se compara con el diputado perredista Víctor Manuel Bautista. En las sesiones que se realizaron del 1º de septiembre al 22 de noviembre (28), faltó a 13, de las cuales, por increíble que parezca, 12 fueron con permiso.

Virgilio Bravo Peralta, investigador del Tecnológico de Monterrey, afirma que debido a que no hay una sanción drástica que desaliente este tipo de actitudes, los legisladores pueden pedir los permisos que quieran y ausentarse el tiempo que deseen. “Si hubiera una sanción económica o política contundente; si no pudieran, por ejemplo, postularse nuevamente a un cargo de elección popular; si se sancionara y publicitara en los medios el listado de ausentes, faltistas, legisladores que no llegan a las sesiones o no participan en las comisiones, veríamos mayor compromiso. Pero como nadie los fiscaliza y no hay manera de sancionarlos, están en un campo abierto, literalmente”.

Baja productividad

Debido a múltiples factores, como la inasistencia o debates interminables por intereses partidistas, los resultados de las tres cámaras dejan mucho que desear.

Entre 2009-2012, los diputados locales del Distrito Federal presentaron 945 iniciativas, de las cuales sólo se aprobaron 287. Significa que la tasa de aprobación apenas llegó a 30% de productividad. En el Senado los datos son todavía más raquíticos: de las 1,584 iniciativas presentadas, sólo se aprobaron 224, para una tasa de 14.1%. En el último lugar se ubica la Cámara de Diputados: se presentaron 3,509 iniciativas y se aprobaron únicamente 430 (12.2%).

El trabajo en comisiones –órganos técnicos donde se desahogan las iniciativas– también es pobre. En la Cámara de Diputados, sólo 9% de las comisiones publicaron su informe final en la Gaceta Parlamentaria en la fecha reglamentada –los primeros 10 días de agosto–. En promedio, dictaminaron 51.9% de las minutas que les fueron turnadas, mientras que en el rubro de iniciativas, 63.9%.

De acuerdo con Luis Carlos Ugalde, director general de Integralia –asociación civil que estudia la productividad de los legisladores en las diferentes cámaras–, los diputados y senadores se valen de un enorme activismo para adquirir visibilidad política. Utilizan demasiado la tribuna y presentan un gran número de iniciativas con el objetivo de promover su nombre y su imagen. “De la mano de ese activismo hay un deficiente funcionamiento del sistema de comisiones: no cumplen con su normatividad y no se reúnen con la frecuencia que dicta la ley”.

La mala fama de los legisladores

El Reporte Legislativo Número Tres elaborado por Integralia, correspondiente a la pasada Legislatura (LXI), indica que en 2012 el Congreso tuvo un costo presupuestal de aproximadamente $9 mil 500 millones de pesos. Esto representa un incremento de 25% con respecto a 2010 (año en que inició la Legislatura).

El mismo documento advierte que, entre 2010 y 2011, los gastos autorizados en servicios personales aumentaron por el incremento de 92 y 496 plazas en las cámaras de Senadores y Diputados, respectivamente; por la incorporación al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) del personal de honorarios, y el incremento de 4.8% al salario del personal operativo de base, sindicalizado y de confianza.

Otra inconsistencia detectada por Integralia es la del rubro de bienes muebles e inmuebles (incluye vehículos y equipo de transporte). En 2010, tanto en la Cámara de Senadores como en la de Diputados se redujo el gasto en más de 50%, sin embargo, al año siguiente se incrementó significativamente: en la Cámara Baja pasó de $28 millones 670 mil pesos a $31 millones 199 mil, mientras que en la Alta pasó de $10 millones 657 mil a $33 millones 925 mil pesos.

Dietas y apoyos que engordan

Recientemente, Daniel Ávila Ruiz, senador por el PAN, reveló que los senadores tienen un ingreso bruto mensual de $171 mil 444 pesos, cantidad a la que se le tiene que restar deducciones (ISR, ISSSTE, etcétera). Finalmente, terminan recibiendo $86 mil pesos.

Por si no fuera suficiente, los senadores reciben al mes un extra de $60 mil pesos:

  • $5 mil para apoyar la Gestión Legislativa
  • $40 mil para el área de Atención Ciudadana
  • $15 mil para la actividad legislativa

Nuestros senadores también reciben $75 mil pesos mensuales para cubrir los salarios de sus asesores.

Esto da un total mensual de $221 mil pesos contantes y sonantes, cantidad que un trabajador promedio con ingresos de $8 mil pesos mensuales podría juntar en cuatro años y cinco meses.

Legisladores que no legislan

Una explicación a la opacidad en el manejo de los recursos es que los legisladores son juez y parte cuando diseñan sus reglamentos y leyes. Precisamente por eso hay diputados que han repetido su carrera legislativa, no por sus buenos resultados sino porque forman parte de las camarillas que se están renovando periódicamente y logran regresar después de una gestión.

“No hay incentivos para ser profesionales. Todos los estímulos de los legisladores son para la improvisación y por acatar las disposiciones de su líder de partido. Como no hay carreras parlamentarias, cada tres años tienen que encontrar un nuevo cargo político. Se dedican poco a hacer su trabajo técnico y mucho a cosechar méritos. El sistema de incentivos está de cabeza: no premia la especialización, ni el profesionalismo, ni el conocimiento; al contrario, premia la retórica y la visibilidad. Generalmente un congresista no sólo debe pronunciarse políticamente, sino también hacer el trabajo técnico. Sin embargo, en el caso de la Asamblea se percibe que más que legislar, gestionan. La llamada gestoría política o social es básicamente un instrumento de los legisladores para captar recursos económicos y materiales hacia sus colonias, comunidades o grupos políticos. Si un congreso hace esto en lugar de legislar, está distorsionando su papel. Esto sin duda sucede en la Asamblea del DF y también en la Cámara de Diputados.” afirma Luis Carlos Ugalde.

Urge la reelección de legisladores

Mientras senadores y diputados no puedan ser reelegidos, seguiremos viendo curules vacías durante las sesiones, opacidad de recursos y muy poca entrega. “Ayudaría mucho la reelección para profesionalizar el desempeño del Congreso, porque permitiría tener carreras parlamentarias. Justamente, el hecho de que pudieran permanecer en algún órgano legislativo por más de tres años estimula para que se involucren más en la vida interna, para que se especialicen y trabajen técnicamente. Cuando no tienen prisa por buscar trabajo nuevo cada tres años –porque pueden hacer una carrera de seis, nueve o 12 años– la lógica y comportamiento se modifican, es una cuestión de naturaleza humana. México es un caso anómalo porque sigue siendo uno de los dos o tres países en el mundo donde la reelección está prohibida. Es un absurdo histórico que mantengamos esa figura que genera tato daño,” agrega Luis Carlos Ugalde.

Para Virgilio Bravo Peralta, Investigador del Tecnológico de Monterrey, en México no existe un medio adecuado para medir el trabajo de los legisladores. La ciudadanía no les puede preguntar directamente cuántas veces se han parado a proponer una iniciativa o cuántas han hecho uso de la voz durante las sesiones.

Poco interés en la política

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Valores 2012, realizada por el Instituto Mexicano de la Juventud y la Dirección de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, al 89.6% de los jóvenes no les interesa la política del país y, peor aún, considera que todos los partidos tienen una calificación reprobatoria. Con este dato comprendemos que los legisladores hacen y deshacen a su antojo gracias a la propia apatía de la sociedad. “Difícilmente sabemos cómo se llama nuestro senador o diputado. Los legisladores están más ocupados en buscar su siguiente posición política, que en rendirle cuentas al mexicano, porque en principio nunca se les ha exigido”, explica el investigador Virgilio Bravo.

Para Luis Carlos Ugalde, una sociedad tolerante con el mal desempeño se puede convertir en cómplice. “Es una complicidad involuntaria o por pereza ciudadana, pero eso es corresponsabilidad con un gobierno que funciona mal. Cuando un servidor público incumple su función, se puede llevar a cabo un juicio de responsabilidad política, por lo que debe denunciarse. Hay muchas vías jurídicas para exigir. Cualquier ciudadano podría presentar una denuncia de hechos ante el Instituto de Transparencia del Distrito Federal o ante la Contraloría de la Asamblea capitalina. Incluso podría acudir a la Comisión de Derechos Humanos y decir que la opacidad de la Asamblea le ha causado un agravio en sus derechos políticos y humanos”, concluye el también ex consejero presidente del Instituto Federal Electoral.

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2 pensamientos en “DEMOCRACIA MUY CARA

  1. No por aprobar muchas iniciativas de ley significa que haya productividad, muchas iniciativas de ley propuestas pueden ser inútiles y aún perjudiciales para el país, más bien se debe revisar que leyes aprobadas son las que realmente necesita el país.
    En lo referente a la reelección de legisladores y también de Presidentes Municipales, esta no es la solución porque esta medida no haría mas eficiente ni al Poder Legislativo ni a las administraciones municipales sino que lo único que ocasionaría es que los políticos se “agandallen” con el poder, es decir, se eternicen y aplasten a su oposición, como ejemplos tenemos los de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. No sería positivo ver a los mismos “gandallas” durante nueve o doce años en los mismos cargos políticos.

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