¿QUÉ NOS DEPARA EL 2013?

Época de pronósticos

¿QUÉ NOS DEPARA EL 2013?

Por Rodolfo Campuzano

2013 llega en medio de una crisis económica global que en varios años no ha hecho más que empeorar. Los pronósticos no son halagüeños. Sin embargo, en el mundo de las inversiones hay oportunidades, pero hay que saber leer y entender a los mercados.

2013 llega en medio de una crisis económica global que en varios años no ha hecho más que empeorar. Los pronósticos no son halagüeños. Sin embargo, en el mundo de las inversiones hay oportunidades, pero hay que saber leer y entender a los mercados.

Como cada inicio de año, tenemos la oportunidad de leer y escuchar las deliberaciones de los especialistas sobre lo que sucederá en los próximos 12 meses, o al menos en lo que se conoce como el futuro previsible. Nunca es una labor fácil para los que intentamos argumentar al respecto, pero tratándose de 2013 parece suceder algo curioso: hay mucha coincidencia y probablemente, al final del año, haya muchos desaciertos.

El mundo navega en un mar de problemas estructurales. La mayoría de los países desarrollados tienen un elevado endeudamiento que, mientras no lo corrijan, representará una limitante de su crecimiento. Debido a ello, en las principales economías de occidente coinciden dos factores:

  1. Existen políticas monetarias sumamente laxas; es decir, los bancos centrales han aumentado fuertemente el nivel de liquidez monetaria y han bajado las tasas de interés.
  2. Los gobiernos deben aplicar serios ajustes fiscales para solucionar sus problemas.

La persistencia de dichas circunstancias facilita varias deducciones:

  • No puede haber un crecimiento elevado. 2013 está destinado a ser de transición y ajustes. Los aumentos de impuestos y los recortes al gasto de muchos gobiernos afectarán el ingreso de las personas. La coincidencia de los analistas en anticipar un crecimiento bajo a nivel global es notoria. Nadie se atreve a prever una recuperación mientras no existan argumentos visibles que la justifiquen.
  • Dada la limitante que tiene el crecimiento, la inflación no será un asunto de preocupación. De hecho, los pronósticos tienden a ser muy iguales sobre una inflación que no va a rebotar, y que va a permanecer contenida mientras existan las deficiencias actuales y tanto desempleo de personas y recursos.
  • Si el proceso de desendeudamiento toma mucho tiempo, y no hay presiones inflacionarias, no pueden abandonarse las políticas monetarias de relajación. En el mundo seguiremos viviendo un ambiente de elevada liquidez y, sobre todo, de tasas de interés bajas.

Es curioso, pero la coincidencia sobre tasas de interés bajas también sobresale. Los debates en este terreno se limitan a pronosticar la ubicación de las tasas en el corto o largo plazos, en un rango muy acotado, y que en comparación con el pasado sigue siendo históricamente bajo.

Fácil ¿no? No se necesita mucha suspicacia para llegar a las mismas conclusiones. Las circunstancias no permiten mucho espacio para otra cosa.

¿Qué pueden esperar los inversionistas?

Aquí viene lo interesante. Las mismas deducciones no coinciden con lo que puede suceder en los mercados. A final de cuentas, este es el tema que nos interesa. ¿Como se van a comportar nuestras inversiones? En este sentido, ten en mente que los inversionistas siempre intentan anticipar los eventos futuros, y lo seguirán haciendo.

En estos momentos existen grandes factores de incertidumbre. Aún no se resuelve el futuro fiscal en Estados Unidos –al 15 de diciembre de 2012–, y aunque se tiene algo de certeza en que habrá menor participación del gobierno, no se sabe qué magnitud tendrán los planes de austeridad.

En Europa sigue sin haber soluciones definitivas a los graves problemas de endeudamiento. Hay avances significativos, pero la viabilidad de las enormes deudas de países como Grecia, Portugal o España, sigue estando en entredicho, partiendo de la idea de que en 2013 tampoco habrá crecimiento. Las discusiones para aportar recursos que hagan frente a los grandes vencimientos, establecer reglas de una posible unión bancaria, y generar una trayectoria de recuperación, seguirán presentes.

A estos dos grandes asuntos hay que agregarles la incertidumbre sobre la trayectoria de crecimiento de China y las acciones de su nuevo gobierno, así como lo que hará Japón ahora que parece entrar en una nueva recesión. En los mercados emergentes también hay dudas acerca de lo que algunos países intentan hacer para mejorar su tendencia de crecimiento.

Debido a todo lo mencionado, en las últimas semanas vimos a los mercados muy sensibles ante cualquier noticia y ante la evolución de decisiones que se tienen que tomar en el ámbito político. Eso no va a cambiar este año.

Los mercados financieros tendrán dos grandes influencias:

  • Los fuertes estímulos monetarios persistirán todo el año, provocando una oleada de inversiones a las Bolsas, los commodities y los activos de riesgo, cada vez que los inversionistas perciban que hay buenas noticias.
  • Si la percepción es que las cosas se deterioran, habrá ajustes a la baja. Por el contrario, si se vuelve favorable, podemos seguir viendo rendimientos muy buenos. Apostamos a lo segundo.

Como puedes ver, a pesar de que muchas variables económicas parecen bastante predecibles, los mercados seguirán presentando una fuerte oscilación. Ojalá y las noticias pinten un panorama mejor hacia 2014.

*Rodolfo Campuzano Meza es director de estrategia y gestión de portafolios de Invex Banco.
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