¿INFLACIÓN BAJO CONTROL EN 2013?

México con presión de precios

¿INFLACIÓN BAJO CONTROL EN 2013?

[Por Gabriela Guerra Rey / Foto Eduardo Islas]

Dr. Manuel Sánchez, subgobernador del Banco de México

Dr. Manuel Sánchez, subgobernador del Banco de México

Desde junio y hasta noviembre del año pasado, la inflación en el país superó la cota máxima de variabilidad de más/menos un punto porcentual alrededor de la meta oficial de 3% del Banco de México (Banxico). En octubre pasado, el Gobernador del Banco, Agustín Carstens, admitió que se trataba ya de un tema de preocupación pública, pues existía evidencia de que podría estar afectando los salarios. En su junta de gobierno, la institución decidió mantener la tasa de interés interbancaria a un día en 4.5%, considerando que el aumento en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) respondía a choques de oferta coyunturales. También resolvió que si persistían los embates a la inflación (aun presumiendo que fueran transitorios) y los cambios en la tendencia de la misma no se confirmaban, la junta procedería a ajustar al alza la tasa de interés de referencia. Manuel Sánchez, subgobernador del Banco de México, nos ayuda a entender la política monetaria adoptada por el banco central, así como los retos y oportunidades del país en esta materia.

¿Por qué ha sido tan difícil mantener a la inflación cerca de su meta en 2012?

La inflación en México tuvo un acercamiento gradual a la meta establecida por el Banxico. Estuvimos en un proceso de convergencia hacia esta meta, pero dada la volatilidad, sobre todo de algunos componentes del INPC, se presentaron algunas variaciones. Lo que ha sido peculiar es que desde junio de 2012, hemos tenido una inflación por encima de la cota superior del intervalo de variabilidad (4%). Esto ha preocupado al Banco y a la sociedad, porque afortunadamente la sociedad mexicana ya se ha acostumbrado a inflaciones relativamente bajas. Esta desviación se debió principalmente a aumentos de precios anormalmente elevados en algunos productos agropecuarios, como resultado de condiciones climatológicas mundiales y también de la gripe aviar. En una menor magnitud tiene que ver además con la depreciación del peso frente al dólar, que se ha trasmitido a algunos otros componentes del INPC. Son choques del exterior, de precios internacionales muy importantes en la canasta promedio del consumidor mexicano. Afortunadamente, desde octubre la tendencia se revirtió y pudimos ver un declive. Todavía no estamos satisfechos. Aun logrando que la inflación se encuentre por abajo de 4%, Banxico no ha concluido su tarea. El objetivo es 3%, no el intervalo de 2 a 4%.

¿Qué postura tiene el Banxico con respecto a la opinión de algunos economistas que consideran que sería un error ajustar al alza la tasa de interés por el daño que pudiera implicar a la economía de México, que ya no crece lo necesario?

La idea de que el control de la inflación le quite vigor a la recuperación económica es más una percepción que una realidad. La estabilidad de los precios es una condición indispensable para que los actores económicos, los inversionistas y los consumidores tengan más certeza en sus decisiones, lo que llevaría a aumentar el PIB. Creemos que nuestro mandato de controlar la inflación, lejos de mermar el vigor de la actividad económica, fortalece la capacidad de crecimiento.

¿Entonces, a diferencia de lo que ocurre en los países desarrollados, el banco central usa su política monetaria más para la estabilidad de precios que para impulsar el crecimiento?

Banxico sí ha movido la tasa en el pasado. Cuando tuvimos la crisis en 2009, la bajó 375 puntos bases, fundamentalmente porque los bancos centrales buscan la tasa que es congruente con la fase del ciclo económico y la estabilidad de precios. En esa época la afectación del exterior afectó la productividad del capital, por lo que la tasa debía bajar. La Reserva Federal (Fed) estadounidense o el Banco Central Europeo han adoptado una política de relajamiento extraordinario porque están en otra fase del ciclo. Vale la pena resaltar que estos dos bancos han sido estelares asegurando la estabilidad de precios. Pueden hacer un poco más de movimiento en la tasa e incluso tomar otras medidas como parte de una política contracíclica, porque van más adelante en el anclaje de expectativas de baja inflación.

Vemos que, mientras Europa está hablando de un entorno de posible deflación, en México seguimos preocupados por la inflación. Esto muestra que no podemos seguir este tipo de estrategias. No es conveniente, en ningún momento, hacer una copia de la estrategia monetaria de otros países, porque cada economía tiene diferentes condicionantes, incluyendo las relacionadas con las expectativas del público respecto al comportamiento de los precios.

¿Entonces el crecimiento mexicano no depende de la estrategia de política monetaria?

Es indudable que México no ha crecido a las tasas que debería hacerlo una economía emergente con amplios espacios de inversiones productivas. Hemos crecido moderadamente como si fuera ya una economía madura, cuando en realidad es todavía joven. Pero en el Banxico estamos convencidos de que las finanzas públicas sanas, la inflación moderada y un sistema financiero estable, consolidado, capitalizado y líquido –lo cual se favorece con un entorno de baja inflación– son elementos positivos para que despunte la economía.

¿Cuáles son los factores ausentes que impiden un mayor crecimiento?

Cuando hablamos de un desempeño insatisfactorio en el crecimiento del Producto Interno Bruto en el largo plazo, los estudios estadísticos indican que el principal problema de México es un bajísimo aumento de la productividad, pero esta no se fomenta con medidas monetarias. Tiene que ver con las facilidades que encuentran los empresarios, los inversionistas en general, para hacer negocios, crear empresas, abrir nuevas plazas de trabajo. Se trata de la libertad de invertir en cualquier área productiva. A su vez, esa libertad implica un bajo nivel de barreras para emprender y operar un negocio.

Entonces, lo que estos estudios destacan es la necesidad de detectar cuáles son esos obstáculos que hacen costosa la operación de la economía. De ahí la necesidad de la reforma laboral, para que la creación de empleos sea más dinámica; de un proceso de desregulación, quitando incertidumbres, trabas burocráticas; del fomento de la competencia en aquellos sectores donde sólo se tienen unas pocas empresas con un gran poder de mercado. Todo esto haría que se aprovecharan mejor las capacidades productivas del país. Pero es una tarea más de mediano plazo.

Imagínese que estos factores sigan ausentes, y que además empezamos a aflojar la política monetaria: los precios suben por encima de lo que anticipan los actores económicos, las expectativas de inflación se incrementan, la incertidumbre de los inversionistas aumenta, la confianza del consumidor se reduce, el poder adquisitivo del ingreso se ve mermado… Entonces, la situación lejos de mejorar, empeoraría.

Si estos factores ausentes no se pueden resolver en el corto plazo, ¿qué pasaría si la inflación se sale de control?

Esta política contracíclica que llevan los países mencionados es para ayudar un poco en el ciclo económico, para atenuar la caída y frenar presiones de demanda. México hace eso. Si viéramos que se calienta la economía y empiezan las expectativas de inflación al alza, nosotros apretaríamos la política monetaria. Si cae muchísimo el PIB y tenemos la percepción de que la inflación vaya en picada, entonces la expandiríamos.

Pero México necesita más que la política monetaria, necesita avanzar más allá de la responsabilidad fiscal para resolver el problema del crecimiento económico, y aquí estamos hablando del crecimiento prolongado, no nada más de qué va a pasar en el primer trimestre del año que entra.

¿Estamos hablando de dos estrategias con objetivos diferentes, la que lleva México y la que se está dando ahora en los países en crisis?

La gente normalmente habla de dos fenómenos muy diferentes con el mismo término. Cuando se habla de fomentar el crecimiento vía política monetaria, sólo se trata de empujar a la economía en el corto plazo, porque en el largo plazo no puede ser viable.

La decisión de mover o no la tasa de interés obedece, entre otros factores, a si hay presiones de demanda, si son choques de oferta, si se están desalineando las expectativas de inflación y si se está o no en este proceso de convergencia de la inflación.

El Banco de México ha buscado también una política, relativamente bien probada, de la que pueda sentirse seguro. Lo que están haciendo algunos bancos centrales con bastante historia de estabilidad de precios, son políticas no tradicionales muy expansivas (aumentar la cantidad de dinero), cuyos resultados todavía no sabemos si van a ser favorables o no. Hace unos pocos meses se hablaba de que la Fed de EU empezaría a hacer un retiro del grandísimo estímulo monetario que tiene, eso va a ser un desafío.

¿Cuándo empieza a considerarse a la inflación como un tema de preocupación pública?

Bueno, uno lo percibe, lo lee en los medios de comunicación. Al Banxico le preocupa cuando el proceso de convergencia se detiene, y este fue el caso, cuando la inflación se ubica por arriba del intervalo de variabilidad por sexto mes consecutivo. Es nuestra obligación tomar una actitud muy comprometida con lo establecido por el mandato legal del Banxico. La política monetaria se sustenta en gran medida en la confianza que tiene el público de nuestra determinación de hacer todo lo necesario, de manera prudente, para que el objetivo se alcance.

¿Qué pasaría si continúa la presión a la inflación o si vuelve a depreciarse la moneda en un escenario global de crisis?

Siempre es posible que se repitan esos factores. El Banxico busca asegurarse de que las desviaciones de la inflación sean efectivamente transitorias; que no se quede arriba el intervalo de variabilidad por mucho tiempo. Esto podría contaminar las expectativas de las negociaciones salariales y de inflación.

Nos preocupa que estos choques sean recurrentes, dado que no tenemos control sobre ellos. En ese escenario, buscamos evitar la existencia de efectos de dispersión a la dinámica general de la inflación que compliquen el control de la misma o que requieran de un ajuste más costoso para la sociedad.

En cuanto al tipo de cambio, afortunadamente el nuestro es muy flexible. México tiene, entre las economías emergentes, uno de los mercados cambiarios más líquidos, libres y con menos intervenciones. Es, en parte, la razón por la cual los inversionistas tienen tanta confianza en el país, y por eso hemos visto cuantiosas entradas de capital. Esta flexibilidad en el tipo de cambio también hace haya muy poca afectación a los precios debido a la depreciación del peso. No es en automático que los empresarios trasladen estos movimientos cambiarios a los precios, lo cual se dificulta incluso más cuando la economía no tiene presiones claras de demanda.

¿Qué política monetaria podemos esperar para 2013?

Es muy difícil saber lo que va a pasar. Llama la atención que todavía hay algunos analistas que ubiquen la inflación de 2012 por arriba de 4%. Para nosotros son muy importantes las expectativas de todos los especialistas, además de lo que nuestro equipo pudiera proyectar.

En 2013 creemos que va a bajar la inflación en general y nos vamos a acercar a la meta de 3%. Vamos a estar muy vigilantes y esperamos comprobar que lo observado en 2012 fue, efectivamente, de carácter transitorio.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s