¿HAY ESPERANZAS PARA ESPAÑA?

Los caminos para sortear la crisis

¿HAY ESPERANZAS PARA ESPAÑA?

[Por Arturo Bris* / Traducción por MBrowne Marketing Translations / Ilustración Jorge del Ángel]

Incluso en medio de la tormenta, y causando uno de los mayores estragos dentro de la crisis europea, España tiene aún oportunidad de enrumbarse hacia el camino correcto.

Incluso en medio de la tormenta, y causando uno de los mayores estragos dentro de la crisis europea, España tiene aún oportunidad de enrumbarse hacia el camino correcto.

¿Tiene futuro España después de que se solucione la crisis del bono soberano? Aunque el panorama no es optimista, con un cambio fundamental en la mentalidad hay indicadores prometedores que sugieren que, esta vez, la recuperación real está a la vista.

Desafortunadamente, la liberación del presupuesto del gobierno central para 2013 no es uno de esos indicadores positivos. La expectativa es que el aumento de impuestos resulte en mayores ganancias, y que junto con los cortes drásticos en el gasto, el déficit público se reduzca para apaciguar a las instituciones europeas que se supone, rescatarán a España. Sin embargo, con hasta 25% del presupuesto destinado al pago de intereses de deuda pendiente, habrá menos inversión en educación, infraestructura, reducción en el número de empleados públicos, un IVA mayor e impuestos más fuertes a la renta, a corporativos y a la riqueza.

En palabras claras, las políticas públicas difícilmente contribuirán a la creación de empleos y riqueza. El panorama se ve sombrío en un país donde 52.1% de los menores de 25 años que están buscando trabajo, son desocupados, mientras que la tasa de desempleo general es de 24.6%.

Hoy día, España se ubica en la posición 39 de 59 en la clasificación de competitividad mundial 2012 del IMD (en 2011 tenía el lugar 35), por debajo de economías más pobres como Estonia, Kazajistán y México. A diferencia de lo que sucede en Estados Unidos, el gobierno no puede ayudar a la economía real. No existe un banco central que imprima dinero y con los diferenciales de los bonos rebasando los 400 puntos base, las perspectivas de ayuda del sector privado son poco probables.

Las pensiones y salarios ya se encuentran por debajo del promedio en Europa. Sin embargo, aunque la edad de jubilación es de 65 años, muchos comienzan a disfrutar de los beneficios del retiro desde los 55, porque 70% de los trabajadores vive del gobierno.

¿Qué se puede hacer?  

  • Aquellos que pueden pagar por el costo de la crisis lo deben hacer, incluyendo los adinerados y empleados públicos que disfrutan de seguridad laboral. Las transferencias que no representan una inversión para el futuro de la economía (subsidios, beneficios fiscales para ciertos sectores y profesiones) deben ser eliminadas a favor de inversiones en educación y creación de empleos.
  • El sector de servicios debe liberarse. El Banco Central Europeo (BCE) explica que en buena medida los elevados costos laborales son por la falta de flexibilidad en los servicios (arquitectos, médicos, farmacéuticos, abogados, etcétera), prácticamente monopolios controlados por organizaciones profesionales.
  • El aumento de impuestos es inevitable, pero debería ir acompañado de gravámenes a las transacciones financieras y restricciones a las instituciones sobre los dividendos y pagos de bonos.
  • El énfasis en la inversión, en detrimento de ciertos gastos, debe provocar una reducción masiva del sector público y en particular de los gobiernos locales y regionales, retirando duplicaciones y promoviendo las instituciones que fomenten el empleo y la innovación.

Lo primero y más urgente es que estas decisiones deben tener el objetivo de cambiar la cultura de los subsidios y el apoyo gubernamental. Debe haber un cambio que convenza a la población de que todo (salud, educación, pensiones, carreteras, librerías y electricidad) tiene un precio. En julio pasado, el gobierno implementó medidas para que –con algunas excepciones– la gente pagara 40% de sus facturas de farmacia (anteriormente estaban cubiertas 100%). Como resultado el consumo de esos productos bajó 24% en el primer mes, lo que sugiere que cuando las medicinas eran gratis la gente gastaba más de lo necesario. Esperemos que este cambio de mentalidad venga desde dentro de España y no sea el resultado de más condiciones impuestas por la Unión Europea.

Motivos para ser optimistas

Un análisis reciente de Oliver Wyman sobre el sector bancario en España concluye que el capital necesario que requiere el sistema es de €57.3 mil millones de euros, la mitad de lo originalmente calculado. El estudio asume el peor de los escenarios posibles: una caída de 6.5% del Producto Interno Bruto (PIB), una tasa de desempleo de 27.2% y un desplome de los precios de las casas y terrenos de 25% y 60%, respectivamente. Incluso entonces, sólo siete de 14 instituciones necesitarían ayuda. Las tres más grandes entidades financieras del país actualmente muestran un superávit de capital.

A diferencia de Italia y Grecia, España goza de un gobierno firme que ganó con una mayoría indiscutible en las elecciones generales del año pasado. Aunque es cierto que las recientes decisiones han molestado a su gente, Mariano Rajoy puede realizar un programa masivo de reformas sin tener el consenso político.

La débil economía nacional se equilibra con un sector externo que ha permanecido sólido durante años. Las empresas siguen exportando -en su mayoría servicios-, siendo España un vendedor masivo de conocimiento y capital humano. Entre 2007 y 2011, la demanda interna bajó 10% en términos del PIB, mientras la externa creció 8%.

Existen señales positivas del exterior:

ü  Las firmes declaraciones del presidente del BCE, Mario Draghi, de que el euro será respaldado en la medida de lo posible, disipa cualquier duda acerca de la sustentabilidad de la moneda común europea. Lo que es bueno para el euro, es bueno para España.

ü  Con la tercer ronda de flexibilización cuantitativa (QE3) en Estados Unidos, que inundará el mercado con dólares baratos, también ayudará a España al fortalecer el euro, y con ello hacer que las importaciones de bienes y servicios sean más económicas.

Finalmente, el mejor activo de esta nación es su gente. En “Disponibilidad de fuerza laboral calificada” del informe de competitividad mundial del IMD, España se colocaba en la posición 41ª en 2008 y en 2012 ostenta la 13ª. La calidad de sus ingenieros es la sexta del mundo y el país ha mejorado 20 puestos desde 2008 en la reducción del proteccionismo.

Necesitamos que el mundo crea en España, pero debemos empezar primero a creer en nosotros mismos.

* Arturo Bris es profesor de finanzas en el IMD y dirige los programas de Gestión Estratégica Avanzada e imparte los programas “Construyendo Talento.”
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