QUE SÍ Y QUE NO CONSUMIR

Los sustitutos

QUE SÍ Y QUE NO CONSUMIR

[Por Gonzalo Solís]

Indudablemente, cuando hablamos de estas enfermedades, estamos tratando con el casi 70% de las causas de muerte –no sólo en México, sino en todo el mundo–, cuyo reflejo final son las complicaciones de tipo vascular cerebral, cardiaco y renal.

Para cada una de estas enfermedades existen formas específicas de diagnóstico que incluyen una historia clínica adecuada con exploración física y algunos estudios de laboratorio y gabinete relativamente simples.

Estas enfermedades son la manifestación de alteraciones que son facilitadas por condiciones genéticas y exacerbadas por los hábitos, porque se puede tener la codificación para alguna de ellas, pero la conducta adecuada puede retrasar, e incluso evitar, la presentación del padecimiento.

Los tratamientos están encaminados al control de la falla principal de cada una de estas enfermedades, ya sea descender los niveles de azúcar o glucosa en la sangre, o bien bajar la concentración de colesterol o disminuir las cifras de tensión arterial.

Pero la salud no sólo depende de medicamentos, sino de tener costumbres más sanas, que incluyan cosas cotidianas, como hacer ejercicio (mínimo 40 minutos al día), tomar un litro de agua por cada 40 kilos de peso, dormir por lo menos ocho horas diarias, evitar hábitos deletéreos, como el exceso en el consumo de alcohol y evitar el uso de tabaco y drogas.

Pero hay algo que es el común denominador para el tratamiento y control de estas y otras enfermedades: el control de la dieta, que tiene básicamente cuatro características: cantidad, calidad, horarios y balance energético.

El secreto está en la dieta

Para cada una de estas patologías existe una dieta especial. Si se padece de diabetes mellitus, lo más importante es disminuir la ingesta de harinas, pastas y azúcares, pero hay que nivelar el balance con proteínas y grasas, ya que la mayor parte de los alimentos que consumimos terminan integrándose a un mismo proceso metabólico, cuya finalidad es la producción de energía para realizar nuestras actividades cotidianas.

Habitualmente del 45 al 60% de las calorías que consumimos se toman de los carbohidratos, que vienen en los cereales, vegetales y frutas (estas últimas acompañadas de agua, vitaminas, minerales y fibra), por lo que las raciones de estos alimentos deben ser bien vigiladas.

Más o menos 20% de las calorías se obtienen de las proteínas contenidas en los productos de origen animal, como huevo, leche y carnes (pollo, res, ternera, pescados y mariscos) y el resto de las grasas, que son necesarias como balance calórico dietético y que sirven como reserva energética. Lo ideal es no rebasar el 7% de grasas saturadas (pasadas por calor) y tratar de eliminar las denominadas grasas “trans”, abundantes en productos industrializados.

Pero no te confundas, a continuación te propongo los alimentos habitualmente incluidos en una dieta para personas que sufren de diabetes, que en total deben oscilar de entre 1,200 a 1,800 calorías, dependiendo del peso de cada persona:

  • Desayuno: jugo de zanahoria con limón (8 onzas o 250 ml), enfrijoladas no fritas con dos tortillas de maíz, 60 gr de pollo, ½ taza de frijoles magros de olla, una cucharadita de crema, una taza de café con sustituto de azúcar y una fruta.
  • Comida: una taza de arroz con elote, zanahoria y chícharos, carne de res a la plancha o al vapor, como puede ser el salpicón con aceite de oliva que incluya lechuga, jitomate, cebolla, aguacate, un poco de vinagre y un toque de sal, una o dos tostadas no fritas, gelatina “light” y agua de fruta natural diluida por la mitad.
  • Cena: pan tostado con una rebanada de jamón o pavo, queso fresco y jitomate, ensalada de lechuga con zanahoria y salsa de soya, yogurt “light” y una taza de té con sustituto de azúcar.

Con eso quedan cubiertas tus necesidades y no te quedas con apetito. Lo que sí evita a toda costa es el pan azucarado, las grasas directas y se disminuye la ingesta de irritantes, así como de productos de dudosa higiene, como los que se pueden obtener en la calle.

Para los hipertensos

Si el problema es la hipertensión arterial, lo fundamental es tener una restricción importante de sal –cloruro de sodio–, ya que su consumo aumenta la presión arterial de forma importante. Hay que tener cuidado, porque el sustituto de sal que existe en el mercado, el cloruro de potasio, solo disminuye en un 50% el riesgo de los efectos indeseables de la sal de mesa.

El otro gran enemigo de la salud arterial son las dislipidemias, que popularmente se conocen como colesterol alto, pero hay que aclarar que no sólo es el colesterol, porque para que se presenten “tapones” grasos arteriales tuvo que existir un aumento también de triglicéridos, lipoproteínas de baja y muy baja densidad (LDL y VLDL) y baja concentración de lipoproteína de alta densidad (HDL), el llamado “colesterol bueno”.

Las recomendaciones generales para la dieta de los que padecen este tipo de problemas son las siguientes:

  • Aumentar el consumo de pescado y pollo
  • Disminuir la ingesta de carnes rojas, el exceso de mariscos y, por supuesto, los alimentos fritos
  • Consumir no más de dos o tres yemas de huevo por semana, pero se permite la ingesta de claras
  • Consumir productos descremados
  • Aumentar el consumo de leguminosas y condimentar con vinagre, limón, soya, cebolla, etcétera.
  • La manteca, los embutidos como salchichas, paté, longaniza, vísceras, sesos y riñones quedan prohibidos.

Para todos

Hay cosas generales en la dieta que son útiles para todos, no sólo para quienes padecen enfermedades, como tener cuidado con el contenido de los alimentos que compramos envasados. Se deben leer las etiquetas, porque contienen información importante, y sobre todo, ¡ojo! con los productos que se ostentan como “light” pues algunos de ellos lo son en carbohidratos y otros en grasas.

Las dietas son solo una orientación, pero el mejor cuidado debe nacer de la conciencia de cada quien, pues un adulto maduro sabe si lo que come y hace está bien o no para la salud, y si hace lo que no debe o no hace lo que debe, no debe sorprenderse de los resultados.

Recuerda que tu mejor inversión es tu salud.

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