BASIELA III

¿Estamos preparados?

BASIELA III

[Por Clara Zepeda / Ilustración Tomás Benitez]

A pesar de que la entrada en vigor de las medidas de Basilea III están programadas hasta 2018 a nivel mundial, en México hay una disputa para su implementación inmediata. Estos son los argumentos a favor y en contra.

A pesar de que la entrada en vigor de las medidas de Basilea III están programadas hasta 2018 a nivel mundial, en México hay una disputa para su implementación inmediata. Estos son los argumentos a favor y en contra.

La Secretaría de Hacienda (SHCP), el Banco de México (Banxico) y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) han propuesto un paquete de medidas a las que quieren someter a la banca mexicana, lo que ha provocado una reacción negativa de esta industria, al considerar que las autoridades están endureciendo la regulación e incluso que las exigencias son mayores a las que se están planteando en Basilea III en el ámbito internacional.

La normativa que pretenden aplicar los reguladores, poniendo un seguro a la banca que participa en México para que no se descapitalice, sea transparente y no dirija recursos a sus casas matrices, ha provocado un choque e intensas negociaciones con el nuevo gobierno de signo priista, abriéndose la posibilidad de que las nuevas disposiciones pudieran cambiar.

El propósito

La banca mexicana ha puesto resistencia para que la regulen todavía más, al buscar aplazar la entrada en vigor las nuevas reglas de capitalización de Basilea III y que se eliminé o cambie el requisito de cotizar en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), entre los más importantes.

La crisis financiera mundial puso de manifiesto debilidades fundamentales del marco internacional de regulación y supervisión microprudencial y macroprudencial al no lograr garantizar que las entidades financieras, sobretodo de países industrializados, dispusieran de capital y liquidez suficiente para hacerle frente a las perturbaciones de la crisis subprime (hipotecas de alto riesgo) en Estados Unidos y después al momento más crítico: la quiebra de Lehman Brothers.

Como resultado, el Banco Internacional de Pagos, a través del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, del cual México es miembro, emitió en diciembre de 2010 una serie de regulaciones conocidas como Basilea III, orientadas a fortalecer el capital de las instituciones financieras e introducir un nuevo marco internacional de liquidez.

La crisis financiera internacional de 2008-09 puso en jaque a los bancos. En este contexto, lo que buscan las autoridades mexicanas es contar con una definición universal de capital regulatorio (capital neto), al tiempo que resulta necesario que dicho capital reúna ciertos requisitos a efecto de asegurar su calidad y capacidad para absorber posibles pérdidas, en un marco regulatorio acorde con los estándares internacionales en materia de capital de las instituciones de crédito.

“La regulación tiene por finalidad proteger de la misma forma a todo el público ahorrador con independencia de la institución que elija. Con esto se conseguiría que en el futuro, el capital de las instituciones sea de mejor calidad, lo que se traduciría en menores posibilidades de ocurrencia de quiebras bancarias y posibles crisis que impacten al público en general y a la economía nacional”, asevera la Secretaría de Hacienda.

Las disposiciones aplicables a las instituciones de crédito, fueron publicadas por la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer) el 16 de agosto del presente año, fueron sometidas a un análisis por parte de la Secretaría de Hacienda para definir el impacto de los costos para los intermediarios financieros y sus repercusiones sobre el crédito.

Su implementación se estima aproximadamente en 20 puntos base en el Índice de Capitalización (icap) de la banca, aunque está pendiente definir el costo de la inscripción en Bolsa de los bancos y el impacto sobre el crédito.

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Voces en contra

Para la industria bancaria, representada por la Asociación de Bancos de México (ABM) y la Unión de Instituciones Financieras Mexicanas (Unifim), la propuesta de las autoridades incluye mayores restricciones a las sugeridas por Basilea III, además de que implica un trato discriminatorio, pues se requiere grandes inversiones para adecuar procesos y sistemas.

Guillermo Zamarripa, director general de la Fundación de Estudios Financieros (Fundef), señala que el sistema bancario mexicano no pasó por una crisis, por lo que está sano y no procede –como en otros sistemas– meter medidas para corregir distorsiones.

Basilea III, a nivel internacional, establece una serie de criterios que por una parte es importante inducir a ciertos comportamientos, pero también da tiempo: empieza en 2013 y la implementación va siendo gradual hasta principios de 2019. Aunque su implementación también va retrasada en el resto del mundo.

¿Por qué sí?

Para Guillermo Babatz, presidente de la CNBV, la entrada en vigor de Basilea III sin periodo de transición es porque las reglas de capital que hay en México son muy parecidas a las que se están instrumentando para cumplir con estas reglas. “Si diéramos un periodo de transición como en otros países, en la práctica implicaría bajar el estándar con el que ya llevamos años trabajando para la transición, para después volver a subirlo. Sería una locura permitirle a los bancos debilitarse para luego obligarlos a fortalecerse otra vez”, asevera Babatz.

Añade que es absolutamente falso que estas reglas encarezcan el costo de intermediación, pues el icap con Basilea III no baja nada. Además, con la antesala de estas reglas, el crédito no estaría creciendo a un ritmo de 15%.

“Basilea III tenía que haber entrado en vigor en septiembre de 2012, pues al adelantar su implementación, México garantizaba al mundo que su sistema financiero es sólido”, destaca Juan Manuel Valle, titular de la Unidad de Banca, Ahorro y Valores de la SHCP.

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Los bancos a Bolsa

Algunos instituciones, como BBVA Bancomer y Banamex, se manifiestan en contra de listar sus acciones en Bolsa, mientras que la colocación de las acciones de Grupo Financiero Santander México en la BMV en septiembre estuvo en línea con los nuevos acuerdos de capital, además de fomentar la disciplina de mercado.

El presidente de la CNBV garantiza que la cotización de los bancos no sólo dará mayor representatividad al sector bursátil nacional, sino alineará mejor los intereses de los administradores del banco en beneficio de clientes y accionistas nacionales, además de mantener la puerta abierta para que los trabajadores mexicanos, mediante sus afores, puedan participar de la rentabilidad del sector. Añade que hay inversionistas fijando posturas para supervisar más detalladamente las actividades del banco, vigilando que se respeten las reglas y no incurran en malas prácticas, evitando así crisis sistémicas.

Luis Téllez, presidente de la BMV, manifiesta que tener al sistema financiero cotizando en Bolsa sería una noticia que daría profundidad al mercado; sin embargo, reconoce que esta es una decisión de estrategia corporativa, la cual no debe ser obligatoria.

En un contexto en donde cotizar en Bolsa es un gran incentivo, de acuerdo con la CNBV, la ABM afirma que los bancos medianos y pequeños no podrían cumplir con un float mínimo. En tanto, los de reciente creación tendrían dificultad para efectuar aumentos de capital.

“Además, el costo de inscripción y mantenimiento del registro en Bolsa se haría más costoso para instituciones de este tamaño”, señala la ABM.

Otras entidades buscan otras alternativas, como Grupo Financiero Mifel que colocó $150 millones de dólares en mercados internacionales en mayo, para fortalecer su capital y cumplir con holgura los nuevos acuerdos de Basilea III, lo que le permitirá alcanzar un icap cercano a 18%, y con ello incrementar su tamaño entre 40 y 50% para buscar su liste y cotización en la BMV entre 2014 y 2015.

Los más vulnerables

La consultoría Deloitte considera que Basilea III representa un reto para los medianos y pequeños bancos, pues no cumplen con las obligaciones estipuladas, y tienen hasta el año 2015 para adoptar el requerimiento de cobertura de liquidez en un horizonte de 30 días, y para 2018 ya deben contar con el indicador de la estructura de activos o pasivos de un año.

De modo que tienen que considerar algunas medidas como vender activos, conseguir fondeo de largo plazo o desarrollar una captación de ahorradores estable. Todo esto no se puede hacer de un día para otro, por lo que estas entidades, si no actuaron anticipadamente serán susceptibles de ser absorbidas por aquéllas que sí tengan la liquidez suficiente.

El sector está en el momento idóneo para aplicar la regulación sin problemas, dicen las calificadoras. el otorgamiento de crédito no se verá afectado por la norma y crecerá 10 por ciento en 2013, estimó, por su parte, Standard and Poor’s (S&P).

David Olivares, director de Análisis de Bancos de Moody’s México, destaca que el sistema bancario mexicano tiene condiciones de estar bien capitalizado y solvente, por lo que no sólo le permite adaptarse a estos lineamientos sino mantener su crecimiento.

Ante el estira y afloja, la entrada del nuevo gobierno podría inclinar la balanza para que el establecimiento de estas regulaciones en el marco de Basilea III se flexibilice. Sin embargo, las actuales autoridades mantendrán su postura hasta su último día en la administración calderonista.

Mercado financiero desigual

El sistema bancario mexicano está integrado por 44 bancos, pero 22 de ellos tienen un capital inferior a $5 mil millones de pesos, según datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

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