¿UN REMEDIO PARA LA POBREZA?

Inclusión financiera

¿UN REMEDIO PARA LA POBREZA?

[Por Joan Lanzagorta / Foto Dreamstime]

En cada rincón del sector financiero existe una preocupación por acercar a la gente, para que ésta tenga oportunidades de desarrollo mejores a través de la administración óptima de su dinero, pero falta unir esfuerzos y ponerse de acuerdo.

En cada rincón del sector financiero existe una preocupación por acercar a la gente, para que ésta tenga oportunidades de desarrollo mejores a través de la administración óptima de su dinero, pero falta unir esfuerzos y ponerse de acuerdo.

La inclusión financiera es un tema del cual se está hablando mucho en México y en el mundo. De acuerdo con el G20, la inclusión financiera es una condición necesaria para reducir la pobreza, ya que ofrece a los segmentos más pobres de la población la posibilidad de incrementar o por lo menos estabilizar sus ingresos. Es tan relevante que ha sido señalada por el Gobierno Federal como una alta prioridad en la administración del presidente Felipe Calderón. Ha sido un tema recurrente de los discursos de los principales funcionarios públicos en foros, como la Convención Nacional Bancaria y otros espacios nacionales e internacionales, y el tema principal de la XXII Convención Nacional de Aseguradores, celebrada en el mes de mayo de este año.

¿Qué es y por qué es importante?

La inclusión financiera de alguna manera puede definirse como el acceso de la población a los productos y servicios financieros formales. Se considera que las personas que no tienen acceso a ellos, son muy vulnerables a pérdidas, robo y explotación.

La inclusión financiera permite a la gente más pobre, a la base de la pirámide, satisfacer su necesidad de ahorro mediante alternativas formales. Pero también les permite contar con mecanismos de protección a través de micro seguros, los cuales pueden ser un factor fundamental del desarrollo. Por otro lado, les permite mejorar su condición de vida, a través del acceso al crédito.

Estado actual

De acuerdo con datos del Banco Mundial, en 2011 únicamente 27.42% de la población mexicana mayor de 15 años contaba con una cuenta en alguna institución financiera formal. Es decir, menos de la tercera parte de la población, lo cual es muy preocupante. De la misma forma, en el último año, sólo 6.72% de la población mayor a 15 años inició un ahorro a través de alguna institución formal y apenas 7.55% recibió algún crédito.

Es importante mencionar que esto incluye a todos los niveles de ingreso, por lo cual en los sectores más marginados de la sociedad, la penetración es incluso más baja que la que se observa en países más pobres.

En nuestro país se han realizado programas muy relevantes en los últimos años, que buscan facilitar el acceso a servicios financieros de calidad a la población en su conjunto.

Algunos ejemplos son los siguientes:

  • Lanzamiento del programa CetesDirecto, mediante el cual a partir de tan sólo $100 pesos cualquier persona puede comprar los instrumentos de deuda colocados por el Gobierno Federal, a condiciones de mercado.
  • Autorización y fomento de corresponsales bancarios, de tal manera que se puedan hacer muchas operaciones comunes a través de supermercados, farmacias y tiendas de conveniencia. Con esto se trata de llevar servicios financieros más cercanos para la población.
  • Lanzamiento de cuentas “Transfer” mediante las cuales la gente puede enviar y recibir dinero a través de mensajes de texto en su teléfono celular.
  • Importante fomento a la transparencia de información para los usuarios de los servicios financieros, y mecanismos más sencillos de comparación de los diferentes productos y servicios que se ofrecen en el mercado formal.
  • Esfuerzos de educación financiera que ha realizado la Comisión Nacional para la Defensa de los Usuarios de las Instituciones Financieras (Condusef), tales como el portal de educación financiera para niños, la guía familiar de educación financiera entre muchos otros programas.

Desafortunadamente, a pesar de que todos estos esfuerzos son necesarios, y muy relevantes, la realidad es que no han tenido el impacto que se esperaba. De hecho, gran parte del crecimiento que se observa en las cifras sobre inclusión financiera en nuestro país es resultado de forzar las cosas. Por ejemplo: hoy en día muchos beneficios sociales se distribuyen a través de monederos electrónicos de manera obligatoria. Aunque hay algunas cifras alentadoras, la verdad es que falta mucho camino por recorrer.

¿Qué hace falta?

Desde mi punto de vista, hay muchas razones por las cuales los esfuerzos sobre inclusión financiera no se han materializado:

  1. Muchas de las personas que diseñan los programas de inclusión financiera son gente muy estudiada, de alto nivel, culta y bien intencionada. Pero por eso mismo, no tienen ni idea de la realidad que vive el país, ni de las necesidades de las personas. Por ejemplo, pensemos por un momento: si una cuenta bancaria es un instrumento básico, sin el cual no se puede vivir, ¿por qué la mayoría de la población no cuenta con una? Ese es el tipo de reflexiones que a veces no se dan entre intelectuales.
  2. Los esfuerzos de educación financiera han sido aislados y mal coordinados. Aunque la Condusef ha generado contenido valioso, no logra interesar a las personas. Por otro lado, en las escuelas la educación financiera aún es inexistente.
  3. Alto costo para la población, que no percibe los beneficios. Los corresponsales bancarios cobran comisiones por cada operación realizada, la cual ciertamente es onerosa para la mayoría de la población. Las propias cuentas Transfer cobran un peso por cada operación de transferencia que se realiza, además de lo que cuesta enviar un mensaje de texto, costo que en sistemas de prepago puede ser muy alto.
  4. En realidad, al sector financiero no le interesa la base de la pirámide. Simplemente no perciben una oportunidad de negocio rentable. De hecho, quien supuestamente atiende a este segmento, lo hace con préstamos realmente leoninos. Para poder ofrecer productos a este nicho se necesita una estructura de costos muy baja y una eficiencia que hoy por hoy ninguna empresa del sector financiero tiene. Además no hay estímulos fiscales que incentiven un desarrollo en este segmento.
  5. El gobierno federal no hace uso de sus propios recursos para generar un mercado alternativo. ¿Por qué no se puede abrir una cuenta con el Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (Bansefi) y con CetesDirecto, sin comisiones, en cualquier centro de salud federal o estatal? ¿En alguna oficina de correos? ¿En cualquier registro civil del país? En fin: hay mucho que se podría hacer en este sentido.
  6. La economía informal. En México, mucha gente prefiere evitar el uso del sistema financiero por temas de impuestos. Muchas empresas establecidas, incluso, tienen como práctica facturar únicamente aquellas transacciones realizadas a través de tarjeta de crédito o débito. Lo que reciben en efectivo muchas veces hacen de cuenta que no pasó por ahí, para evadir impuestos.

Hoy en día, la economía informal emplea en México, a grandes rasgos, a la tercera parte de la población económicamente activa. En este segmento todo se maneja en efectivo y la gente prefiere evitar a los bancos para no pagar IDE y no complicarse la vida. Porque esta gente, aunque se piense que no paga impuestos, en realidad sí los paga en forma de “mordidas”, “derechos de piso” y similares. Es una corrupción que no se puede evitar, porque para ellos es la diferencia entre comer y no comer, ante la falta de oportunidades en el sector formal.

El futuro: una visión integral

Para lograr una estrategia exitosa de inclusión financiera, se requiere el desarrollo de políticas públicas integrales y bien coordinadas, que contemplen entre otras cosas lo siguiente:

  • Una estrategia nacional de educación financiera que incluya entre otras cosas:
    • Incrementar la conciencia de la población a través de mensajes cortos, bien dirigidos, que logren acercar a la gente al sector financiero.
    • Como parte de la estrategia de comunicación, publicar folletos que expliquen diversos conceptos a aquellos que ya tomaron conciencia y quieren saber más. Porque gran parte de la población no tiene acceso a internet.
    • Incluir educación financiera en las escuelas. En una primera etapa esto se puede hacer fácilmente si los ejercicios (problemas) de matemáticas, en todos los niveles, se enfocan en la aplicación de los conceptos aprendidos hacia temas como ahorro, inversión, previsión o peligros de las deudas.
    • Incentivos a publicaciones especializadas (revistas y blogs de altísima calidad que existen en México sobre el tema) a través de anuncios y desarrollo de estrategias conjuntas de generación y distribución de contenido. México requiere aprovechar su talento y el gobierno debe incentivar la promoción de diferentes puntos de vista, porque son maneras distintas de llegar a la gente.
  • Distribución masiva de productos y servicios financieros sin costo a la población rural, por ejemplo:
    • Los productos de Bansefi y CetesDirecto podrían ofrecerse a través de distintas oficinas públicas (centros de salud, escuelas, correos, oficinas de servicios municipales, etcétera).
    • En alianza con instituciones privadas, a través de esta gran red podrían ofrecerse micro seguros y productos básicos estandarizados.
    • Distribución de micro créditos a través de Bansefi, o bien el uso de esta red para el pago de financiamientos. Esto disminuiría de manera importante los costos de operación de las micro financieras y podrían llegar a más personas.
    • Se podrían desarrollar estímulos fiscales para aquellas instituciones financieras que decidan invertir en sucursales o en productos de carácter masivo, sin costo, que permita a la gente el acceso a servicios financieros de calidad.
  • Junto con gobiernos estatales y municipales, se podrían establecer programas específicos de desarrollo comunitario, fondeados parcialmente con micro créditos, y en parte con presupuesto del Estado. Esto ayudaría a las personas de comunidades marginadas a tener opciones para salir de la pobreza. La participación de dinero público genera la percepción de un apoyo por parte de las autoridades, y el fondeo privado a través de micro créditos que las personas tendrán que pagar, genera compromiso de las mismas y las ganas de salir adelante, por lo que este fondeo mixto podría resultar muy conveniente.

Estas son tan sólo algunas ideas que se podrían implementar en un país tan diverso como el nuestro. Pero hay muchas otras cosas que se pueden hacer. La clave del éxito está en lograr una visión de Estado, integral, que parta de nuestra propia realidad como país y desarrolle sus estrategias a partir de esa realidad.

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