EL SALDO CALDERONISTA

Fin de sexenio

EL SALDO CALDERONISTA

[Por Macario Schettino* / Foto Dreamstime]

Estamos a un mes de que Enrique Peña Nieto, entre en funciones, ¿pero cómo es el país que recibe? Las cuentas pendientes que deja el actual presidente, eventualmente serán juzgadas por la misma historia.

Estamos a un mes de que Enrique Peña Nieto, entre en funciones, ¿pero cómo es el país que recibe? Las cuentas pendientes que deja el actual presidente, eventualmente serán juzgadas por la misma historia.

El gobierno de Felipe Calderón termina. Con esos seis años, sumamos quince desde que se derrumbó el viejo régimen, cuando en septiembre de 1997 se instaló una Cámara de Diputados sin mayoría del PRI. Ya para entonces había una Suprema Corte de Justicia renovada, y la pérdida de control directo del legislativo significó el fin del presidencialismo sin límite que marcó a México durante el siglo XX.

En estos quince años, México ha cambiado mucho, aunque buena parte de los cambios provienen de decisiones previas a 1997. Porque después, las grandes ventajas de un gobierno limitado se han acompañado de los costos de un gobierno dividido. Desde entonces, ningún partido ha logrado tener la presidencia y mayoría en el Congreso, de forma que las decisiones profundas han sido muy pocas.

Un repaso breve de historia

Se puede analizar lo que ha ocurrido en México en estos 15 años precisamente en fragmentos de tres, es decir, de acuerdo con las legislaturas. El primer trienio, 1997-2000, corresponde a los últimos años de Ernesto Zedillo, que fueron extraordinarios en materia económica, y con un gran bono de legitimidad democrática, resultado de la elección intermedia. Zedillo pudo aprovechar las circunstancias para terminar su gobierno como un presidente demócrata, y con grandes resultados en la economía.

El primer trienio de Fox inicia con esas mismas condiciones, pero muy rápidamente pierde tanto la dinámica económica (por la recesión estadounidense de 2001-2003) y la política, por las decisiones erradas del presidente y su equipo. Si bien en esos primeros tres años el PAN no alcanzó a tener mayoría en las Cámaras, sí era la minoría mayor, lo que perdió en 2003. Así, el segundo trienio de Fox estuvo marcado por el mal desempeño económico y la polarización política propiciada por el jefe de gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, en la construcción de su candidatura presidencial.

El sexenio de Calderón también tiene dos partes muy claramente separables. Llega a la presidencia en condiciones políticas muy complejas, después de su triunfo muy cerrado sobre López Obrador y la renuencia de éste a aceptar los resultados. La misma toma de posesión fue deplorable, con el Congreso tomado dentro y fuera, con la violencia a la mano.

Pero en ese primer trienio se logró algo que no había ocurrido desde 1997: acuerdos en el Congreso. La derrota abrumadora del PRI en 2006 los movió a convertirse en la oposición negociadora que no habían querido ser con Vicente Fox, y la postura antisistémica del PRD convenció al PAN de negociar con el PRI. De esas negociaciones surgieron cinco grandes reformas: fiscal, de pensiones, energética, electoral y penal. Las cinco muy deficientes, pero por primera vez en la nueva época política de México se atacaban leyes de fondo.

Insisto, las reformas

La reforma de pensiones se había negociado desde los últimos meses de Vicente Fox, y la fiscal un poco después. La primera simplemente reducía un poco la presión sobre las cuentas, en particular del ISSSTE, mientras que la segunda incorporaba un nuevo impuesto, el IETU, con la idea de darle la vuelta a la gran cantidad de huecos que existen en la recaudación del impuesto sobre la renta. Ambas reformas han funcionado, pero están muy lejos de ser la solución definitiva al problema de las finanzas públicas.

La reforma energética fue un fracaso, al menos en la opinión del que escribe. La iniciativa enviada por Calderón era ya demasiado débil cuando salió de Los Pinos, y fue reducida aún más en el Congreso, en parte por una nueva andanada lopezobradorista. Al final, se incrementó la burocracia que “vigila” a PEMEX, sin lograr mejoras importantes en este tema.

La reforma electoral fue posiblemente el mayor error de Calderón. Se trataba de reducir los “agravios” de la izquierda modificando las reglas electorales para corregir lo que, a ojos de ese grupo, les había impedido ganar la presidencia. En el camino, se debilitó seriamente al IFE al propiciar la renuncia de su presidente. Por otra parte, se limitó la participación de la sociedad en la lucha electoral, se incrementó el costo de las elecciones, y acabamos con reglas que le dan una ventaja abismal a quien llega a la campaña mejor colocado. En buena medida, esa reforma pavimentó al PRI el camino de regreso a la presidencia.

La reforma penal inicia en la legislatura mencionada, pero se convirtió en un tema casi permanente, debido a la decisión del presidente Calderón de incrementar la presión sobre el crimen organizado. Ésta ha sido la decisión más polémica de su gobierno, muy criticada por algunos desde el inicio, con resultados que distan mucho de ser lo que esperaban los defensores de la medida.

“Guerra” y crisis

La “guerra contra el narcotráfico” iniciada por Calderón tiene algunos éxitos en 2007, varias complicaciones en 2008, y a partir de 2009 es una tragedia. Se suma, a partir del 15 de septiembre de 2008, a la gran crisis financiera internacional, que inicia ese día con la quiebra de Lehman Brothers, uno de los bancos de inversión más grandes de Estados Unidos, pero que es sólo “el canario de la mina”.

En 2009 se conjunta la peor crisis financiera en ocho décadas –y su efecto en México vía la caída de exportaciones– con el repunte de la violencia como nunca antes. Las elecciones intermedias son un fracaso para el partido del presidente, y su segundo trienio inicia mal.

En la segunda parte del sexenio, Felipe Calderón tiene un desempeño mixto. Por un lado, la economía se maneja bien. Aunque en 2009, la caída de la economía es una de las mayores del mundo, el repunte de 2010 es igualmente fuerte, y los últimos dos años del gobierno de Calderón, México crece más que la mayoría de los países medianos y grandes del mundo, incluyendo a Brasil, que en la década anterior dejó muy atrás a México en este tema. En el asunto del crimen organizado, a partir de 2010 las cosas empiezan a estabilizarse en el noroeste del país, y para 2011 la violencia se va reduciendo en esa zona, pero el noreste sufre lo que nunca había visto. La situación de Monterrey es particularmente llamativa.

El examen

SaldoCalderonEn el tema estrictamente electoral, el PAN decide aliarse con el PRD en varias elecciones en 2010, deteniendo con ello el ascenso del PRI. Pero el momentum se pierde al año siguiente. En el camino a la elección presidencial de 2012, Calderón decide apoyar a su secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, para la candidatura del PAN. Es derrotado ampliamente por Josefina Vázquez Mota, quien se convierte en la candidata de ese partido, y llega al inicio de la campaña a muy poca distancia del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto. En los escasos tres meses de campaña, el PAN se vendrá abajo, el PRI consolidará su ventaja, y el PRD logrará capitalizar parte del antipriísmo que el PAN, envuelto en sus disputas internas, fue perdiendo.

La presidencia de Felipe Calderón, como se puede ver, es todo claroscuros. Un buen manejo económico, que sin embargo debió enfrentar una grave alza de precios de alimentos, seguida de una profunda crisis financiera. A pesar de todo, México inicia la segunda década del siglo XXI en excelentes condiciones económicas, y el consenso internacional lo coloca como el país con mayor potencial en América Latina, y entre las economías emergentes del planeta.

La grave situación de seguridad, como decíamos, es un asunto muy polémico. En el sexenio se derrumbó “el castillo de naipes” que era la policía local, pero al menos a mí no me queda claro que eso sea resultado de la decisión presidencial de diciembre de 2006. Por décadas, fuimos arrastrando instituciones de seguridad y de justicia inútiles y profundamente corruptas. Ahora todo es evidente. Para muchos, Calderón es responsable directo de decenas de miles de muertes. Para otros, cometió un grave error al iniciar una guerra que no sabía cómo continuar, ni mucho menos cómo ganar.

Finalmente, como líder político, Calderón tiene su peor desempeño. Por sus características personales y de liderazgo, debilita y casi destruye a su partido. Por otra parte, su desempeño institucional es correcto, y cumple con el proceso de transición hacia el nuevo gobierno del PRI de manera más que aceptable.

El México que entrega es más sólido en materia económica, es más transparente en sus fallos institucionales, es más libre que en cualquier momento anterior. Al nuevo gobierno le entrega buenas cuentas. A la ciudadanía, menos, porque en su desgaste y el de su partido fue reduciendo las opciones políticas con que contamos los mexicanos.

Pero ésta es una primera evaluación, cuando apenas acaba el sexenio. En unos años habrá mejor perspectiva, y alguien podrá evaluar mejor este gobierno que termina. Hasta la próxima.

* Macario Schettino se dedica al análisis de la realidad, en particular la de México, desde una perspectiva multidisciplinaria: social, política y económica. Es profesor del Tecnológico de Monterrey y columnista en distintos medios, como El Universal, Canal 11 y Canal 2. Ha publicado 18 libros, entre los que destacan Para construir México y Cien años de confusión. Puedes contactarlo a través de www.macario.mx o seguirlo en Twitter en @macariomx.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s