PARAÍSOS FISCALES

Una alternativa de inversión, más no de evasión

PARAÍSOS FISCALES

[Por Matiana Flores / Foto Dreamstime]

Toda estrategia de inversión tiene como objetivo obtener el máximo beneficio posible. En este sentido la selección global de instrumentos y la cuantificación de gastos de administración, comisiones e impuestos, entre otros, resultan esenciales, ya que son factores que inciden directamente en los rendimientos. Por supuesto, no es lo mismo invertir en un país que grava los ingresos con una tasa de 30%, que en otro cuya tasa es de 10% e incluso de 0%.

Con conocimientos y asesoría especializada se pueden conformar portafolios globales de inversión más rentables, adicionando el factor fiscal.

Para empresas y personas físicas, esta estrategia no descarta la utilización de paraísos fiscales, también conocidos como offshores, que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) define como “territorios que eximen del pago de impuestos a los inversionistas extranjeros que mantienen cuentas bancarias o constituyen sociedades ahí”.

Estas son algunas características de los paraísos fiscales:

  • Nula o baja tasa impositiva a las inversiones de los no residentes que se domicilien en estos territorios
  • Secreto bancario
  • Protección de datos. No tienen intercambio de información fiscal con otros países ni convenios para evitar la doble tributación
  • No aplican gravámenes a donaciones y herencias
  • No tienen controles de cambio. Los no residentes pueden realizar operaciones en divisa extranjera sin restricciones
  • Manejan un sistema financiero dual. El de los residentes y el de los no residentes (banca offshore), siendo significativamente más flexible y permisivo el segundo
  • Alta flexibilización de sus sistemas fiscales para atraer inversión extranjera

Pero no todos los centros financieros offshore cumplen con todas las características señaladas, ni en términos de operación ni geográficos. Por ejemplo, al interior de un país puede haber territorios que manejen una ley fiscal más permisiva que otros, con el fin de atraer más inversiones. Es el caso de los estados de Delaware y Nevada, en Estados Unidos. También pueden ser conclaves o centros financieros, como la City en Londres (uno de los más importantes distritos financieros de Europa). Otro caso notable es Suiza, un país desarrollado que se considera el principal destino de los capitales que buscan el anonimato, al ser visto como el destino offshore más seguro. Sin embargo, la mayoría de los paraísos fiscales son pequeñas islas o países que enfocan sus leyes tributarias y financieras a la atracción de inversión extranjera, cuyo destino no es la actividad productiva del país receptor, sino su administración pasiva (instrumentos financieros) a través de bancos offshore en distintos centros financieros del mundo.

Origen de los beneficios fiscales

El arranque de los paraísos fiscales se ubica en la década de los 50 con los eurodólares. Se fortalecieron con la competencia fiscal que las naciones adoptaron para incentivar la Inversión Extranjera Directa. Posteriormente se extendieron a pequeños territorios cada vez más laxos en su regulación fiscal, obligando a los países con leyes fiscales normales (por llamarlos de alguna manera) a bajar sus tasas impositivas y por ende su recaudación.

Pronto, a los agresivos incentivos fiscales de los offshore se sumaron el secreto bancario y la acérrima protección de datos personales. Inevitablemente esto condujo a un intenso uso y abuso por parte de quienes obtienen cuantiosas ganancias por concepto de inversiones financieras o por dividendos corporativos, que no están dispuestos a cumplir con las obligaciones fiscales de su país de origen (evasión fiscal).

La relajación fiscal y el anonimato también han sido aprovechados por los capitales de procedencia ilícita: del lavado de dinero del narcotráfico o de funcionarios públicos. De ahí que estén tan estigmatizados los territorios offshore.

Los offshore están cambiando

Los gobiernos y autoridades financieras globales atribuyen a los offshore una buena dosis de culpa en la transmisión y magnitud que alcanzó la segunda crisis más severa de la historia moderna.

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional la mayor parte de la actividad financiera de los paraísos fiscales es interbancaria. Destaca que dos tercios de los créditos de los bancos que controla el Banco Internacional de Pagos son de la banca offshore, muchos de los cuales son sucursales de los bancos más grandes y sistémicamente más importantes del orbe.

Un informe de la Red para la Justicia Fiscal (TJN por sus siglas en inglés) presentado en agosto del presente año, indica que nueve de los 10 bancos que registraron mayores operaciones en los territorios offshore recibieron dinero en sus países de origen para ser rescatados durante la crisis de 2008. Las fortunas en paraísos fiscales aumentaron 70% durante la crisis económica y se estima que acumularon activos por $21 billones de dólares al cierre de 2010.

Sin embargo, las cosas sí están cambiando: Adam Elías Bitar, socio del despacho Tron Abogados, señala que “antes de 2009, Suiza no tenía acuerdos de intercambio de información y en 10 meses firmó 15. El mundo después de la crisis financiera cambió dramáticamente y la necesidad de los fiscos por hacerse de recursos fue mucho más importante. Primero se volteó a ver a los paraísos fiscales, en particular a Suiza, Bahamas y Barbados. Hoy, estas tres naciones tienen intercambio de información con México. Por otra parte, se abre la posibilidad para que a partir de enero de 2014 comience un acuerdo de intercambio de información de manera automática con Estados Unidos, para las inversiones de mexicanos en su territorio y viceversa”.

Estos son los tipos de intercambio de información que se especifican en los tratados:

  • Espontáneo. Por ejemplo, Estados Unidos puede decirle a México que tiene una persona con pasaporte mexicano, que depositó $17 millones de dólares en una semana, y que le envía la información para realizar las investigaciones pertinentes.
  • A solicitud de una de las partes. En este caso México podría solicitar a Estados Unidos información de una persona especifica, porque lo está investigando y quiere saber si tiene cuentas allá, si está reportando ingresos, si ha llenado alguna solicitud de exención de impuestos por no residencia, etcétera.
  • Automático. Mes a mes se transmiten bases de datos de un gobierno a otro.

Disfrutando del paraíso

Invertir en los offshore tiene muchas ventajas, entre las que destacan el anonimato y algunos aspectos de economía de escala. Por ejemplo, hay fondos de inversión en paraísos fiscales coordinados por bancos con acceso a inversiones mucho más redituables que las que podrían tener otros bancos.

Otra cuestión en la que pueden ser muy útiles es para temas de orden, como una sucesión testamentaria: si no se quiere que una herencia quede sujeta a la interpretación de un notario en México, una estructura offshore es una buena alternativa.

Pero hay que tener cuidado de no invertir en offshore sólo por buscar un ahorro en impuestos, ya que después de los cambios suscitados en las leyes mexicanas (1997 y 2008), y con los acuerdos de intercambio de información y la forma en la que se está moviendo el mundo, hacer una inversión en paraísos fiscales exclusivamente para disminuir o diferir impuestos podría implicar perder el control del dinero.

Hay muchos objetivos que se pueden cumplir al invertir en territorios offshore, pero pretender diferir las cargas fiscales como antes se hacia, hoy ya no es una alternativa, ya que se corre el riesgo de pagar los impuestos sobre el total de los rendimientos al momento de querer recuperar el dinero. De no hacerlo, se podrían tener deducciones importantes además de la pérdida cambiaria e inflacionaria.

¡Los offshores son legales!

La TJN señala que, al cierre de 2010, los mexicanos tenían $417 mil millones de dólares en paraísos fiscales, lo que equivale a 40% del Producto Interno Bruto de México.

Invertir en paraísos fiscales es una práctica legal en México. Adam Elías Bitar señala que durante el sexenio de José López Portillo se consideró esto como ilegal, pero duró unos cuantos meses porque había control de cambios. “Fuera de eso –dice–, nunca ha sido ilegal tener inversiones fuera del país, siempre y cuando se cumpla con los reportes informativos y se paguen los impuestos correspondientes.

El régimen de paraísos fiscales en nuestro país ha sufrido transformaciones. Después de una recomendación que la Comisión Fiscal de la OCDE hizo a nuestra nación (Reporte sobre prácticas fiscales nocivas), México adoptó el sistema de paraísos fiscales y publicó una lista negra y una gris de países y regiones a las que llamó Jurisdicciones de Baja Imposición Fiscal (Jubifis), sistema que estuvo vigente de 1997 hasta 2004. Al siguiente año se cambió al sistema de Territorios con regímenes fiscales preferentes (Terrefipres), que en 2006 fue abandonado para crear los Regímenes Fiscales Preferentes (Refipres). La reglamentación de este último tuvo una reforma importante en 2008 y a la fecha continúa vigente.

Shhh

El secreto bancario es otra característica de los territorios offshore, pero en México también existe. En nuestra nación las instituciones financieras sólo pueden compartir la información de sus cuentahabientes con el fisco federal, para lo que se cuenta con cerca de 40 tratados para evitar la doble imposición e incluye cápsulas específicas de intercambio de información. Adicionalmente, posee entre 15 y 20 tratados para el intercambio de información exclusivamente. México, dice, es un país que comparte información bancaria y fiscal, pero siempre y cuando el país receptor cumpla con ciertos requisitos, entre ellos la reciprocidad.

Durante muchos años la gente ha creído en el mito de que internacionalizar las inversiones es una garantía de secrecía e incluso de exención del pago de impuestos. Eso es completamente falso. Siendo residente en México tienes que pagar por los ingresos que tengas en todo el mundo. Hoy los bancos ya no son el aliado del contribuyente, sino una herramienta para fiscalizar. Sin embargo, los paraísos no dejan de tener ventajas que permiten obtener mejores rendimientos para quienes conocen su dinámica.

Impuestos a las inversiones

Con el fin de ejercer mayor control sobre los mercados financieros, muchos países proponen una tasa similar a la Tasa Tobin o Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) propuesta en la década de los 70 por el Premio Nobel de economía James Tobin. Esta idea fue retomada en los 90 y nuevamente en 2011, principalmente por los países de la Unión Europea que buscan solucionar su actual crisis.

A nosotros nos afecta directamente la ley que aplicará Estados Unidos a todos los flujos que salgan de su territorio hacia instituciones en el exterior, los cuales estarán sujetos a una tasa de retención de 30% sobre el flujo (no sobre el ingreso) cuando la institución financiera destino no tenga un convenio con ese país comprometiéndose a entregar información sobre la participación de sus ciudadanos con cuentas de inversión, de cheques u otras. Esto alcanza a cualquier instituciones financieras, e incluso algunas no financieras. Está previsto que esa Ley (Foreign Account Tax Compliance Act o FATCA) entre en vigor entre enero de 2013 y enero de 2014. Para 2017 o 2018, todos los pagos que entren o salgan de Estados Unidos estarán sujetos a la Ley.

El esquema suizo es una especie de pago anónimo, en el que pueden dar tu nombre y sólo quitarte entre 10 y 11% del saldo de tu cuenta para entregárselo a tu país de origen, o no dar tu nombre y quitarte entre 38 y 40% de tu dinero.

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