DESTINO: ¿AMÉRICA LATINA?

Comercio exterior mexicano

DESTINO: ¿AMÉRICA LATINA?

[Por Eduardo Ávila*]

Aunque las tendencias en cuestión de comercio internacional suelen ser lentas y tardar varios lustros en modificarse, en el último decenio México ha presentado propensiones interesantes: cada vez le vendemos menos a Estados Unidos y más a América Latina.

Al analizar la dinámica que opera entre el sector industrial de EU y el de México concluimos, a grandes rasgos, que nuestro país es la planta armadora del vecino del norte. 80% de nuestras importaciones no petroleras son insumos (bienes intermedios) provenientes principalmente de EU. Estos se utilizan para ensamblar, armar y manufacturar bienes que luego regresarán a la gran potencia. 96% de las exportaciones mexicanas no petroleras sino manufacturas, la mayoría del sector automotriz.

De 1995 a la fecha, de forma prácticamente constante, la importación de bienes intermedios ha representado cerca de 92% de las exportaciones manufactureras. Lo anterior pone de manifiesto que la mayor parte de lo que compramos a los estadounidenses es para regresárselos en bienes terminados.

¿David socio de Goliat?

La estructura comercial de México nos indica que el sector manufacturero, especialmente el automotriz (que representa 30% de las exportaciones manufactureras), es el que nos conecta con la evolución de la economía norteamericana. Sin embargo, el tamaño de la actividad industrial y de manufacturas en EU comparado con el nuestro es impresionante: 20 y 30 veces mayor, respectivamente. Lo anterior explica la enorme incidencia en nuestra industria ante cambios pequeños en la producción de EU. En periodos relativamente largos se podría señalar que un cambio de 1% en la producción estadounidense impacta a las exportaciones mexicanas con un crecimiento de 4%.

Lo bueno y lo malo de la concentración

Esta dependencia tan elevada, especialmente en un sector, nos hace muy vulnerables al deterioro económico norteamericano, pero también nos protege en caso de que el descalabro sea en otro país. Por ejemplo, la recesión en la eurozona ha tenido mayor afectación en Brasil que en México, debido a la distribución geográfica de su comercio internacional. De las exportaciones brasileñas, 23% se dirige a Europa y sólo 15% a EU. De lo anterior se explica por qué las perspectivas de crecimiento de Brasil para 2012 se revisaron a la baja (desde que inició el año), pasando de 3.5 a 1.9%.

¿Reduciendo la dependencia?

En el año 2000, 88% de las exportaciones totales de México tenían como destino a Estados Unidos. Para 2011, esta participación bajó a 79%. La reducción implicó un aumento en la participación de países de Latinoamérica, Europa, China y Canadá. De lo que se dejó de vender a los estadounidenses, 40% se destinó a Latinoamérica, 20% a la Unión Europea y 16% al gigante asiático.

Del año 2000 a la fecha, la participación de Latinoamérica en las exportaciones mexicanas creció de 2.9 a 6.8%, mientras que la de la Unión Europa aumentó de 3.5 a 5.3%. Un caso especial es el de China: hace 12 años sólo un 0.2% de nuestras ventas se dirigían a ese país; actualmente, su participación en nuestras exportaciones es de 1.7%.

Dime a quién le vendes…

Dentro de los beneficios de la diversificación se encuentra el distribuir los riesgos. Sin embargo, una mayor distribución de las exportaciones es condición necesaria, pero no suficiente para crecer con eficiencia. El principal bloque de naciones que ha sustituido como destino de nuestras exportaciones a Estados Unidos, es Latinoamérica. Para efectos de mayor diversificación es positiva la reducción de la dependencia con nuestro vecino del norte; sin embargo, el ingreso per cápita de EU es de $50 mil dólares al año, mientras que el de América Latina es de $10 mil. Esto significa que le estamos vendiendo más producto a consumidores con menor capacidad adquisitiva y menos a quienes tienen mayor poder de compra.

Pese a los cambios, la dependencia de México, en materia de crecimiento, a EU sigue siendo muy elevada, debido a factores como una muy baja diversificación de nuestras exportaciones, tanto en destino geográfico como en productos. Lo anterior supedita el crecimiento de México al de una sola economía, y básicamente a un solo sector. Sin embargo, es importante reconocer que nuestras exportaciones se diversifican. El inconveniente estriba en la menor capacidad de consumo de estos nuevos destinos, economías a las que les vendemos cada vez más.

* Eduardo Ávila es subdirector de análisis de Monex. Escríbele a eavila@monex.com.mx.
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