LA INVESTIGACIÓN MÁS CARA DE LA HUMANIDAD

Proyecto genoma

LA INVESTIGACIÓN MÁS CARA DE LA HUMANIDAD

[Por Gonzalo Solis]

El proyecto genoma es una de las aventuras científicas más ambiciosas que la humanidad jamás haya visto y cuyos orígenes se pierden en la historia a finales del siglo XIX con el monje agustino Juan Gregorio Mendel, quien en 1865 publicó las bases de la genética. Sin embargo, sus estudios quedaron olvidados y no fue sino hasta 16 años después de su muerte, en 1884, cuando se descubrieron, estudiaron y analizaron para dejar impactado al naciente mundo de la ciencia de ese entonces.

El segundo hito de la historia de este larguísimo proyecto fue el descubrimiento de la estructura bioquímica del material genético humano: el ácido desoxirribonucleico (ADN), por Crick y Watson, lo que les valió el premio Nobel de Medicina de 1962, y cuya historia por si misma es tema de libros completos.

A partir de ese momento, el furor del apetito por el conocimiento de la genética, las nuevas infraestructuras e instrumentaciones de los laboratorios de investigación especializada y la formación de personal científicamente calificado, detonó el arranque de esta interminable carrera por el control de los genes.

Un apetito imparable

El proyecto genoma tuvo como motor principal, además de los recursos financieros, la traducción de las codificaciones e información encriptada en las secuencias de las bases químicas: timina-adenina y guanina-citosina, que por cada tres secuencias forman lo que se conoce como codones y el orden de los codones es lo que finalmente contiene la información genética.

Así, por ejemplo, están guardadas características que hacen que una persona sea irrepetible en la historia de la humanidad, pues el color de los ojos, la forma de la boca, el número de dientes, la estatura, la salud en general y algunas habilidades e inteligencia, se codifican por estas combinaciones infinitas.

Sabida la forma en que los genes guardan todas las características de un ser vivo, y que esta información a su vez está reservada en el núcleo de cada célula, se dieron a la tarea de descifrar el enigma de qué secuencias de codones codifican para qué característica.

Fusión: medicina + ingeniería

Paralelamente creció una ciencia nueva y alterna a esta necesidad de conocimiento: la ingeniería genética, que proporcionó las técnicas necesarias para poder cortar el ADN en algunas de sus partes e incrustar codones con ciertas características y así modificar el material genético de un ser, o incluso crear uno nuevo.

Esto no es nuevo para la naturaleza, ya que se sabe de bacterias que son capaces de auto modificar su material genético para poder resistir la acción de antibióticos, como la penicilina, y no contentas con ello, lo pueden transmitir, exportando parte de su material genético, a otras bacterias, aunque no sean de la misma especie.

Con estas experiencias se procedió a desarrollar proyectos parciales, por ejemplo, obligar a una bacteria –la escherichia coli no patógena, que todos los humanos poseemos como parte de la flora bacteriana normal– a producir insulina por medio de un injerto de genes, lo que resultó exitoso.

El límite es infinito

Ahora las fronteras para el desarrollo de esta ciencia parecen desaparecer, pues se está iniciando ya el estudio y puesta en macha de proyectos que tienen que ver con la curación de enfermedades característicamente hereditarias, como diabetes, dislipidemias (alteraciones en los niveles normales de colesterol y triglicéridos en la sangre), hipertensión arterial, cáncer y Alzheimer, entre otras.

Así que estamos en la entrada de toda una nueva era en el diagnóstico, tratamiento y pronóstico de enfermedades, pues la forma habitual de tratarse con medicamentos paliativos, está muy cerca de desaparecer, y una de las industrias más importantes del mundo nos lo hace saber: la industria químico farmacéutica (IQF), una de las 10 más importantes del mundo.

Actualmente de cada $10 dólares que se invierten en la IQF, $8 van a investigación genómica y $2 a farmacéutica. Estos nuevos enfoques hacen que esta vieja industria se revitalice y tenga un nuevo motor económico que indudablemente impactará en las finanzas de los países con capacidad de intervenir en esta carrera sin fin.

Las perspectivas son alentadoras, pues si se sabe que el hijo de una pareja tiene el resigo de tener Síndrome de Down, es posible vigilar el huevo antes de su desarrollo, manipularlo genéticamente y hacer que el niño nazca completamente libre de este mal.

Además en pacientes ya diagnosticados con padecimientos degenerativos, como cáncer, artritis, Parkinson o diabetes podrán beneficiarse de tratamientos genómicos con altas expectativas de sanación.

Estos proyectos apenas están iniciando, y aunque ya han arrojado resultados alentadores –como las células madre, el interferón y otros–, todavía falta mucho camino por andar, sin embargo, la tecnología actual avanza muy rápido y seguro nos seguirá dando sorpresas insospechadas.

Así que en 15 o 20 años, el mundo se medirá de forma muy distinta desde el punto de vista de la salud, incluida la prolongación de la vida en cantidad y calidad. Incluso, hay quienes pronostican que, dentro de la locura humana, se buscará la inmortalidad, ¿tú que opinas?

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