TODOS LOS BENEFICIOS DE LA BANCA (QUE NO VES)

*Artículo de portada publicado en la versión impresa de la revista de septiembre de 2012.

Invierte, no sólo ahorres

TODOS LOS BENEFICIOS DE LA BANCA (QUE NO VES)

[Por Óscar Granados Bartolo / Foto Dreamstime]

Las instituciones bancarias no únicamente ofrecen cuentas de ahorro, las posibilidades de hacer crecer tu dinero van más allá de esos modestos instrumentos y están al alcance de todos, basta con que te acerques a la ventanilla adecuada y exijas la mejor asesoría financiera.

Lorenza Solís se está quedando ciega. Su vista ha sido alterada a consecuencia de la diabetes, tiene 74 años, es viuda, dueña de dos casas y una sola cuenta bancaria, que abrió hace más de 50 años cuando sus ojos distinguían con claridad a cada uno de sus cuatro hijos. El ahorro ha sido fundamental a lo largo de su vida, pues le ha permitido mantener una vida estable, enfrentar los baches de la salud con acierto, con confianza.

“Ahorrar fue una costumbre necesaria, así como comemos, dormimos, también soñamos con comprar algo, ir de viaje, salir de vez en cuando, y la única manera de lograrlo es juntar un peso sobre otro –afirma–. ‘Apretarse el cinturón’ es una frase de abuela, pero cómo sirve en una emergencia”.

Aun cuando ha generado un importante capital en su cuenta de ahorro, Lorenza nunca se ha atrevido a convertirse en inversionista, porque le aterroriza una cosa: perder su dinero.

El tema del ahorro y la inversión es un tema cultural que en nuestro país apenas ha empezando a tomar conciencia, explica Omar Taboada, director de análisis de inversiones de Acciones y Valores Banamex (Accival).

Existe cierta confusión entre los conceptos, pero mientras que ahorrar consiste en guardar el dinero por algún tiempo para después gastarlo en algo determinado, invertir es poner parte de un capital en algún instrumento financiero o incluso en un proyecto para que genere un rendimiento a cierto plazo, explica Álvaro Mancera, director general de la administradora Más Fondos.

En muchas ocasiones se cree que se requiere de una gran cantidad de dinero para invertir, que la única manera de hacerlo es a través de un instrumento financiero sofisticado, con términos extraños y confusos, asevera Alejandro del Bosque, director de captación de Scotiabank. Nada más alejado de la realidad.

“Ser inversionista es cada vez mucho más cercano y más fácil para cualquier mexicano. Una persona puede ser ahorrador prácticamente con $500 pesos, e incluso con menos se puede abrir una cuenta, pero empieza a dar mucho más beneficios cuando el cliente cambia a un pagaré o a la inversión a plazo”, argumenta Del Bosque.

Mancera, de Más Fondos, subraya que si bien los mexicanos son ahorradores, en muchas ocasiones no acuden al sistema financiero formal. “Se juntan con familiares para hacer tandas y, en términos generales, el mexicano aunque es ahorrador, invierte poco”, destaca.

Para muestra un par de cifras. De acuerdo con un sondeo realizado recientemente por la Asociación de Administradoras de Fondos para el Retiro (Amafore), 51% de los más de dos mil entrevistados, practica el ahorro, pero sólo 21% de ellos lo realiza en el sistema financiero formal.

Entre aquellos que realizan un ahorro, 35% lo hace en “guardaditos” en su casa o en alcancías, 30% lo realiza en una cuenta de ahorro, 25% lo hace en cajas de ahorro en su trabajo, 17% opta por las tandas y sólo 9% abre una cuenta de inversión.

Las cifras antes reveladas son la consecuencia de aquellas expectativas que se plantea el ahorrador, ya que a la pregunta: ¿para qué estás ahorrando, cuáles son tus metas?, 30% expone que el capital lo usará para construir una casa o departamento, otro 30% lo usará para imprevistos, 14% comprará un auto, 12% lo empelará para la educación de sus hijos o la propia.

La encuesta indica que la mayoría de las metas que requieren un mayor monto son de corto y mediano plazo (el promedio para alcanzar los objetivos de ahorro es de 3.4 años).

Oferta bancaria

El camino a la inversión es muy sencillo, al menos así lo plantea Enrique Medina García, director de negocios bancarios de BBVA Bancomer: el primer paso es tener una cuenta bancaria, la cual permitirá generar un ahorro y una primera relación con el sistema financiero.

El segundo paso consiste en pasar a una cuenta de inversión, en donde se puede depositar una cantidad de aquel “guardadito” que se realizó previamente. El directivo de BBVA Bancomer explica que para las personas físicas existen dos instrumentos: el pagaré bancario y la cuenta de inversión a plazo.

Una vez que ya se está familiarizado con este tipo de instrumentos, el siguiente paso es acudir a las sociedades de inversión, y todo esto puede hacerse en el mismo banco. Con un monto de recursos más altos se puede optar por la banca privada o patrimonial, que es un negocio dependiente de una institución financiera, pero dedicada a los grandes capitales, añade Medina García.

Álvaro Mancera, director general de Más Fondos, expone que la variedad de productos financieros en México es rica, pues el sistema financiero se ha desarrollado en los últimos 10 años sobre una base sólida, que permite innovar.

“Esto puede ser aprovechado por todos y mucho más por aquellos que buscan asesoría. Hay productos que son conservadores, para inversionistas que no quieren sufrir los efectos de la volatilidad, pero también sofisticados para aquellos que quieren inversiones de largo plazo con mejores retornos y que están dispuestos a soportar las variaciones en los precios”, abunda.

Cuentas de ahorro vs. cheques

Cuando una persona recibe más dinero del que gasta tiene la opción de invertir, ya que esa cantidad es la que le permitirá incrementar su riqueza y aumentar su gasto en el futuro: amplía sus posibilidades para comprar bienes o servicios.

Depositar los ahorros en instrumentos poco seguros eleva el riesgo de robo o extravío, además el rendimiento, es decir el beneficio que se obtiene por estar “invirtiendo” es nulo, ya que la inflación es un factor que puede debilitar el poder adquisitivo que se ha generado.

En el mercado existen alternativas para llevar el dinero a un banco y obtener la seguridad de que puede estar generando un rendimiento, aunque sea mínimo. Para esto, están las cuentas de ahorro –que muchos bancos llaman de “inversión”–, que ofrecen una alternativa para que las personas puedan acumular los recursos que no gastaron y reciban un interés por ello.

Sin embargo, estas cuentas a menudo requieren montos y plazos mínimos para que los depositantes obtengan rendimientos atractivos. Una vez vencidos dichos plazos los ahorradores pueden disponer de sus recursos.

Las cuentas de cheques son contratos de depósito bancarios en cuenta corriente de dinero a la vista con chequera, que a diferencia de una cuenta de ahorro, acepta saldos mínimos más amplios, ya que otorga la facilidad de hacer operaciones de retiro de efectivo y pago de bienes y servicios mediante el uso de cheques, transferencias electrónicas, o bien mediante el uso de una tarjeta de débito.

Al igual que las cuentas de ahorro, las cuentas de cheques ofrecen al cliente una remuneración periódica denominada tasa de interés. Este tipo de cuentas facilita las operaciones comerciales, como también el retiro del dinero.

De acuerdo con el Banco de México, las instituciones que reciben depósitos del público y ofrecen rendimientos financieros en sus cuentas están obligadas a publicar la Ganancia Anual Total (GAT), que es un indicador que da a conocer al público el rendimiento que ofrece un producto en el mercado.

Para abrir una cuenta de ahorro en un banco es necesario que la persona física celebre un contrato con la institución depositante, mediante el cual autoriza a esta última a que le guarde su dinero en dicha cuenta.

Es importante destacar que no todos los intermediarios financieros pueden recibir recursos a través de las cuentas de ahorro, sólo los bancos, las sociedades financieras populares y las cooperativas de ahorro y préstamo pueden hacerlo.

Del Bosque indica que si bien el rendimiento que pagan estos instrumentos es apenas significativo, dan la seguridad de que se cuenta con la disponibilidad de ellos en cualquier momento.

Datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), hasta junio de este año, indican que en el país las instituciones bancarias tenían bajo su control 68,437 cuentas de ahorro, 9% más que las que poseían en el mismo periodo de 2011.

Las instituciones que distribuyen estos instrumentos son Afirme, American Express, BBVA Bancomer, Banamex, Banco Azteca, Banco del Bajío, Banorte, HSBC, Inbursa, Ixe, Santander, Scotiabank y Volkswagen Bank.

De acuerdo con la Condusef, el monto de apertura para los productos de ahorro van desde un peso hasta $1,000 pesos, y en la mayoría de ellos se requiere de un saldo promedio mínimo mensual, que va desde $500 hasta $800 pesos. Incluso se cobra una comisión por no mantener dicho saldo, el cual puede ser desde $30 hasta $140 pesos.

Para las cuentas de cheques con intereses para personas físicas, el monto mínimo de apertura es desde cero hasta $20 mil pesos. Las comisiones por no mantener el saldo promedio mínimo de estos instrumentos son de entre $100 y $390 pesos.

Pagaré bancario

Estos son instrumentos de corto plazo ofrecidos por los bancos para que las personas ahorren y a la vez obtengan un interés por su dinero, es decir, para que inviertan. Estos son documentos (títulos de crédito) a siete, 14, 28, 91, 182 y 365 días. Dichos instrumentos contienen una promesa de pagar una cantidad de dinero a favor de una persona a su vencimiento.

Si bien el rendimiento que se genera en este instrumento es superior al de las cuentas tradicionales de ahorro, la disponibilidad de los recursos siempre se da hasta que se termina el plazo acordado con la firma financiera. Los rendimientos difieren del plazo, así como del importe y por su puesto de la institución a la que se decida acudir.

De acuerdo con información la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), la tasa de interés bruta anual que podría estar generando con una inversión en un pagaré a siete días con un depósito de $1,000 pesos va desde 0.87 hasta 4.7%. Con un pagaré a 28 días, la tasa bruta anual con una inversión mínima de $10 mil pesos pude ser de 1.47 hasta 4.85%.

Taboada recomienda que al buscar una inversión, el cliente se enfoque en una que le ofrezca rendimientos por arriba de la inflación, de lo contrario, el aumento de los bienes y servicios se comerá el poder adquisitivo del dinero. “Si la inflación anda en tasas de 4 y 4.5% se debería buscar por lo menos tasas por arriba de estos parámetros para mantener el patrimonio”, aclara.

Depósitos a la vista y a plazo

Los depósitos a la vista son contratos bancarios donde el titular o depositante puede ingresar fondos a una institución financiera a cambio de un interés, el saldo de la cuenta puede ser incrementado y los fondos pueden ser retirados parcial o totalmente, sin previo aviso a la institución. Por eso cuentan con liquidez y, por lo tanto, el interés que devenga de estos depósitos no es alto.

Los depósitos a plazo son aquellos donde el titular o depositante ingresa determinada cantidad de dinero a un banco a cambio de un interés y se compromete a mantener los fondos depositados durante un plazo determinado. No cuentan con liquidez y, por lo tanto, el interés que devenga de estos depósitos es más alto.

Cifras de la CNBV indican que las cuentas con depósito a plazo llegaron a junio de este año a 2.1 millones, lo que significó una disminución de 2.5% en un año, ya que en el mismo periodo de 2011 operaban en el mercado nacional cerca de 2.5 millones. Actualmente son 33 instituciones de banca las que ofrecen un producto de este tipo.

Cuentas infantiles

Todo es cuestión de costumbre, por eso es importante enseñarle a los pequeños los beneficios de las cuentas bancarias. Información de la Condusef destaca que las cuentas para los niños son instrumentos muy sencillos con los que se puede aprender conceptos básicos, como ahorro, inversión y gasto.

De acuerdo con el organismo, la mayoría de los bancos ofrece este tipo de instrumentos financieros, en los cuales el rendimiento que pagan es mínimo y en ocasiones inexistente. Sólo en el caso de Banco Afirme, con su producto Visión Junior, se ofrece una tasa de interés anual de 4% a partir de $500 pesos, prácticamente todas las demás cuentas dan rendimientos que van desde 0.10 a 1.22%.

Los montos de apertura van desde cero hasta $500 pesos y las instituciones que destacan en estos productos son Scotiabank, Santander, HSBC, Bansefi, Banorte-Ixe, BBVA Bancomer, Afirme Banamex, Banca Mifel y Banco Azteca. En la mayoría de los casos el tope de edad para acceder a estos instrumentos es 18 años.

Para los más grandecitos

Si bien el ahorro no fue su fuerte durante la niñez, en la adolescencia aún se está a tiempo de acercarse a una institución financiera para así acceder a un servicio bancario. Para aquellos jóvenes que quieran emprender un futuro prometedor, las instituciones  ofrecen diversos productos que, si bien suelen ser instrumentos tradicionales como los ya mencionados, la diferencia es que son instrumentos con disponibilidad diaria.

Los montos de apertura van desde un hasta $1,000 pesos. El saldo mínimo promedio es de cero hasta $1,800 pesos y en casi todas los bancos se cobra una comisión por no mantener el saldo mínimo promedio requerido, que puede ser desde $30 hasta $151 pesos.

Las grandes ligas

Este terreno es también para los pequeños inversionistas. Las sociedades de inversión –también conocidas como fondos– dan la oportunidad de generar un rendimiento superior, ya que existen productos adecuados para cada una de las necesidades del cliente.

“Antes de meter los pies al agua es necesario darle una vuelta a la piscina”, reza el dicho, es decir, se debe tener claro el horizonte y el riesgo que se está dispuesto a tomar, entendiendo que siempre hay una relación entre riesgo y beneficio, expone Taboada. “A una persona muy conservadora que no conoce los mercados generalmente se le recomienda una inversión segura: con un riesgo muy bajo”, agrega.

Esta es quizás la forma más accesible para que los pequeños y medianos inversionistas puedan beneficiarse del ahorro en instrumentos bursátiles, subraya Luis Cárdenas, director comercial de fondos de inversión de Scotiabank.

En este tipo de instrumentos, el ahorrador se convierte en un pequeño inversionista, compra acciones, cuyo rendimiento está determinado por la diferencia entre el precio de compra y el de venta, afirma Enrique Medina García, director de negocios bancarios de BBVA Bancomer.

Alan Elizondo Flores, vicepresidente técnico de la CNBV, indica que hasta junio de este año se tienen $1.43 billones de pesos colocados en sociedades de inversión, tanto en renta fija como en variable. El vicepresidente menciona que, si bien dichos recursos se vieron disminuidos durante la crisis económica, actualmente han retomado niveles superiores a los registrados previos a la recesión.

Información de este mismo organismo señala que en México operaban 548 sociedades de inversión hasta junio de este año, 15% más de las que estaban en el mercado nacional durante 2008, cuando la cifra alcanzó 477.

Medina García destaca que el reto para las instituciones financieras mexicanas es eliminar los mitos que existen con respecto a las sociedades de inversión, pues muchas personas las consideran sólo para grandes inversionistas. “Considero que la etapa de desconfianza ya quedó atrás, el mercado mexicano crece de una manera espectacular y las oportunidades para atraer nuevos clientes son enormes”.

“Por ejemplo, en 2011, BBVA Bancomer obtuvo dos millones de clientes nuevos (en todo el grupo) y eso demuestra la capacidad de bancarizar a una parte de la población que probablemente no se había dado cuenta de lo fácil que es entrar al sistema financiero”, añade.

Según Cárdenas, los montos para adquirir este tipo de instrumentos son variables: van desde $1,000 hasta $100 mil pesos.

Es en la ventanilla bancaria donde el cliente tiene su primer contacto con las casas de Bolsa, las cuales comúnmente pertenecen a las misma institución financiera a la que se acudió, dice Samuel Magaña, director de operaciones de Banco Actinver. En una casa de bolsa, el cliente tiene la posibilidad de invertir directamente en el mercado de valores mediante instrumentos de deuda privados y gubernamentales o en acciones, añade.

En este sentido, no es la casa de Bolsa la que compra o vende directamente al cliente, sino que a través de la propia instrucción del usuario se busca un comprador o vendedor de valores que cotice en el mercado accionario.

El directivo de Actinver explica que dado que no cualquiera puede encargarse de dicho procedimiento, sólo el personal calificado lo hace.

Dependiendo de la oferta de la casa de Bolsa, el inversionista puede acceder a distintos instrumentos. De manera general se pueden clasificar en tres: mercado de capitales, mercado de dinero y mercado de metales.

  1. Mercado de capitales: el usuario puede acceder a acciones de las distintas empresas que cotizan en el mercado nacional e incluso internacional, certificados de participación sobre acciones, obligaciones convertibles en acciones y warrants (títulos opcionales).
  2. Mercado de dinero: el cliente puede acceder a papeles gubernamentales, como certificados de la tesorería de la Federación (cetes), bonos de desarrollo del Gobierno Federal (bondes) y bonos de desarrollo del Gobierno Federal denominados en unidades de inversión (udibonos), entre otros. En este mismo mercado se pueden adquirir papeles bancarios, como pagarés de rendimiento liquidable al vencimiento, certificados de depósito a plazo y bonos bancarios, entre otros. Para papeles privados se puede acceder a pagarés financieros, bonos estructurados y pagarés a mediano plazo.
  3. Mercado de metales: en este se tiene acceso a los certificados de plata, centenarios de oro y onzas de Troy de plata.

De banca a banca

Para clientes con un perfil agresivo y que están en busca de instrumentos más sofisticados, con un capital mucho más grande y que buscan alternativas de inversión en el extranjero, pero además requieren de servicios fiduciarios y aseguramiento: todo en un paquete completo, están la banca privada y patrimonial.

“Los dos términos significan más o menos lo mismo, pero entre los banqueros nos pusimos de acuerdo para decir que la banca patrimonial es aquella dedicada a clientes de alto nivel y la privada para aquellos de muy alto nivel”, explica Jean Louis Guisset, director de banca privada de Invex.

El directivo detalló que si bien en muchos casos no se requiere de un mínimo para entrar a este segmento, es recomendable que las familias tengan un patrimonio de entre $3 millones y $5 millones de pesos.

Taboada afirma que, en Banamex, los clientes con menos de $100 mil pesos están orientados a un instrumento típico de una sucursal, mientras que aquellos que cuentan con un capital por arriba de un millón de pesos son canalizados a la banca patrimonial o se les ofrece una inversión mucho más diversificada de la mano de un banquero.

De acuerdo con Guisset, el potencial de mercado de la banca privada en México es de 500 mil familias.

Este segmento del sistema financiero tiene un futuro prometedor en el país, dado el desarrollo que se espera de México para los próximos años, agrega Jorge Rodríguez, director general de la banca privada de Credit Suisse en México.

“El país ha tenido un desarrollo muy importante en los últimos años en muchos aspectos –afirma Rodríguez–. Si bien todos quisiéramos que México creciera a tasas más altas año con año, los logros macroeconómicos –una inflación baja, desarrollo de infraestructura, mercados financieros cada día más sofisticados y mejor regulados, protección al consumidor, etcétera– han permitido que el ahorro de los mexicanos se incremente y se invierta en los mercados financieros”.

“En este negocio hay que descubrir al cliente y diseñar un plan que se adecue a sus necesidades. Por eso, antes de tomar una decisión, se le pregunta al usuario: ¿qué quiere en este momento de su vida y cómo se ve en el largo plazo?”, agrega el directivo.

Protege tu patrimonio

En ocasiones, los pequeños detalles ocasionan los grandes conflictos. No basta con ahorrar, buscar el mejor de los productos e invertir en instrumentos financieros, aún falta la garantía de que el patrimonio logre trascender hasta los seres queridos.

En este sentido, la banca privada de HSBC propone un fideicomiso como la mejor de las opciones. La institución expone que tener este esquema evita un posible juicio sucesorio, controla a los herederos derrochadores, prevé la manutención de personas vulnerables, protege activos para la tercera generación y apoya causas específicas dentro de una familia.

El asunto es sencillo, para crear un fideicomiso se requieren de tres partes: fideicomitente (la persona que aporta los bienes), fiduciario (el que asume el control legal) y el fideicomisario (el que disfruta de los bienes).

Es así que un fideicomitente transfiere la titularidad o propiedad de sus bienes al fiduciario, quien se encarga de administrar y mantener los bienes de acuerdo con sus instrucciones y a favor de los fideicomisarios (beneficiados) que serán nombrados por la persona que aporta los bienes. “El negocio bancario es de confianza y si al cliente se le apoya con soluciones durante cinco o 10 años, éste será para siempre”, resuelve Guisset.

No todos los productos son  para todos los clientes y en esto las instituciones financieras tienen una gran responsabilidad, asevera Mancera. “Un inversionista conservador debería de adquirir productos conservadores y alguien con un perfil de riesgo más agresivo debería adquirir productos con esas mismas características. Para ambos casos, la asesoría es fundamental”, recalca.

México tiene un gran incentivo, detalla Taboada, porque a pesar de las noticias internacionales turbulentas y la volatilidad en los mercados foráneos, se prevé que el país crezca este año cerca de 4%. “La idea es dejar madurar la inversión por un largo periodo”.

Seguridad 

En caso de presentarse problemas financieros en el país, el Instituto para la Protección de Ahorro Bancario (IPAB) es el encargado de establecer los mecanismos para que los ahorradores y acreedores recuperen su dinero lo más pronto posible.

En caso de que un banco quiebre, el IPAB tiene la obligación de pagar los depósitos de dinero que las personas hayan realizado en esa institución financiera, hasta por un monto equivalente a 400 mil udis, que aproximadamente son $1.7 millones de pesos por persona, por institución bancaria.

Por ello, es más seguro para las personas mantener su dinero depositado en los bancos que tenerlo bajo el colchón. Entre los mitos más comunes están: “si quiebra un banco, tus ahorros pueden desaparecer”, “el ahorro a través de tandas y otros instrumentos informales es seguro y genera mayores rendimientos”, “el ahorro y la inversión no requieren de orden, disciplina y constancia”.

Dado que en México se han detectado algunas malas prácticas, tales como la recomendación y operación de instrumentos financieros no acordes al perfil del cliente, la falta de información objetiva y clara, así como la existencia de conflictos de interés, la CNBV ha dispuesto varias soluciones al respecto, con el fin de cuidar al usuario.

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