LAS POLÉMICAS DE UNA REFORMA LABORAL

*Artículo publicado en la edición impresa d ela revista de septiembre de 2012.

México

LAS POLÉMICAS DE UNA REFORMA LABORAL

[Por Gabriela Guerra Rey]

Varias décadas sin reformar la Ley Federal del Trabajo y numerosas iniciativas, todas discutibles, llevan a plantearnos si México realmente necesita una reforma laboral y por qué ésta es tan polémica. La mayoría de los actores coinciden afirmativamente, mientras que algunos grupos de izquierda la rechazan enérgicamente.

¿Qué dicen los números?

Datos de la Confederación Patronal de la República de México (Coparmex) indican que entre 1995 y 2011 se acumuló un rezago de más de 8 millones de plazas. Si bien el desempleo ronda el 5%, alrededor de 14 millones de mexicanos (más de 29% de la población ocupada) está en la informalidad, sin acceso a la protección de sus derechos.

El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) ha encabezado, junto a otros organismos, el análisis sobre el tema laboral: “van tres décadas en las que el Producto Interno Bruto (PIB) mexicano crece 2.4% como promedio anual, cuatro sexenios de un saldo neto combinado de 7 millones de empleos formales. Estos resultados explican por qué 38 millones de mexicanos en edad de trabajar hoy están en la informalidad, desempleados o viviendo en Estados Unidos”, advierte.

“La Ley Federal del Trabajo data de 1970, entonces fue trascendente. En la actualidad se ha convertido en un factor de inhibición para la creación y el desarrollo de nuevos empleos de calidad”, considera el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

Una de las preocupaciones es la indefensión en la que están los pequeños y medianos empresarios, cuya subsistencia depende de la productividad de su negocio. No olvidemos que las pequeñas y medianas empresas (pymes) representan alrededor de 90% del empresariado en el país y aportan 51% del PIB. Según la Secretaría de Economía, emplean al 72% del personal remunerado.

La esperanza es que el nuevo gobierno enfrente lo dramático de los hechos: uno de los mercados laborales más ineficientes del mundo, con crecimiento del sector informal y con un rezago en competitividad difícil de superar.

Tras más de cuatro décadas sin cambios, la legislación laboral está rebasada. En 2011, sólo 34% de los empleos generados fueron formales. Y es que para millones de personas con bajos ingresos y nulo ahorro, el empleo informal es la única opción. Existen enormes contingentes de mano de obra vinculados al sector informal y a la agricultura. Esta fuerza laboral (especialmente los nuevos integrantes, más educados y mejor calificados) podría vincularse a los sectores productivos modernos si hubiera inversiones suficientes.

La economía informal, además de no pagar impuestos y otorgar las prestaciones de ley a sus trabajadores, es la base para otros problemas económicos y sociales de gran envergadura. La ilegalidad, la piratería, el contrabando y el ambulantaje, por sólo citar algunos, impactaron en 2011 negativamente por un monto de $80 mil millones de dólares, según datos de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur).

Si bien la tasa de desocupación se ha mantenido en niveles relativamente buenos, comparados con el resto del mundo, se trata de un comportamiento que en buena parte está relacionado con la evolución de los factores considerados válvulas de escape, como es el caso de la migración. Datos del Pew-Hispanic Center indican que la afluencia de mexicanos que cruzan la frontera norte comienza a disminuir a partir de 2005. De esa fecha a 2010, el promedio anual de emigrantes a EU fue de 293 mil, la mitad comparado con el período entre 1995 y 2000.

Esta reducción significa que más connacionales buscan oportunidades de vida en el país, chocando con las bajas probabilidades de acceder al sector formal, lo que finalmente se refleja en el crecimiento de la informalidad. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el mercado informal creció en 2.5 millones de personas entre 2005 y 2011, el doble que en igual lapso precedente.

Otro tema que enfrenta el mercado laboral y específicamente la formación de empresas, responsables del 87% de la población ocupada del país, es la tramitología burocrática que deben asumir los empresarios al abrir un negocio. Estudios del Instituto Mexicano para la Competitividad y el Doing Business in Mexico-2012, que elabora el Banco Mundial, revelan que son necesarios al menos 30 trámites engorrosos.

De 183 países, México se ubica en la posición 33 en cuanto a trámites para emprender un negocio, y en el 63 respecto al costo para abrir una empresa. De manera general, entre las causas que entorpecen la apertura de un negocio, la Concanaco suma las siguientes:

  • La corrupción en diferentes niveles de gobierno
  • La falta de transparencia e información en licencias, permisos y demás adquisiciones
  • La escasez de financiamiento eficiente y suficiente para las pymes.

La raíz del mal es conocida: la falta de crecimiento económico que no permite generar nuevos puestos de trabajo para satisfacer las necesidades del mercado laboral. Sin embargo, el círculo vicioso marca la pauta sobre la complejidad del tema. El presidente  de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para México y el Caribe, José Antonio Ardavín, así lo resume: “El no crecer hace que tengamos economía informal, y el que tengamos economía informal hace que no crezcamos suficiente. México ocupa el segundo lugar en desigualdad de ingresos y el nivel más alto de pobreza relativa en este organismo”.

Hablando de círculos viciosos, la juventud es un buen ejemplo: “No se les contrata por falta de experiencia, pero sin oportunidades nunca podrán acumular la experiencia necesaria. Los incentivos están exactamente al revés, por eso es increíble que llevemos 425 iniciativas presentadas todas ante el Congreso en los últimos 13 años, y ni una de ellas ha sido dictaminada. Yo les aseguro que con un crecimiento de la economía de 4.3% aproximadamente, con la reforma laboral podrían crearse 800 mil empleos”, comentaba Javier Lozano cuando aún era titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). Pero el discurso fue seguido por su sucesora, Rosalinda Vélez, para completar un sexenio cuyo principal promesa fue la creación de más empleos y de mejor calidad, pero que tampoco consiguió resolver este rezago.

La actual titular de la STPS considera que el empleo de calidad debe ser la prioridad para reactivar el crecimiento económico. Justo este fue el compromiso de México al asumir la presidencia del Grupo de los 20 (G20) este año, con dos metas principales:

  1. Identificar políticas y programas que fomenten el empleo en el sector formal, con los derechos que conforme a la ley correspondan, seguridad social y salarios dignos, particularmente para jóvenes.
  2. Identificación de políticas y estrategias para el crecimiento verde como generador de empleos de calidad.

Sin dudas, llegar a un acuerdo sobre cuáles deben ser las modificaciones a la ley seguirá siendo tarea de titanes. Pero si el país aspira a posicionarse a nivel internacional, tendrá que competir con un mercado laboral de mayor eficiencia.

¿Una mejora real?

Estableciendo un comparativo con los países de la OCDE, México ocupa la quinta menor tasa de desocupación entre los miembros, sólo precedido por Corea, Austria, Japón y Australia. Durante el primer trimestre de 2012, la Población Económicamente Activa (PEA) fue de 49.6 millones, 1.7 millones superior a la del mismo período de 2011. Según la STPS, esto se explica por efecto del bono demográfico actual de México y la mejora en las expectativas de la población de incorporarse a una actividad productiva.

Sin embargo, el Dr. José Luis de la Cruz, director del Centro de Investigación de Economía y Negocios del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, campus Estado de México analiza estas cifras, y en su estudio, El avance de la precarización laboral, cuestiona las condiciones bajo las cuales se dio esta reducción en la tasa de desocupación. Desglosando los datos, 11% de los nuevos ocupados entre el primer trimestre del año y el mismo período de 2011 (1.7 millones de personas) fue a costa de no recibir un ingreso, 40% corresponde a personas ocupadas que reciben hasta un salario mínimo, 68% no cuenta con acceso a la protección de la salud y 44% se encuentra en la informalidad. “Lo anterior lleva a cuestionar hasta qué punto el aumento de la actividad productiva se da en función de la precarización, es decir, de contratar a más personas pero con menores salarios y prestaciones”, concluye el Dr. de la Cruz.

Las propuestas

La reforma laboral es un tema legislativo pendiente, así considerado por muchos actores dentro y fuera de México. El Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) –fundación sin fines de lucro con sede en Ginebra que reúne a los principales líderes empresariales, políticos, periodistas e intelectuales del mundo para analizar los grandes problemas– ha promovido esta reforma como un punto clave para favorecer la competitividad y productividad, sin demérito de la seguridad social.

El WEF coloca al mercado del empleo mexicano en la posición 114 (de 142 naciones) dentro de su Índice de Competitividad Global 2011-2012.

Según los expertos, los costos onerosos que representan la integración del salario con las prestaciones sociales y los despidos, son algunos factores que contribuyen a este fenómeno.

Para estimular la inversión, se requiere de mayor flexibilidad, justicia laboral expedita, democracia y transparencia sindicales. En resumen, una reforma a la Ley Federal del Trabajo, se hace eco en la Coparmex a partir de estos números del WEF.

El sector patronal propone una reforma que incluya el reconocimiento de la figura de “aprendiz”, así como mayores garantías para las mujeres trabajadoras. También busca ampliar las oportunidades para la contratación de jóvenes y mujeres que hoy están en el desempleo y el subempleo y den el paso hacia el mercado formal.

“La flexibilidad contractual en términos de horarios, empleo temporal y períodos de prueba son opciones viables para millones de personas y empresas, que contarían con prestaciones de ley y pago de impuestos, con certeza jurídica para ambas partes”, agrega el CCE, en voz de su presidente, Gerardo Gutiérrez Candiani, quien se ha distinguido como un fiel defensor de esta reforma.

Otro asunto discutido por el organismo es la justicia laboral profesional y expedita. Hoy, el promedio de los juicios laborales llega a 240 días.

Puntos similares han formado parte del análisis de numerosos organismos. El IMEF se manifiesta igualmente por una mayor certeza jurídica y flexibilidad en las jornadas de trabajo, atendiendo a las necesidades de las pymes, para permitir la contratación por hora y la reducción de los costos al terminarse las relaciones laborales. Esto último se refiere sobre todo a los salarios caídos (indemnización que se paga a los empleados para compensar el salario que dejan de percibir por una situación atribuible al patrón, fundamentalmente cuando el trabajador es despedido injustificadamente). De esta manera, se propiciaría una mayor generación de empleos sin contingencias económicas que paralicen el futuro de las pymes.

Pero dos factores fundamentales marcan las diferencias entre defensores y detractores de la reforma laboral:

  1. Modificar una ley que a unos favorecerá y a otros no. La polémica principal radica en flexibilizar la legislación para contratar y despedir. Esto redundaría, efectivamente, en mayor número de empleos, pero empleos no necesariamente de mejor calidad. Sin embargo, eliminaría algunas de las garantías históricas. Por otra parte, la falta de flexibilidad es uno de los factores que lleva a la quiebra, en menos de dos años, a la mayoría de las pymes que se crean, entorpece la generación de puestos de trabajo y mantiene al país en una posición de inercia. Lo ideal sería encontrar el escenario donde la balanza pese a favor del crecimiento económico, la eficiencia del mercado laboral y la generación de empleos de calidad. ¿Cómo lograrlo? será siempre una decisión muy delicada y sin resultados previsibles. Hacer reformas en el orden laboral, para que economías como la mexicana sean más eficientes, necesariamente redundará en mayor desprotección para algunos, pero tal como sucede en el caso fiscal: para crecer es necesario sacrificar.
  2. La posibilidad real de modificar la Ley Federal del Trabajo. No es despreciable el hecho de que tras varias décadas y numerosas propuestas, no se haya podido reformar esta ley. Y es que el letargo legislativo que caracterizó el período de la saliente administración no puede ser la pauta que marque el futuro en materia laboral.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI), durante el sexenio de Felipe Calderón, fue el protagonista de una parálisis que detuvo las propuestas del Partido de Acción Nacional (PAN) en el poder. A esto le siguieron alternativas del PRI, que el blanquiazul estuvo de acuerdo en aprobar, y luego el tricolor detuvo en la Cpartido tricolorI detuvo en la Cymeso RALia en el caso de econonte por esas reformas que el pae el propio PRI quien no bajs en pámara Baja.

Esperemos que ahora el nuevo gobierno, tal como ha manifestado, apueste definitivamente por esas reformas que urgen a la nación, que la parálisis y la partidocracia den paso a lo que México tanto necesita consolidar: la democracia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s