¿RIESGO PARA MÉXICO?

*Artículo publicado en la versión impresa de la revista de septiembre de 2012.

Política fiscal de Estados Unidos

¿RIESGO PARA MÉXICO?

[Por Eduardo Ávila* / Ilustración Leticia Barrados]

México aún tiene una alta dependencia de la economía de Estados Unidos. A tal grado que de la política fiscal estadounidense dependerá el crecimiento económico nacional.

Los pronósticos de crecimiento nacional para 2013 se estiman en alrededor de 3.5%. Sin embargo, hay una mayor probabilidad de que se revisen a la baja (más que al alza). Al parecer, los riesgos al crecimiento de la economía mexicana se están concentrando para el próximo año, e incluso ha surgido la posibilidad de una recesión. El principal factor de afectación será el curso de la política fiscal de Estados Unidos, también conocido como fiscal cliff (precipicio fiscal que puede materializarse en enero de 2013, cuando termine la reducción de impuestos vigentes desde la administración Bush y se active el acta de control del presupuesto aprobada por el Congreso en 2011).

Riesgos mundiales

Los riesgos al crecimiento mexicano se han acelerado debido al deterioro mundial. Parten de la recesión en la euro-zona y la desaceleración de EU y cierran con la mayor desaceleración de Asia (liderada por China) y el menor crecimiento de América Latina (afectada por su exposición a Europa). Esto explica la laxitud monetaria en algunos países avanzados y emergentes en lo que va de año, que muy probablemente se intensificará en los siguientes meses. Por ahora, el retraimiento de la recuperación estadounidense es la mayor preocupación para México. Sin embargo, habría que añadir los efectos negativos que generarían los cambios fiscales aprobados para 2013 en la gran potencia.

EU: volando con un solo motor

La política monetaria norteamericana hoy no cuenta con capacidad para inducir una reactivación económica de corto plazo. Significa que la política fiscal sería la única capaz de hacerlo. Sin embargo, la evolución de las finanzas públicas indica que la política fiscal difícilmente podría acelerar la recuperación, pese a que algunos analistas han sugerido que se utilice en ese sentido. Ello plantea una difícil decisión para el Gobierno y el Congreso estadounidenses: impulsar el crecimiento en el corto plazo a costa de mayor deterioro fiscal o mejorar las finanzas a costa de no generar empleo.

En 2011, el Congreso de EU aprobó cambios fiscales que entrarían en función automáticamente en 2013, con la finalidad de mejorar las finanzas públicas, a través de incrementar ingresos y disminuir gastos. A inicios del próximo año comenzará un recorte al gasto público superior a $1 billón de dólares y aumentarán las tasas impositivas a los norteamericanos. Esto, dadas las circunstancias actuales, afectará dramáticamente el crecimiento, induciendo variaciones negativas en el Producto Interno Bruto (PIB) trimestre contra trimestre (hasta la recesión).

Cambios o no a la política fiscal

Se espera que el Congreso estadounidense llegue a un acuerdo que retrase la entrada en vigor de dichos ajustes, o se modifiquen los montos para que no se vea comprometido el crecimiento del siguiente año. El costo sería un aumento en el déficit fiscal (en 2011 fue de –8.2% y para 2012 se prevé de –7.5%). De confirmarse lo anterior, la economía de EU podría crecer a una tasa cercana a 2% y nuestro país crecería cerca de 3.5%. La parte negativa sería la imposibilidad de registrar descensos en la deuda pública estadounidense y en su déficit fiscal. Esto no sólo podría afectar su calificación crediticia nuevamente, sino generar perturbaciones en los mercados financieros, sobre todo en los de deuda.

En caso de aplicarse automáticamente los cambios en gasto e ingreso en 2013, las finanzas públicas norteamericanas se verían beneficiadas de forma instantánea. Sin embargo, la reducción del gasto gubernamental afectaría directamente a la demanda agregada, y las mayores tasas impositivas reducirían el ingreso personal de los estadounidenses (ambos factores inciden sobre el consumo privado). Lo anterior tendría como consecuencia una revisión del PIB estimado para 2013 hacia niveles de 1%, que para México, las perspectivas de aumento del PIB podrían reducirse a entre 0.5 y 1.5%, implicando una recesión breve y acotada.

México hacia 2013

Ante el aumento en los riesgos al crecimiento global, especialmente de EU, la mayor laxitud monetaria y las menores presiones inflacionarias, la economía mexicana podría presentar características similares. La tendencia mundial para el próximo año sugiere que México puede enfrentar desde una moderación en el crecimiento del PIB, hasta una breve recesión.

Acorde con lo anterior, es posible que la política monetaria del Banco de México se torne más flexible y baje su tasa de referencia en los próximos 18 meses. En cuanto a presiones inflacionarias, se esperan niveles menores en 2013 que los de este año. Finalmente, la cotización del peso frente al dólar no estará exenta de volatilidad. Sin embargo, podría mostrar periodos de apreciación importantes ante la enorme y creciente laxitud monetaria mundial, exacerbando aún más la entrada de extranjeros en el mercado de deuda y dinero mexicano.

* Eduardo Ávila es subdirector de análisis de Monex. Escríbele a eavila@monex.com.mx
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