HSBC Y EL LAVADO DE DINERO

*Artículo publicado en la versión impresa de la revista de septiembre de 2012.

Vacíos en el sistema financiero mexicano

HSBC Y EL LAVADO DE DINERO

[Por Adrián Díaz / Foto Dreamstime / Infografía Tomás Benitez]

El que pudiera ser el mayor escándalo de lavado de dinero en el país, tiene como protagonista a uno de los principales bancos del mundo, HSBC, que se hace acreedor únicamente a una falta administrativa, debido a los vacíos que enfrenta la legislación en esta materia.

El gobierno de Estados Unidos se encargó de mostrarle al mundo que uno de los bancos más importantes del sistema financiero internacional, HSBC, contaba hace sólo seis años con nefastas y débiles medidas de seguridad para detectar y combatir el lavado de dinero. El hecho que condena a HSBC fue no haber alertado ni impedido que, entre 2007 y 2008, la filial mexicana enviara a la unidad estadounidense la irracional cantidad de $7 mil millones de dólares en efectivo, de procedencia desconocida (volumen que según autoridades judiciales de EU sólo era posible si incluía ganancias ilegales de los cárteles del narcotráfico).

Al destaparse tal escándalo, en México empezaron las críticas contra las autoridades, especialmente hacia la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), que dicho sea de paso, en su página de internet muestra con claridad su misión: Salvaguardar la estabilidad e integridad del sistema financiero mexicano y fomentar su eficiencia y desarrollo incluyente en beneficio de la sociedad”. Basados en este principio, la sociedad se cuestiona cómo este órgano no fue capaz de detectar este ilícito.

Conforme el Senado de EU fue revelando más anomalías en la operación de HSBC México, la CNBV, siempre a través de comunicados, informó que: “Entre 2002 y 2009 se expresó, de manera reiterada al banco, preocupaciones en materia de: fallas en la identificación y envío de reportes sobre operaciones inusuales y relevantes; falta de conocimiento de sus clientes de alto riesgo; fallas en la creación de expedientes; fallas de control en la apertura de cuentas, tanto en territorio nacional, como en la sucursal de Islas Caimán (operada desde México); el alto volumen de operaciones con dólares en efectivo; la falta de personal para las áreas de cumplimiento del banco y las infracciones cometidas al marco regulatorio, que llevaron a la imposición de sanciones desde la venta”.

En el mismo documento, la Comisión justificó su trabajo en cuanto a la lucha contra el lavado de dinero al citar: “Las autoridades financieras, durante 2010, establecieron importantes restricciones para la introducción de dólares en efectivo a los bancos mexicanos. Estas medidas han llevado a una disminución de 75% de las exportaciones de esa divisa por parte de instituciones de crédito mexicanas”.

Continúa diciendo: “Adicionalmente se hicieron reformas para mejorar el marco regulatorio y de supervisión de los centros cambiarios, transmisores de dinero y sofomes (entidades no reguladas) que entraron en vigor este año (2012), para que la CNBV los supervise exclusivamente en materia de Prevención de Lavado de Dinero y Financiamiento al Terrorismo (PLD/FT) con estándares equivalentes a los que se aplican a las entidades del Sistema Financiero Mexicano. Un ejemplo del endurecimiento del marco regulatorio y de supervisión en materia de PLD/FT es el proceso de revocación de diversas casas de cambio, dando como resultado que de un total de 27, en 2007, actualmente existan en operación solamente ocho”.

En opinión del Rector del Colegio Jurista, Jorge Manrique, el comunicado de la CNBV es una simple justificación, debido a que en México hay huecos legales que favorecen el lavado de dinero. Por ello, se debe simplificar el sistema y contar con controles básicos de identificación, en lugar de poner topes inoperantes que sólo dificultan las actividades productivas y que evidentemente no inhiben el blanqueo de activos.

Para el Dr. Raymundo Tenorio, analista económico del ITESM Campus Santa Fe, el órgano regulador necesita, por la vía legal, más armas para castigar casos como el de HSBC. En México hace falta que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores se convierta en un órgano autónomo con capacidades legales para desempeñar las siguientes funciones:

  • Revelar a tiempo y públicamente, las fallas, errores y omisiones de la operación de la banca comercial en México. Hoy no lo puede hacer porque la misma ley se lo prohíbe.
  • Que esa misma autonomía le permita autorizar y consignar a los trabajadores de banco que cometen fallas en principio o también pudieran ser coparticipes de ese registro irregular.
  • Esa autonomía del órgano equivalente en EU a la OCC (Office of the Comptroller of the Currency), significa que pueda tener facultades de cancelación de los títulos de concesión que se otorgan a los bancos para operar en México.”

Ajustes y disculpas

Luego de que se confirmaran las transacciones de México a Estados Unidos por $7 mil millones de dólares, David Bagley, jefe del departamento de control del banco, renunció durante su comparecencia ante el Subcomité Permanente de Investigaciones del Senado Norteamericano bajo el argumento de ser “el momento adecuado” para que otra persona ocupara su puesto.

Con la renuncia a cuestas de Bagley, la entidad financiera británica no tuvo otra opción que dar la cara a la opinión pública, aunque de manera muy ligera: a través de un comunicado aceptó su débil blindaje contra el lavado de dinero y ofreció disculpas por las fallas en el estricto cumplimiento de las disposiciones bancarias y reconoció que “en el pasado, sus controles internos debieron haber sido más sólidos y efectivos para poder identificar y detener conductas a todas luces inaceptables”.

Adverencia desde EU

Carl Levin, presidente del Subcomité Permanente de Investigación del Senado de Estados Unidos, indicó que los problemas de HSBC no eran nuevos. Afirmó que desde 2002, cuando Bital fue adquirido por HSBC, ya había indicios de lavado de dinero en la institución.Dos años después de la compra, HSBC informó que su unidad en México tenía deficientes controles para detectar transacciones de lavado de dinero.

A pesar de esta advertencia, HSBC México se convirtió en el principal exportador de dólares a la filial estadounidense del banco (HBUS), transfiriendo $3 mil millones de dólares en 2007 y $4 mil millones en 2008.

En ese mismo año –resalta el documento del Senado– aun cuando las normas lo prohíben, la unidad mexicana en su filial de las Islas Caimán (paraíso fiscal), tenía 50 mil cuentas abiertas en dólares con un valor en activos estimado en $2,100 millones de dólares.

Facilidades a lo ilícito

Uno de los principales negocios del grupo financiero HSBC es facilitar a sus clientes transacciones internacionales de moneda extranjera en efectivo. Se estima que cada año mueve entre $280 mil y $300 mil millones de dólares en el mundo.

Todas estas transacciones corresponden a operaciones de carácter mercantil, como pueden ser importaciones, exportaciones, pago de servicios, consultorías, cheques de viajero y casas de cambio.

La filial de HSBC en México recibe ese tipo de transacciones particularmente de Estados Unidos, y cada año mueve entre $20 mil y $22 mil millones de dólares. De esa cantidad, entre 2007 y 2008, $7 mil millones no tuvieron una identificación precisa sobre su procedencia y destino. HSBC abrió cuentas a sus depositantes sin realizar las investigaciones pertinentes sobre la procedencia de los depósitos. En pocas palabras: fallaron los controles del banco, lo que generó que los cárteles de EU y México aprovecharan éstas debilidades para lavar dinero.

Actividades ilícitas como el contrabando, el narcotráfico y el lavado de dinero, generan alrededor de $870 mil millones de dólares en ganancias cada año en todo el mundo. Algunos académicos coinciden en que estas actividades generan un impacto a la economía mexicana de entre $18 mil millones y $20 mil millones de dólares.

En abril de este mismo año, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) identificó que en el sistema financiero mexicano se registró un excedente de $10 mil millones de dólares al cierre del año fiscal 2011, que presuntamente proviene de actividades ilícitas.

La propia secretaría dio a conocer los resultados de una investigación del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP) de la Cámara de Diputados denominada Lavado de dinero: indicadores y acciones binacionales. Ahí se detalla la distribución del blanqueo de dinero, de acuerdo con la actividad criminal en el país:

  • 41% drogas
  • 33% tráfico de personas
  • 20% piratería
  • 6% fraude

Por su parte, el Centro Nacional de Inteligencia sobre Narcóticos del Departamento de Justicia de Estados Unidos (NDIC) estima que casi $39 mil millones de dólares se lavan fuera de sus fronteras, sobre todo por organizaciones criminales de Colombia y México. El NDIC también señala que entre 2003 y 2004 entraron a México $17 mil 200 millones de dólares por este concepto.

Otro cálculo relevante proviene del Congreso, en Washington, al señalar que entre $19 mil millones y $29 mil millones de dólares de ganancias ilícitas fluyen anualmente desde Estados Unidos hacia cárteles del narcotráfico y otros grupos criminales en nuestro país.

El Departamento del Tesoro de Estado de EU precisó que los cárteles del narcotráfico blanquean efectivo por un valor que va de $8 mil millones a $25 mil millones de dólares al año.

¿Aplicación de la justicia?

Ante el inevitable escándalo de HSBC, La Comisión Nacional Bancaria y de Valores se toma en serio su papel de regulador-sancionador y multa a HSBC México con $368,921,258 pesos, cantidad que al leerse parece ser una gran suma, y más cuando la propia CNBV resalta que se trata de la mayor sanción impuesta a un intermediario en lo particular y para HSBC.

Sin embargo, los alrededor de $379 millones de pesos pagados (sumando anteriores incumplimientos pendientes de sanción) resultan insignificantes para el banco británico, tomando en cuenta que el reporte del Senado estadounidense revela que de 2002 a 2009, el grupo financiero permitió blanquear más de $9 mil millones de dólares. Esta cantidad, sin lugar a dudas, generó ganancias muy superiores al monto de la sanción.

El último reporte de utilidades de la entidad bancaria es otra circunstancia que hace ver como insuficiente el castigo, ya que señala ganancias netas de 46.9% en el primer semestre del año, al pasar de $1,583 millones a $2,326 millones de pesos de 2011 a 2012.

Ante los números, es evidente que la multa y el episodio de lavado de dinero simplemente fueron un trago amargo para HSBC.

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