¿Ahora sí habrá reforma fiscal?

Un pendiente inaplazable

¿Ahora sí habrá reforma fiscal?

[Por Gabriela Guerra Rey]

Los últimos años se han caracterizado por la crisis que estalló en 2008 y el caos que se ha extendido a una y otra región del mundo, sin embargo, México se ha convertido en una referencia. Ello se debe a la estabilidad en política monetaria dictada por el Banco Central (Banxico), finanzas saludables, bajo endeudamiento, acumulación histórica de reservas internacionales y cierto equilibrio en el tipo de cambio. Sin embargo, todo esto no ha significado un alto nivel de crecimiento para el país.

Si bien los patrones macroeconómicos sorprenden, el mercado interno es un reflejo fiel de las debilidades del país: una base productiva insuficiente que no atrae la inversión generadora de valor necesaria para una nación de las dimensiones de México, considerada entre las primeras 15 economías del mundo, y con un potencial inexplotado.

Desigualdad social y empleo informal prácticamente al nivel del formal, entre otros males sociales, son la muestra de algo que sabemos, aunque nos gustaría negar: la economía mexicana no crece, y hace décadas que no lo hace a un ritmo sostenido.

Expertos nacionales y organismos internacionales han sugerido, una y otra vez, que las “reformas estructurales” serían solución a estos problemas, para ganar ese lugar que la nueva distribución económica global tiene reservada para México: el de un país emergente en expansión.

Aunque el tema de reformas es amplio y complejo, hay tres que se ubican en la cima de las aspiraciones: la fiscal, la laboral y la energética. En este artículo vamos a centrarnos en los cambios que necesita la nación en materia hacendaria.

La política fiscal es uno de los instrumentos con los cuales se puede modificar la evolución de la economía, teniendo en cuenta aspectos técnicos pero también políticos. Significa que ésta debe promover el crecimiento económico, modernizar la estructura productiva y reducir la pobreza y la desigualdad.

En opinión de Raymundo Tenorio, director de las carreras de economía del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, campus Santa Fe, “la política fiscal debe ser usada como un mecanismo redistributivo de la riqueza. Significa que no podemos sólo hablar de impuestos y gastos, sino de un instrumento de política pública para alentar exportaciones, inversiones y conocimiento”.

“El desorden fiscal en México ha privilegiado a algunos. Sin embargo, el carácter impopular de los impuestos ha llevado a que, con los años, lejos de buscar una reforma integral, se ha caído en una serie de misceláneas cortoplacistas, perdiendo el verdadero camino de la equidad agrega el experto–. Como ciudadano, considero impopular el pago de impuestos, pero porque he visto en el transcurso de los años la inequidad en la contribución”.

Según su experiencia, el propio diseño de las políticas de desarrollo social o regional ha permitido prácticas de captación de impuestos que privilegian más a unos que a otros. Al tiempo, los gastos en cuenta corriente y en inversión se han deteriorado, incentivando a diversos sectores, pero basado en las necesidades coyunturales y no en una verdadera estrategia hacendaria. La política fiscal se ha articulado en una política de desarrollo económico, en la que hay que gastar para atraer inversión.

Es fundamental comprender que la política fiscal no consiste en captar y repartir a diestra y siniestra, sino que debe corresponder a un propósito de política pública y por ello, cuando hablamos de reforma fiscal, se trata de captar bien para repartir mejor.

México posee una de las tasas de recaudación impositiva más bajas en América Latina y entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE): alrededor del 12% del PIB, 15 puntos porcentuales menos que Brasil y Argentina. Si tan sólo se eliminaran los privilegios fiscales, se liberarían recursos hasta de 4.7% del PIB, para destinarlos a programas focalizados que mejoren el nivel de vida de los hogares mexicanos, apunta el Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

Alicia Puyana y José Romero, autores del estudio ¿De qué sufre la economía mexicana? ¿Falta de recursos u oportunidades de inversión?, consideran que la política impositiva nacional ha sido de tipo recaudatorio, más que un instrumento para el cambio estructural. Es la renta petrolera lo que permite un relativo buen gasto sin ser financiado con gravámenes. “En estas condiciones se podría suponer que los bajos impuestos estimularían la inversión productiva, lo que puede ser cierto para algunas empresas, pero no es así en términos del Producto Interno Bruto (PIB) total”.

A pesar de la renta petrolera, la OCDE considera que el gasto público es reducido e insuficiente para atender las necesidades del país. En este sentido, habría que aumentar el gasto en áreas clave, como infraestructura, educación de calidad y salud, entre otros. Por otra parte, tiene que haber un cambio en la balanza entre el gasto corriente (nómina burocrática y gasto corriente) y el de capital, con mayor proporción para las inversiones productivas del Estado que no son cubiertas por el sector privado.

Por otro lado, depender de la renta petrolera evita que haya confianza hacia el futuro, por la fluctuación de las cotizaciones de crudo y la incertidumbre sobre las reservas del mismo.

Raymundo Tenorio es partidario de que la renta petrolera no siga cubriendo los hoyos provocados por las exenciones fiscales o los incentivos especiales. “El propio crecimiento económico permitiría una derrama amplia, a través de una correcta instauración de impuestos directos e indirectos, que llevarían también a la diversificación de riesgos en materia de ingresos y no sólo depender de los ingresos petroleros”.

Tenorio se pronuncia por un IVA generalizado, lo que explica a través de un ejemplo cotidiano: “Un empleado que cobra un salario mínimo, de $1,870 pesos al mes, pagaría un IVA por su paquete de alimentos y medicinas de 160 pesos. Parece muy injusto, pero veamos: Por esos mismos alimentos y medicinas, alguien que gana $90 mil pesos al mes, está dejando ahora de pagar IVA por $5,400 pesos al mes, con esto alcanzaría para regresarle beneficios a 34 familias de escasos recursos”.

En las últimas tres décadas, el PIB creció 2.4% como promedio anual, según datos manejados por el CCE. La combinación de las principales reformas podría ser la base para un crecimiento adicional de dos puntos porcentuales por año, de manera sostenida, apunta el Consejo.

Con esta certeza nace en 2010 el “Grupo de los 6”, formado por organismos apartidistas y asectoriales, con el propósito de formalizar un acuerdo institucional de coordinación y participación profesional, vinculado con la materia fiscal. Su propuesta proclama la urgencia de alcanzar niveles de recaudación de entre 16 y 18% del PIB, para hacer frente a las obligaciones del Estado.

OCDE

México tiene el objetivo de crecer al menos 6% en los próximos años. En este sentido, la OCDE señala las áreas que necesitan cambios de fondo: educación, subsidios generalizados, sistema hacendario y marco jurídico del mercado laboral.

Un punto crítico es la debilidad de los ingresos fiscales, con la más baja recaudación como porcentaje del PIB entre los países miembros. Reconoce que el gobierno ha hecho esfuerzos para poner fin a las lagunas tributarias e incrementar la capacidad recaudatoria. Un ejemplo de ello fue la introducción del Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) en 2008. Sin embargo, este ha sido muy polémico debido a que la mayoría de los actores consideran que no resuelve los puntos negros del Impuesto Sobre la Renta (ISR) y tampoco recauda lo esperado.

El reporte Panorama para las economías de América Latina, elaborado por la OCDE y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) a finales de 2011, destaca que la recaudación en México está por debajo de la mitad de su nivel de desarrollo. Los ingresos públicos tributarios equivalen en el país a 12.1% del PIB, mientras que el promedio de recaudación en América Latina es de casi 14% y el promedio general de la OCDE es de 28%.

En lo que se refiere al cociente de recaudación efectivo del IVA (que mide la recaudación por este concepto como porcentaje de los ingresos potenciales que podrían obtenerse si se aplicara una tasa general del IVA a la totalidad del consumo final), México únicamente logra 30% mientras que la media de los países miembros de la OCDE es de 45%.

Por ello, el organismo internacional recomienda la eliminación de exenciones, excepciones y privilegios fiscales, lo que ayudaría a ampliar la base fiscal, incrementaría los ingresos y simplificaría el sistema tributario, reduciendo así las oportunidades de evasión y elusión. Es imprescindible combatir la evasión fiscal (fundamentalmente en los grandes grupos empresariales) mejorando la capacidad de la administración fiscal federal, y atacar de frente el comercio informal.

Otros criterios en materia fiscal

Comce

Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología

El régimen fiscal es una de las debilidades ante la creación de valor agregado a las exportaciones nacionales, lo que inhibe la competitividad a nivel mundial. Dentro del régimen fiscal a modificar figuran: excesiva dependencia a los ingresos petroleros, baja recaudación, excesiva carga de seguridad social sobre el mercado laboral formal, exenciones en IVA e ISR, y recursos insuficientes para el desarrollo de la infraestructura y para impulsar una mejora en la calidad educativa.

Coparmex

Confederación Patronal de la República Mexicana

El crecimiento en las últimas dos décadas ha sido inercial, de alrededor de 2.5% como promedio, y está muy lejos de nuestro potencial. La propuesta de la Coparmex contempla un impuesto único, deducibilidad de inversiones, eliminación de la doble tributación del ISR, ampliar la base de contribuyentes, aumentar la recaudación, brindar certeza jurídica, simplificar el cálculo y el pago de impuestos y estimular la inversión productiva.

CEESP

Centro de Estudios de Economía del Sector Privado

Una reforma hacendaria debe contemplar el fortalecimiento de las fuentes de ingresos del gobierno y que haga más eficiente la asignación de los recursos. Es necesario que las empresas perciban un ambiente idóneo para invertir. La idea de una reforma fiscal integral, que modifique el IETU y el ISR en un sólo impuesto, simplificando el pago, pero que a la vez permita recaudar mínimo lo que hoy se recauda.

CCE

Consejo Coordinador Empresarial

La propuesta se basa en cuatro lineamientos: un sistema tributario sencillo, con un impuesto directo único; revisión de programas y subsidios regresivos; reingeniería integral del gasto público para una asignación eficiente y transparente de los recursos; y precios y tarifas públicas que promuevan la competitividad. Los estímulos fiscales adecuados permitirían una inversión adicional de $40 mil millones de pesos al año por parte de la iniciativa privada.

Concanaco Servytur

Hace un llamado a los legisladores federales para destrabar las reformas, a sabiendas de que México necesita un marco normativo que le permita un crecimiento de 7% y la generación de más de un millón de empleos al año (en 2011 apenas se llegó a 600 mil nuevos puestos de trabajo). Del total de iniciativas de la LXI legislatura, el 21.4% fue dictaminado y sólo el 5.1% aprobado.

Grupo de los 6

  1. Academia de Estudios Fiscales de la Contaduría Pública, AC (AEFCP)
  2. Barra Mexicana. Colegio de Abogados, AC (BMA)
  3. Colegio de Contadores Públicos de México, AC (CCPM).
  4. IFA Grupo Mexicano, AC (IFA)
  5. Instituto Mexicano de Contadores Públicos, AC (IMCP)
  6. Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, AC (IMEF)

Estos seis organismos independientes se reunieron para discutir cuál debía ser la política fiscal de México. La propuesta lanzada durante una gran convención nacional hacendaria en 2010, persigue los siguientes propósitos:

  • IVA generalizado: eficientar este impuesto para que alcance su potencial
  • Eliminación del IETU
  • Reducir la tasa del ISR a estándares internacionales y abrir las tarifas para que no alcancen de inmediato las tasas más altas
  • Creación de un impuesto mínimo complementario de fácil cálculo
  • Que todos los mexicanos con capacidad contributiva aporten
  • Que los tres niveles de gobierno recauden sus propios impuestos
  • Estímulos fiscales que detonen la inversión, el empleo y el ahorro.
  • Eliminar los regímenes preferenciales que carezca de una verdadera justificación
  • Simplificación de las disposiciones fiscales
  • Fortalecer la seguridad jurídica en el tema
  • Permanencia en las disposiciones para que los contribuyentes puedan hacer planes
  • Mantener la cultura y el civismo fiscal, desde las nuevas generaciones
  • Independencia del Servicio de Administración Tributaria (SAT)

SHCP

En mayo pasado entraron en vigor nuevas medidas de simplificación fiscal establecidas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Algunas se derivan de las peticiones que la Coparmex planteó al gobierno federal, como parte de un paquete de iniciativas para fortalecer el mercado interno, cuidando la liquidez de las empresas y los contribuyentes, sin afectar las finanzas públicas.

Entre los beneficios de simplificación para las empresas figuran:

  • Reducción del número de cálculos del IETU de 12 a seis
  • Acumulación de ingresos para efectos del IETU
  • Ampliación del límite de ingresos para dictamen fiscal a 40 millones de pesos

Recomendaciones para el próximo presidente

Estos son los tres ejes complementarios de una política fiscal imprescindible, en la opinión de Raymundo Tenorio:

  1. Comunicación clara hacia la ciudadanía, para que comprendan que sí hay beneficios en que todos paguemos impuestos, porque sólo así el gobierno nos los puede regresar en mayor bienestar.
  2. Que la reforma comience desde lo local. Que los gobiernos locales, municipales y estatales, asuman también su rol protagónico en la reforma fiscal integral, y dejen de “extender la mano”.
  3. No olvidar que la retribución fiscal significa también impulsar nuevos términos de bienestar social.

Evasión fiscal

  • La OCDE estima que México tiene una tasa de evasión fiscal de alrededor de 20%
  • Sólo Italia tiene una tasa de evasión mayor que la de México, de 35%
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