EVALÚA TU INVERSIÓN

¿Por qué poner tu dinero en un proyecto?

EVALÚA TU INVERSIÓN

[Por Ricardo Vázquez]

Comprar, vender o mantener: tres alternativas a decidir en el momento de invertir en acciones, divisas, metales e incluso en mercado de dinero. Sin embargo, en materia de inversiones en proyectos productivos, la definición no es tan simple.

Los inversionistas pueden poner su dinero en el sector financiero –ya sea en un banco o en el mercado de valores–, o quizás invertir en bienes raíces, temas de los que todo el mundo habla. Sin embargo, cuando se trata de proyectos productivos, lo esencial es estar bien asesorados para no poner en riesgo el patrimonio.

A la hora de invertir en un proyecto productivo, sin importar si es industrial, comercial o de servicios, nos encontramos con la disyuntiva de decidir entre una empresa que ya está en operación o un proyecto que está partiendo de cero.

Ventajas de un negocio andando

Javier González de la Torre, Partner – Consulting Director de Glassman, Esquivel y Cía., ve numerosas razones a favor de colocar el capital en un negocio ya instalado, para quienes disponen de $1 millón a $3 millones de dólares, aclarando que no se trata de compañías bajo el esquema de franquicias:

  1. El inversionista conoce de inmediato el flujo financiero de un período determinado, así como quiénes son sus clientes y su posicionamiento en el mercado.
  2. Existe una historia financiera para evaluar el negocio. Esto puede servir para apalancar la empresa, hacer alianzas o solicitar un crédito. Se “compra” una historia, probablemente con productos que ya tienen credibilidad, a la que se agregan los productos o ideas nuevas que pudiera aportar el inversionista.
  3. Una empresa en marcha tiene ejecutivos, empleados y personal entrenado, que ya conocen el funcionamiento del negocio y cuáles son sus tareas.
  4. Tiene una base de clientes que la conocen, y sobre esta base hay que tratar de venderle nuevos productos o servicios.
  5. Ya existen políticas y procedimientos que permiten a la empresa operar de manera cotidiana, donde los empleados operan de manera natural.
  6. El pasado de la empresa permite predecir su futuro.
  7. Se conocen los gastos mensuales y pueden pronosticarse los ingresos, basándose en su historia.
  8. Uno sabe cuál es el tope en función de los flujos y la tecnología.

Sobre estas consideraciones, Enrique Rosas, socio de Delta Top Talent y que participa en actividades de los mercados inmobiliario, comercial y de servicios, explica que al adquirir una empresa en plena operación facilita la recuperación de la inversión en menor tiempo. “Sin embargo, no hay garantía de que esto suceda siempre, porque también hay riesgos. Pero en la medida que se instrumenta un buen plan estratégico y se ejecuta adecuadamente por una buena administración, hay más posibilidades de éxito”, comenta.

Si un inversionista se inicia en la dinámica de comprar negocios, en dos o tres meses puede empezar a hacer movimientos. Se refieren a hacer adecuadamente el Due Diligence (auditoría o evaluación de la empresa objetivo), a saber en qué industria entrar y en cuál no, y cómo negociar el precio en base a la información financiera que tenga la empresa.

Factores a tomar en cuenta

Para tomar una decisión de inversión, primero hay que preguntarse en qué mercado hacerlo. Enrique Rosas recomienda que sea seguro, atractivo y rentable; es decir, buscar un mercado estable y en crecimiento. Nuestro país es un buen ejemplo, ya que actualmente resulta atractivo para invertir frente a países europeos que están en crisis, y frente a diversas naciones sudamericanas que muestran procesos de estatización y políticas de proteccionismo.

México ofrece garantías jurídicas para los inversionistas, estímulos fiscales, mano de obra calificada, una gran plataforma exportadora por sus tratados comerciales e infraestructura, servicios financieros, medios de comunicación y un mercado de 112 millones de personas.

Lo mismo aplica para los sectores. Recordó el caso de la crisis inmobiliaria de 2008-09 que se vivió en Estados Unidos, que experimentó una burbuja de precios. Otro caso similar es España, casi al mismo tiempo. Sin embargo, en México esta rama se mantuvo muy atractiva y rentable, aunque tuvo cierta afectación por la recesión local en 2009.

Por otra parte hay sectores con condiciones coyunturales que representan una oportunidad, pero hay que conocerlos a fondo. “Mientras más variables o elementos de juicio se tengan, la decisión de inversión tendrá mayor sustento y menor riesgo”, apunta Rosas.

González de la Torre coincide al señalar que “hay que definir el sector con base en las tendencias históricas que trae y a las expectativas a futuro”.

Consejos para tu inversión

  • Analiza el entorno del negocio. Por ejemplo, si te interesas en una industria fuerte en mano de obra, hay que prever si hay escasez de esta o falta de capacitación del personal; si se trata de un negocio intensivo en capital, hay que considerar el riesgo de devaluación de la moneda o de afectaciones por el costo del dinero.
  • Analiza las condiciones de la industria. Hay sectores que crecen a un ritmo acelerado y otros que van a la baja. Tal es el caso de la telefonía fija, que incluso tiende a desparecer, mientras que la móvil sigue en plena expansión. Por lo mismo, debemos entender el entorno global macroeconómico y luego el de la industria.
  • Verifica que las unidades estén bien ubicadas. Identifica las necesidades del mercado para el negocio se ubique en el lugar adecuado. Es bueno estar cerca de un gran centro comercial que atiende a un área residencial con tiendas departamentales, recreación y esparcimiento, etcétera. Pero si no está cerca de los consumidores objetivo de nada servirá tener una posición privilegiada.
  • Implementa un plan estratégico. Hay que responder a las siguientes preguntas: ¿Qué puedo hacer con lo que tengo?, y ¿qué tengo qué hacer para seguir creciendo? Muchos empresarios siguen la máxima “con lo que tengo, qué puedo hacer”, pero dejan fuera el entorno. En la planeación hay que tomar en cuenta el medio, ¿qué está pasando?, ¿cuáles son las nuevas necesidades para hacer mi plan estratégico?, y la estrategia es la suma de proyectos para satisfacer necesidades nuevas.
  • Conoce el valor agregado que ofrece. Ello implica precios diferentes o los beneficios que obtiene el consumidor.
  • ¿El crecimiento está bajo control? Esto significa que se debe prever que esto no esté condicionado por factores fuera de tu control. Por ejemplo, si necesitas conseguir un crédito para operar al segundo año y no lo tienes, la esperanza no es una estrategia, hay que tener bien amarrados los proyectos.
  • ¿Los supuestos con los que se fundamenta el negocio son sólidos? Identifica los riesgos del entorno, de la estrategia, de la tecnología, de la competencia e incluso de los asuntos regulatorios y fiscales. El cambio de uno de ellos podría afectar seriamente el plan de negocios.
  • Considerar alianzas o mecanismos que fortalezcan al negocio. Al colocar capital en una empresas pequeña, ésta puede crecer rápidamente a través de la adquisición de otras empresas o por medio de alianzas estratégicas con corporaciones más grandes.
  • Nunca habrá una operación igual a otra. Puede ser que en la búsqueda de proyectos productivos haya colocaciones muy similares, pero cada una tiene sus peculiaridades. Por ello siempre vale la pena estar asesorado adecuadamente.
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