Por qué Barclays manipuló la LIBOR

*Artículo publicado en la versión impresa de la revista de agosto de 2012.

Tormenta en la cúpula

POR QUÉ BARCLAYS MANIPULÓ LA LIBOR

[Por Matiana Flores]

Las malas prácticas de grandes bancos estadounidenses y europeos estuvieron detrás del estallido de la burbuja inmobiliaria, y la consecuente crisis financiera que continua vigente. Sin embargo, los temas de abuso y no acatamiento de las de las reglas por parte de las entidades financieras, continúan.

En junio, la reputación del sistema bancario sufrió un nuevo golpe con el anuncio de que el banco británico Barclays deberá pagar $450 millones de dólares a las autoridades de Reino Unido y Estados Unidos por manipular la tasas de interés interbancaria que incide en el costo de los préstamos para millones de clientes: la tasa LIBOR (London InterBank Offered Rate).

Se trata de una referencia determinada a partir de las tasas que se pagan los bancos entre sí por los préstamos que se otorgan (en el caso de México sería la TIIE). Se utiliza para fijar las tasas de préstamos a nivel mundial, incluyendo los créditos de hipotecas, préstamos a estudiantes, tarjetas de crédito, etcétera.

Unos mensajes de correo electrónico pusieron al descubierto cómo los operadores y los responsables de reportar las tasas todos los días que laboraban en Barclays, trabajaron juntos desde el 2008 para hacer que las tasas coincidieran con los propósitos del banco. Sin embargo, Barclays no es el único involucrado, también se señala la participación de otros bancos “importantes”, por lo que la investigación de las autoridades seguirá adelante. Se habla de al menos 16 bancos, corredurías y operadores de Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Canadá, Japón y Suiza.

Por lo pronto, las autoridades financieras británicas ordenaron a Barclays pagar una multa de $200 millones de dólares, $160 millones al Departamento de Justicia estadounidense y $92.8 millones a la Autoridad de Servicios Financieros de Gran Bretaña.

Además, en medio del escándalo, tres directivos del banco de inversión se vieron obligados a renunciar. El primero fue Robert Diamond, presidente ejecutivo, quién involucró en sus declaraciones a Paul Tucker, vicegobernador del Banco de Inglaterra –aunque posteriormente reconoció ante los reguladores estadounidenses que no le indicó que manipulara sus datos de Libor–. El 29 de octubre de 2008 sostuvieron una conversación telefónica sobre la tasa interbancaria fijada diariamente en Londres. De esa conversación, que sucedió en plena crisis crediticia, parecía desprenderse que el Banco Central de Inglaterra, a instancias de miembros no identificados del Gobierno, invitaba a Barclays a bajar sus estimaciones para la Libor, ya que las que estaba presentando eran muy altas, y ello podía indicar debilidad financiera del banco. Una estimación alta indica que a ese banco le cuesta más que le presten (de ahí el interés más alto), lo que sugiere mayor debilidad financiera.

Por su parte, Paul Tucker negó que el Banco de Inglaterra o el Gobierno condonaran la manipulación del Libor, y aseguró que esa conversación con Diamond se había malinterpretado. Sin embargo, la orden de manipular el mercado LIBOR durante la crisis fue dada a los corredores de Barclays por el ex líder de Barclays Capital, Jerry del Missier, después de una conversación con Diamond, según documentos presentados por Barclays en su sitio web. Del Missier, quien había sido ascendido al cargo de director operativo el mes pasado, fue el segundo en renunciar.

El ex presidente de Barclays, Marcus Agius, también renunció, aunque se quedará unos meses para supervisar la selección de los nuevos directivos. Ante hechos como estos, en Estados Unidos crece la exigencia de reinstaurar la ley Glass-Steagall y dividir a los principales bancos (en menudeo e inversión), pues se hicieron demasiado grandes para ser regulados con eficacia. Gran Bretaña anunció que endurecerá las leyes para frenar los intentos de manipular las tasas sobre los préstamos. El comisario europeo de regulación financiera, Michel Barnier, también presentará cambios en la directiva sobre los abusos de los mercados, en respuesta al escándalo de la manipulación del LIBOR.

Cómo afecta su calificación

Las agencias de calificación crediticia Moody’s y Standard & Poor’s (S&P) cambiaron de “estable” a “negativa” la perspectiva de diferentes calificaciones de Barclays, a raíz de este escándalo. En concreto, S&P sitúa en “negativa” la perspectiva del rating a largo y corto plazo de Barclays (A+/A-1), mientras que Moody’s la coloca en C-/ baa2, de fortaleza financiera autónoma. Moody’s advierte de que podría resultar complicado para el banco reemplazar a estos tres altos cargos, y especialmente encontrar un nuevo consejero delegado que no sólo cuente con suficientes conocimientos de la banca de inversión para dirigir Barclays, sino que cuente con la credibilidad y la capacidad de hacer frente a las debilidades reveladas por el escándalo del LIBOR.

Por su parte, Fitch considera que la investigación sobre el LIBOR no altera su opinión sobre el perfil crediticio de Barclays, cuya calificación ya había rebajado en diciembre a A, con perspectiva “estable”, y cree que los riesgos crediticios, financieros y de negocio parecen fácilmente manejables. Sin embargo, también advierte que los riesgos de la institución son inciertos, por lo que si la investigación o cualquier daño en la reputación se traduce en impacto financiero y de negocio (considerable y duradero), reconsideraría su calificación. Barclays está en entredicho, pero los reguladores también. Los sistemas de control han vuelto a fallar.

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