Presiones con crisis y sin ella

*Artículo publicado en la edición impresa de la revista de agosto de 2012.

¿A qué se enfrenta el peso mexicano?

PRESIONES CON CRISIS Y SIN ELLA

[Por Eduardo Ávila Vargas*]

La crisis financiera en la eurozona ha elevado la probabilidad de periodos de depreciación en el peso mexicano. Sin embargo, una vez que las economías a nivel mundial comiencen a recuperarse, el riesgo de debilidad para nuestra moneda se eleva.

La disrupción financiera de 2008-09 hizo que las grandes economías adoptaran políticas monetarias demasiado laxas, disminuyendo las tasas de interés de referencia a niveles mínimos históricos. Lo anterior generó un aumento –sin precedente– en la inversión extranjera de cartera hacia países emergentes. De 2000 a 2005, la inversión extranjera de cartera en Latinoamérica fue, en promedio, de $40 mil millones de dólares por año. Para 2010, pasó a $270 mil millones, derivado de la relajación monetaria mundial. Esta migración provoca que los extranjeros tengan una participación cada vez más relevante en los mercados de deuda y de dinero en México. Sin embargo, cuando la laxitud monetaria disminuya, la salida de extranjeros del mercado nacional podría presionar de forma importante al peso frente al dólar.

Aumento de la presencia extranjera

Dentro de la inversión extranjera de cartera se tienen los flujos netos por concepto de compraventa de activos en los mercados accionario, de deuda y de dinero. Recientemente, los extranjeros aumentaron su participación en este último. Antes de la crisis financiera 2008-09, la intervención foránea era modesta: durante 2007 obtuvieron en promedio 18% del total de bonos en circulación y sólo 1% del total de cetes. La crisis generó descensos importantes en la tenencia de valores gubernamentales en este grupo, pero de forma temporal. Posteriormente, los extranjeros incrementaron su posición: hoy poseen cerca de 45% del total de bonos y el mismo porcentaje de cetes.

El impresionante crecimiento en tenencia de cetes se debe al exceso de laxitud monetaria global. La crisis generó que EU, Europa, Japón, Inglaterra, y otros, llevaran sus tasas de interés a mínimos. De esta forma, los inversionistas han aumentado sus posiciones en instrumentos de mercados con riesgo, como los valores del gobierno mexicano en su búsqueda de mejores rendimientos. En principio, el incremento en la tenencia de bonos por forasteros también se vio afectado por el relajamiento monetario internacional. Sin embargo, existe otro elemento que ayuda: la inclusión de la deuda mexicana en el índice WGBI (World Goverment Bond Index) en 2010. Los inversionistas internacionales que desean replicar el WGBI deben incluir bonos mexicanos en sus portafolios, lo que propicia una demanda más estable a la deuda local. Actualmente, la tenencia en bonos por extranjeros, en números absolutos ($800 mil millones de pesos), es más elevada que en cetes ($320 mil millones).

¿Qué avizora el futuro?

Al parecer, la flexibilidad monetaria mundial prevalecerá, e incluso podría ser mayor en los siguientes meses. Consideramos que en el corto plazo los extranjeros continuarán aumentando su posición en valores gubernamentales en México, y hasta podrían alcanzar más de 50 a 60% de la circulación, tanto de bonos como de cetes. Lo anterior puede inducir estabilidad, e incluso periodos de apreciación del peso frente al dólar, en épocas en que el Riesgo País no se vea afectado por los eventos en la eurozona.

En el largo plazo, el principal factor que puede debilitar nuestra moneda será el endurecimiento de las políticas monetarias en las grandes economías. Ante una mejoría en el panorama de crecimiento e inflación de EU, el FOMC (Federal Open Market Committee) comenzará a retirar el exceso de liquidez (subiendo las tasas de interés). Lo anterior generaría una salida importante de extranjeros del mercado de dinero local, es decir, se registraría una venta de cetes que hoy están en manos foráneas.

En conclusión, la principal razón de la entrada de extranjeros al mercado de cetes se debe al relajamiento en las políticas monetarias de muchos países afectados por la crisis. Las bajas tasas de interés obligaron a los inversionistas a buscar tasas mayores. Sin embargo, cuando éstas comiencen a subir en las economías hoy en crisis, los inversionistas reducirán su tenencia de cetes y bonos. La velocidad a la que lo hagan determinará el grado de depreciación del peso mexicano frente al dólar. De esta forma, una vez que los países desarrollados se recuperen, principalmente EU, las presiones de debilidad para la moneda nacional tomarán fuerza.

* Eduardo Ávila Vargas es subdirector de análisis de Monex. Puedes escribirle a eavila@monex.com.mx. Las opiniones expresadas pueden no coincidir con las expresadas por el Grupo Financiero.
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