GANA SIN ERRORES

*Artículo publicado en la versión impresa de la revista de agosto de 2012.

Definición hasta en el último momento

GANA SIN ERRORES

[Por Carlos Ponce*]

“La historia de los fracasos en las guerras se resume en dos palabras: Demasiado tarde”

Douglas Mac Arthur

Invertir en la Bolsa de valores requiere de tanta destreza y estrategia como hacer la jugada más afortunada y ganadora en un partido de basketball. De tus capacidades, conocimientos y, sobre todo, paciencia, dependerá que evites errores y logres el éxito.

Hace unas semanas se realizaron las finales de la NBA (National Basketball Association). Como cada temporada, hubo partidos buenísimos en los que un servidor no pudo evitar identificar la similitud que tienen algunos deportes con la inversión bursátil. En el basquetbol, por ejemplo, aquellos jugadores y equipos que cuentan con ciertas características y habilidades, como un mejor tiro de media distancia, mayor estatura y fuerza para recuperar balones, tienen sin duda ventajas que tradicionalmente se reflejan en el marcador. Sin embargo, llama la atención la manera en que muchas veces pierden partidos cerca del final (último cuarto) por cometer errores (una falta indebida, un mal pase o un tiempo fuera no solicitado, entre otros).

En el mercado accionario es muy parecido. Hay inversionistas que “juegan bien” la mayor parte del tiempo, pero que “pierden los partidos” (minusvalías o pérdidas) al cometer errores en los últimos minutos. Al igual que en una contienda deportiva, los inversionistas tienen mayor probabilidad de cometer errores cuando la presión crece, es decir cuando la coyuntura de los mercados se torna más compleja, tal y como está sucediendo en estos días.

7 errores que debes evitar

Existen siete errores comunes en la inversión bursátil, que tradicionalmente se han documentado por participantes del mercado. La mayoría se encuentran en el libro The Five Rules of Successful Stock Investing. Personalmente he podido atestiguar y documentar muchos de ellos en este espacio, a través de los años.

1. Querer siempre “sacarla del parque” (pegar puros home runes)

Cuando se trata de incorporar alto riesgo a un portafolio, bajo el pensamiento de “Todo o Nada”, al suponer que se va a participar en la próxima empresa que va a “estallar” en el mercado. El inversionista decide exponer la mayor proporción de su portafolio en una o muy pocas emisoras, pensando que con esa va a ganar mucho más (recuerde, por favor: ¡Primero es el cuidado del riesgo!).

Esta situación se vuelve aún más peligrosa cuando la concentración sucede en compañías relativamente pequeñas, pensando que “estoy comprando la siguiente Microsoft o Apple, que está ahora en una fase inicial”.

Estudios internacionales demuestran que, en promedio, las firmas pequeñas en mercados accionarios tienen menos ganancias que las grandes.

Esto tiene una relación absoluta con nuestra filosofía institucional de participar mayoritariamente en el mercado accionario con un criterio empresarial, buscando ser socio de un grupo de empresas (diversificación) con extraordinarios fundamentos y valuaciones atractivas.

2. Pensar que “Esta vez será diferente”

Las cuatro palabras más costosas en la historia de la inversión bursátil son: “Esta vez será diferente”. La historia se ha repetido una y otra vez, e ignorarla representa perder ventaja, la ventaja de la experiencia.

Recuerda lo mucho que hemos escrito y compartido sobre el carácter cíclico del mercado. Las estrategias de opinión contraria y las oportunidades durante las crisis. Todas las crisis tienen el mismo nombre pero diferente apellido. La actual (llamada Europa) también será superada. ¡No creas que esta vez será distinto!

3. “Enamorarse” de productos

Esta es una de las “trampas de inversión” más comunes. Consiste en invertir en una empresa luego de identificar que sus productos son atractivos o de potencial.

Aunque hemos señalado que la empatía con un negocio y el interés son muy importantes cuando queremos “ser dueños” de una empresa, “ser dueño” implica también atender y conocer la rentabilidad del negocio, además de otros aspectos como la fortaleza financiera, para saber después lo atractivo de su valuación a través del precio de mercado.

Identificar productos no es malo. Es importante y es bueno, aunque es sólo el principio de un proceso no complicado, pero que requiere conocimiento mayor de otros aspectos y no solamente de productos. No vas a comprar un producto, invertirás en un negocio.

4. Entrar en pánico cuando el mercado va a la baja

La inversión en Bolsa a mayor plazo ha demostrado ser más atractiva cuando nadie quiere saber de ella y no cuando el peluquero también es especialista de la misma. Los modelos de opinión contraria y los indicadores de confianza demuestran que las oportunidades están en las crisis.

La pregunta importante es: ¿Qué pasa si no me desinvertí a tiempo y estoy en la baja? La experiencia sugiere lo siguiente:

  1. Disminuye exposiciones si la baja no es aún muy profunda (son útiles los indicadores de cambio de tendencia, como el promedio móvil).
  2. Considera siempre exposiciones en emisoras con buenos fundamentos (“tú no compras el mercado, inviertes en negocios”).
  3. Se paciente y espera hasta el siguiente ciclo de alza.

5. Tratar de encontrar “el momento ideal”

Saber el momento ideal (exacto) para invertir en Bolsa es uno de los grandes mitos de todos los tiempos. No existe una estrategia que consistentemente haya indicado de manera certera cuándo se debe estar y cuándo no.

Institucionalmente desarrollamos y usamos indicadores relacionados con el promedio móvil de 31 días para identificar posibles cambios de tendencia en el mercado mexicano, cuyos resultados estadísticamente, y a mayor plazo, han sido muy buenos. No obstante, el enfoque de esta estrategia no es predictivo, ¡es reactivo!

Esto significa que no buscamos anticipar los mayores o menores momentos en los precios de las acciones, simplemente reconocemos la influencia de distintos factores en el mercado (fundamentales, estructurales, psicológicos y técnicos) y buscamos reaccionar de manera oportuna. La herramienta es útil en momentos de tendencia y es difícil ejecutarla pacientemente en tiempos de indefinición (incertidumbre de mercado), que aunque son menores, existen.

Además de estos indicadores, hemos descubierto gran valor y certeza complementando decisiones a partir de comparativos históricos de valuaciones (múltiplo FV/Ebitda) e indicadores de sentimiento o confianza de mercado que, como ya hemos dicho, funcionan de manera contraria.

La estadística demuestra que los movimientos importantes (precios de las acciones) suceden pocos días a lo largo de un año. Buscar participar de manera exacta en esos días, además de difícil, resulta peligroso.

6. Ignorar las valuaciones

Recuerda, por favor: de poco servirá identificar compañías extraordinarias (utilizamos seis criterios: crecimiento, rentabilidad, sector, estructura financiera, política de dividendos y administración), si la empresa no tiene un valor atractivo, es decir, que resulta ya muy cara.

En múltiples ocasiones hemos señalado la manera en que algunos inversionistas confunden los precios con las valuaciones. Imagina que compras una empresa en $100 pesos al inicio de año y esta genera ingresos de $10. Esto significa una rentabilidad de 10%. Un año más tarde la vendes a $200 pesos, es decir, un precio 100% mayor. Para quien únicamente ve precios, parecería que su comprador adquirió la empresa muy “cara”. No obstante, si en ese año la compañía eleva sus ingresos a $100 pesos, entonces el nuevo dueño tiene una firma con rentabilidades del 50%, es decir compró el negocio más barato que tú ¿Identificas ahora la diferencia entre valuaciones y precios?

Las valuaciones de mayor uso se conocen como múltiplos. Los hay para identificar la relación del precio entre el crecimiento de los ingresos (P/U, VL/Ebitda, P/CF, etcétera) y los hay para identificar el valor de los activos (P/VL, VM/VS). Entre menor es el múltiplo, más atractivo. También es útil tener una medida de comparación histórica o sectorial.

7. Confiarse por completo en la cifra de utilidades netas

Entre la “creatividad contable” del mundo y los negocios cuyos resultados financieros en ocasiones se vuelven más importantes que los operativos (la verdadera naturaleza de un negocio), cada vez más inversionistas coinciden en dar mayor atención a indicadores como el flujo de efectivo o las utilidades operativas sin depreciaciones (Ebitda), como indicadores más “puros” de un negocio.

En los mercados emergentes en general se reconoce que la información es más volátil. Aunque en el caso de México, a partir de este año, las empresas en Bolsa reportan sus resultados atendiendo a reglas internacionales contables. ¿Qué te pareció?, ¿listo para el último cuarto?

*Carlos Ponce B. es director de Análisis y Estrategia Bursátil del Grupo Financiero BX+. Envía tus comentarios y dudas al correo cponce@vepormas.com.mx o síguelo en su nueva cuenta de twitter @CPonceBustos
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