GANA CUANDO EL MERCADO BAJE

*Artículo publicado en la edición impresa d ela revista de julio de 2012.

Ventas en corto

GANA CUANDO EL MERCADO BAJE

[Por Cristina Hernández Trejo]

¡Venta en corto! ¡Venta en corto! Era un grito bastante común en la mesa de capitales, allá en los folklóricos años de la operación “a viva voz”, tiempos que me vieron dar mis primeros pasos en el mercado accionario. En realidad, era una expresión mal usada, el mensaje era que había que vender rápidamente y sin dudar, cuando se observaban indicios de que el mercado, o el precio de alguna acción, bajaría.

Como podrá suponerse, es una operación donde los segundos cuentan. Cada centavo que baje el precio reduce el margen de utilidad de la operación. De ahí el sentido de urgencia que entendíamos de la expresión, aunque sólo operábamos “en directo”.

La venta en corto nunca se popularizó demasiado en nuestro país, quizá debido a lo estrecho del mercado. En Estados Unidos todavía es una opción muy utilizada, a pesar del surgimiento de los productos derivados que ofrecen alternativas para ganar en mercados a la baja, aunque son más complejos. La venta en corto es una opción útil y sencilla de entender, pero no por ello está exenta de riesgo. Es importante manejarla adecuadamente.

Venta en Corto

La venta en corto es una modalidad de las operaciones de compraventa de acciones, contemplada dentro del marco normativo para las casas de Bolsa de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). Es una operación perfectamente regulada e interesante, porque sin poner dinero se puede ganar. Haciendo pareja con ella, encontramos el préstamo de valores (indispensable para realizar una venta en corto y que constituye el primer paso en este proceso).

La idea de la operación es en realidad muy simple: el inversionista pide a su casa de Bolsa que le consiga prestada cierta acción, cuyo precio espera que baje, y que la venda en el mercado al valor actual (alto). Si la expectativa se cumple y la acción baja, el inversionista recomprará las acciones que pidió prestadas con el mismo dinero que obtuvo por la venta original, pero a un precio bajo. El diferencial entre lo que obtuvo por la venta (a precio alto), y lo que paga por la compra (a precio bajo) es su ganancia. Como podrás notar, si todo sale bien el inversionista no pone ni un peso de su bolsillo.

La venta en corto es una operación común en los mercados desarrollados y una alternativa para que los inversionistas obtengan utilidades, aun cuando haya una baja en el precio de las acciones. Esto hace que el mercado tenga más operación, independientemente de la tendencia, lo cual siempre es deseable y más eficiente. Es también un indicador para los inversionistas, pues cuando el volumen de las ventas en corto de una acción se incrementa, puede interpretarse que hay más gente que piensa que la acción está cara y debería tender a ajustarse.

Es una operación exclusiva para las acciones o índices de renta variable y requiere de un convenio modificatorio al contrato de intermediación del inversionista.

Requisitos para inversionistas que quieran realizar ventas en corto (personas físicas)

  • Tener una cuenta importante en la casa de Bolsa, prácticamente ser un cliente calificado (inversiones en valores por un monto igual o mayor a 1.5 millones de UDIS o ingresos brutos anuales iguales o superiores a 500 mil UDIS en los dos últimos años).
  • Tener antigüedad en la institución y un patrimonio estable. Será la única forma de ser considerado sujeto de crédito para actuar como prestatario en la operación de préstamo de valores, la contraparte de la venta en corto.

Préstamo de valores

El préstamo de valores también es una operación regulada por las autoridades financieras. Al igual que para vender en corto, la casa de Bolsa deberá estar autorizada, y tanto prestamista como prestatario firmarán convenios modificatorios a su contrato de intermediación bursátil.

¿Por qué alguien prestaría sus acciones? Hay mucha gente e inversionistas institucionales que conservan posiciones accionarias en forma patrimonial –de largo plazo– y no están interesados en estar comprando y vendiendo. Estas posiciones pueden ser otorgadas en préstamo con seguridad legal y ofrecer a sus dueños un rendimiento adicional, sin perder ninguno de sus derechos patrimoniales (o sea los dividendos). Hay un pequeño costo: la comisión a la mesa de préstamos, y al Indeval (Sociedad de Depósito) por el control de la operación que sale del interés que se consigue por el préstamo.

El prestatario de la operación (solicita las acciones en préstamo) es quien lleva la carga pesada; tiene que demostrar ser sujeto de crédito y debe otorgar garantías. Esto significa que necesita poseer inversiones en la casa de Bolsa para ofrecer como garantía o colateral. Aunque el porcentaje de colateral solicitado varía entre las casas de Bolsa, lo común es que representen por lo menos el 100% del importe de la operación de préstamo de valores. Desde luego es un monto que puede variar según cambie el precio tanto de los valores otorgados en garantía, como el de los valores solicitados en préstamo.

El otro elemento de un préstamo es el plazo: se pueden pedir prestados los títulos desde un día hasta 360. Muchas casas de Bolsa tienen definido que los periodos de préstamo son de siete días, aunque el contrato puede contemplar la posibilidad de renovarse. Si la acción que uno vende en corto no baja dentro del primer plazo del contrato, uno puede renovar el préstamo por el tiempo que quiera (máximo 360 días), siempre que el prestamista esté dispuesto a firmar la renovación. Es bueno negociar que el prestatario pueda anticipar la devolución de los títulos.

Si durante la vigencia de la operación de préstamo se decretan derechos patrimoniales, éstos serán del dueño original de los valores: el prestamista en el caso de las acciones prestadas, y el prestatario en el caso de los valores otorgados en garantía.

No perder de vista

  • Sólo invertir en este tipo de operaciones una parte del portafolio. Aquella donde estemos dispuestos a tomar riesgo.
  • Operar ventas en corto únicamente con valores de alta bursatilidad. Si el precio empieza a subir uno querrá poder adquirir las acciones rápidamente para limitar la pérdida.
  • Hacer bien las cuentas para identificar si el potencial de una operación cubre todos los costos y aún da margen a ganar.
  • Operar con niveles de stop-loss bien definidos. No lo dudes: pon la orden de compra de las acciones en tu stop-loss junto con la orden de compra a precio bajo. Un inversionista activo debe estar acostumbrado a tomar pérdidas, pero desde luego mucho menores que sus ganancias.
  • Estas son operaciones de corto plazo. Usa análisis técnico para tomar tus decisiones y preferentemente gráficas de un minuto.
  • Negocia comisiones bajas. Si no te es posible, tal vez no debas entrar a este tipo de operaciones.

A pesar de lo simple del concepto, operar ventas en corto no es fácil. Pero estos son tiempos difíciles. Si quieres que tu dinero crezca tienes que convertirte en un inversionista más completo. No olvides entrenarte debidamente, averigua todos los detalles finos de la operación y la regulación, y haz algunas simulaciones antes de lanzarte. Después… ¡Suerte y disciplina! Hasta la próxima.

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