UN EURO SIN GRECIA

*Artículo publicado en la versión impresa de la revisya de julio de 2012.

Plan de salida

UN EURO SIN GRECIA

[Por Roberto Aguilar / Ilustración César Leal]

Las implicaciones de que Grecia salga de la zona euro tendrían dimensiones globales. Lo que pase mañana en el país helénico cambiará los paradigmas económicos… una vez más.

Si Grecia saliera de la Unión Europea terminaría el proceso de debilitamiento en su calidad crediticia. Sin embargo, se abriría un capítulo más desafiante para la nación helénica y para toda Europa, que optaría por “purgar” su lista de países miembros, a fin de evitar un mayor contagio a quienes aún muestran tenues signos de fortaleza económica.

Los escenarios para Grecia son básicamente dos, pero cualquiera de ellos implicaría riesgos para el mundo entero:

La nación helénica debe decidir si a cambio de la ayuda externa acepta una extrema austeridad que la condenaría al estancamiento por varias décadas.

La otra opción significa una política de reactivación económica sobre bases más sólidas y reales con el regreso a un dracma devaluado frente al euro –para ganar competitividad–, pero que asestaría un duro golpe a las finanzas de Alemania y Francia. Estos dos son los principales tenedores de los bonos griegos, que de facto desplomarían su valor y rendimiento.

De acuerdo con el Hellenic Foreign Trade Board, la balanza comercial de Grecia es altamente deficitaria. Las ventas foráneas se concentran en aceites minerales, manufacturas básicas y productos agrícolas que envía a Italia, Alemania y Turquía, por lo que la devaluación del dracma sería de poca utilidad.

Quedarse en la zona euro implicaría que Grecia adopte un nuevo plan de reestructuración y austeridad con la Unión Europea y los organismos financieros internacionales. El objetivo sería no sólo evitar que la situación se repitiera o se relajara nuevamente la disciplina fiscal, sino reforzaría un dique para aislar al resto de los países de la moneda comunitaria.

México

Para nuestro país, la salida de Grecia tendría implicaciones indirectas, a pesar de que no existe una relación comercial intensa entre ambos países (México ocupa la posición 43 de los 100 principales destinos comerciales griegos). La separación de Grecia de la Comunidad Europea podría abrir la puerta para que otras naciones como España, Portugal e Italia, transitaran el mismo camino. Una mayor debilidad del euro sí perjudicaría directamente al peso mexicano, pero además, el desmoronamiento de la unión monetaria retrasaría, todavía más, la ansiada recuperación económica mundial, aumentando la volatilidad de los tipos de cambio.

Para Lilianne Pavón, investigadora de la Universidad Anáhuac, el tema no es si Grecia permanece o no en la Unión Europea, sino la profundidad del plan de austeridad que debe asumir, o bien la renegociación de los términos del millonario rescate. La especialista advierte que en los estatutos de la Unión Europea no existe el escenario de salida de un país miembro, ni sanciones para castigar la irresponsabilidad de alguna nación. En este sentido será necesario un ajuste estructural profundo a la manera en que opera la zona del euro, alineada por el lado monetario, pero no por el fiscal.

Por su parte, Sergio Luna, director de Estudios Económicos de Banamex, considera que la salida de Grecia tendría un impacto en la volatilidad de los mercados, pero posteriormente la Unión Europea asimilará el choque producto de la baja. En su opinión, este hecho promoverá una mayor integración de la zona y cambios estructurales en la misma.

La salida o la permanencia de Grecia, de cualquier forma, implicará cambios profundos en la manera de operar de la Unión Europea. El bloque se enfrenta ahora a la duda de qué tan efectivos pueden ser los tratados en términos de asimetrías de desarrollo económico, al sumar países con bajo crecimiento que han vivido por encima de sus posibilidades.

Ajustes anticipados

Aunque en principio la situación griega no parecía tan grave, como siempre, los mercados financieros anticiparon escenarios más complejos, por lo que en la práctica, la salida de Grecia se comenzó a descontar con antelación.

Desde 2010, varios índices de referencia mundial, conformados por bonos soberanos, tuvieron que retirar los instrumentos griegos porque las calificadoras redujeron sus ratings. En este caso se encuentra el World Government Bond Index de Citi, cuyo reacomodo a finales de ese año permitió incluso la entrada de los bonos mexicanos. A estos ajustes se sumó JPMorgan Chase, que sacó también los instrumentos del gobierno helénico del Emerging Market Bond Index Plus.

Por su parte, Morgan Stanley Capital International anticipa dos escenarios sobre la salida de Grecia, con impacto directo en los indicadores internacionales de referencia que administra:

  • Un retiro ordenado, que implica la introducción de una nueva moneda mediante un proceso paulatino y con fechas precisas, para ajustar la composición del índice y excluir a Grecia de sus diversos indicadores.
  • Una salida desordenada de la Unión Europea, que podría limitar el acceso a los mercados de bonos y renta fija por la introducción de medidas restrictivas como controles de capital y tipo de cambio, e incluso un posible cierre temporal de los mercados financieros, que se traduciría en el retiro de los valores griegos de los índices.

Pero cualquiera que sea la decisión en cuanto a su permanencia o no (y cómo se daría su desincorporación), las consecuencias se harán sentir en el mundo entero.

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