BEBIDAS ENERGIZANTES

¿Realmente te activas?

BEBIDAS ENERGIZANTES

[Por Lorena Maldonado]

En 1987, el empresario Dietrich Mateschitz lanzó al mercado austriaco la primera bebida energizante, desarrollada a partir de otra que le proporcionaba energía para sus frecuentes trayectos entre Tailandia y Alemania.

A partir de ese momento, las interminables tazas de café fueron remplazadas por bebidas estimulantes para soportar las desveladas de la vida, tanto por estudiantes como por profesionales. Estas bebidas serían descubiertas por los jóvenes en general para ganar más energía y así alargar la noche.

Los deportistas de alto rendimiento también comenzaron a consumirlas, ya que incrementaban la resistencia física, provocaban reacciones más veloces, lograban un nivel elevado de concentración, evitaban el sueño, proporcionaban sensación de bienestar, estimulaban el metabolismo y ayudaban a eliminar sustancias nocivas para el cuerpo.

Actualmente existen en el mercado más de 1000 bebidas energéticas a nivel mundial. En países como Alemania, Austria, Inglaterra y España, su venta no está restringida, mientras que en otras naciones como Francia, Dinamarca y Suecia sólo se pueden adquirir en farmacias.

En México son accesibles en cualquier tienda de autoservicio, o se pueden consumir en lugares donde se vende alcohol. Sin embargo, en el año 2010, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), emitió un comunicado en el que reitera que mezclar bebidas energéticas con alcohol representa un riesgo para la salud.

Los expertos recomiendan que el consumo de estos líquidos debe ser moderado. Señalan que cuatro latas de energizantes equivalen a tres litros de refresco de cola, siete cafés express o un kilo y medio de chocolate.

Entre las advertencias está el no ingerir alcohol, debido a que el efecto estimulante de la cafeína puede inhibir la sensación de embriaguez, provocando más consumo de alcohol de lo que el cuerpo puede tolerar. Afirma la Cofepris: “Los efectos depresores del alcohol son “enmascarados” por las bebidas energéticas, pero el nivel de alcohol en el cuerpo y sus efectos nocivos no se reducen de ninguna manera. Por ejemplo, la falta de reflejos causada por ingesta alcohólica permanece aunque el consumidor tenga una percepción distinta… (esta mezcla) puede llevar fácilmente a una intoxicación por ingesta excesiva y a una situación de riesgo”.

Por otro lado, el alcohol y la cafeína actúan como diuréticos haciendo que el cuerpo pierda líquidos (en algunos casos se puede llegar a la deshidratación, propiciando que los riñones trabajen más de lo necesario). Debido a su alto contenido de azúcares, aunado a la falta de ejercicio, puede provocar igualmente que las personas suban de peso.

Entre los efectos secundarios más comunes se encuentran: dolores de cabeza, dilatación de las pupilas, taquicardias, intoxicación, hipertensión arterial, vómitos o nauseas, nerviosismo e hiperactividad. Si el consumo de estos productos llega a ser desmedido puede afectar las actividades cerebrales, alterando la capacidad de análisis, distorsionando la percepción y juicio de la realidad, así como llegar a pensar que se está trabajando de manera eficiente a nivel mental y/o físico.

Sin embargo, las bebidas energéticas han ido evolucionando. En lugar de proporcionar más energía, actualmente, se enfocan a combatir el estrés. A este nuevo tipo se les conoce como biodrinks: están adicionadas con aminoácidos que se encuentran de forma natural en nuestro organismo, que ayudan a combatir el estrés. En este caso permiten que las personas se mantengan tranquilas mientras trabajan, puedan realizar ejercicios o lleven a cabo cualquier actividad cotidiana. Esta nueva gama de bebidas no contienen ni cafeína, ni taurina.

En conclusión, las bebidas energéticas cuando se consumen de manera irresponsable pueden traer efectos adversos para la salud.  Sin embargo, tienen una misión positiva, que se cumple cuando el consumo está fundamentado en la información.

En su mayoría las bebidas energéticas contienen los siguientes compuestos:

  • Carbohidratos: La mayoría contienen de 20 a 70 gramos de carbohidratos, en forma de fructuosa, sacarosa, dextrosa, glucosa y maltodextrinas. Expertos no recomiendan ingerirlas antes o durante el ejercicio ya que retardan el vaciamiento gástrico y la absorción intestinal.
  • Vitaminas: Contiene todas las vitaminas del complejo B así como C y E; pero si el consumidor mantiene una nutrición adecuada, sus requerimientos de vitaminas están completos.
  • Carnitina: Es un componente que actúa para metabolizar las grasas. Las personas con una buena alimentación y que regularmente hacen ejercicio, producen está sustancia que está presente en el músculo esquelético y en el corazón.
  • Taurina y Glucoronolactona: Son aminoácidos que ayudan a metabolismo. la taurina, además de constituir el principal componente de la bilis, es también un neurotransmisor (facilita el envío de señales químicas y eléctricas entre las células cerebrales). Ayuda a mejorar la función cardiaca durante el ejercicio, pero su ingesta excesiva puede generar depresión.
  • Cafeína: es una sustancia que también se encuentra en el té, chocolate guaraná y refrescos de cola. El  consumo moderado de esta sustancia aumenta el nivel de actividad y concentración, sin embargo el uso inmoderado hace que el apetito disminuya y mantenga al cuerpo alerta, sin dormir, aumentando la frecuencia cardiaca y la presión arterial.
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