ARMA TU PORTAFOLIO IDEAL

Cuestión de horizontes

ARMA TU PORTAFOLIO IDEAL

[Por Joan Lanzagorta / Ilustración José Luis Ramírez Ochoa]

El horizonte de inversión es un término muy utilizado en el mundo de las finanzas y en concreto se refiere al plazo en el que mantendremos nuestro dinero colocado en algún instrumento financiero.

La definición de nuestro horizonte de inversión es una tarea que debe ir absolutamente alineada a nuestros objetivos, es decir, son nuestras metas financieras las que determinarán el tiempo que necesitamos para alcanzarlas. Esto no lo define tu asesor, sino tú mismo, tomando en cuenta tu escenario actual y futuro. Existen tres tipos de horizonte de inversión: a corto, mediano y largo plazo.

A continuación te presentamos algunas sugerencias sobre cuál podría ser tu portafolio de inversión ideal, una vez que hayas definido el periodo en el que quieres cumplir tus metas financieras.

Portafolio a corto plazo (tres años o menos)

En este caso, para cualquier perfil de riesgo tienes que invertir 100% de tu dinero en instrumentos  de deuda. No te conviene especular, porque esto pondría en un gran riesgo el cumplimiento de tu meta.

En este sentido, si estás invirtiendo tu fondo para emergencias, necesitas liquidez diaria, por lo que puedes invertir en una sociedad de inversión con calificación AAA/1 o AAA/2 que te pague los mejores rendimientos posibles, o bien, en reportos de papel gubernamental a un día.

Si no necesitas tener liquidez diaria, puedes invertir en cetes a distintos plazos (28, 91, 182 días, etcétera) dependiendo del periodo en el que requieras de ese dinero. Recuerda: diversificar es incorporar a tu portafolio instrumentos a distintos plazos, pero siempre tomando como base tu horizonte de inversión final (es decir, si es de un año, incorpora más cetes a un año y a seis meses, que a 28 días).

También puedes elegir algunos fondos de inversión, aunque la mayoría de los que son de “mediano plazo”, que son los que se adaptan a una meta de más de seis meses, pagan rendimientos menores que la inversión directa en cetes. Si te decides por fondos, recuerda buscar bien y elegirlos con inteligencia.

¿Cómo se podría ver un portafolio de inversión con este horizonte? Para una persona con poca aversión al riesgo y que está invirtiendo para una meta que quiere lograr dentro de dos años, un portafolio de inversión ideal podría ser como sigue:

  • 10% instrumentos de deuda a corto plazo –por ejemplo, cetes a 28 días, cetes a 91 días o alguna sociedad de inversión en instrumentos de deuda con liquidez diaria.
  • 70% instrumentos de deuda a mediano plazo –que podrían distribuirse de la siguiente forma: 20% cetes a 91 días, 20% 182 días y 30% cetes a un año. También podrías incorporar sociedades de inversión en instrumentos de deuda de mediano plazo.
  • 20% instrumentos de deuda a largo plazo –por ejemplo, alguna sociedad de inversión en instrumentos de deuda con calificación AAA/5 o AAA/6 y que tenga un horizonte de inversión recomendado de entre uno y dos años. No se recomiendan los bonos porque el plazo mínimo son tres años, lo cual rebasa el horizonte de esta persona (recordemos que su meta es a dos años).

La inversión en monedas distintas al peso (dólares o euros) no es muy recomendable en un perfil conservador, ya que añaden volatilidad al portafolio, pero pueden ser incorporadas en una pequeña proporción (no mayor al 5 o 10%) para personas con mayor tolerancia al riesgo.

Portafolio a mediano plazo (desde tres a 10 años)

Si tu perfil es muy conservador, te sugiero invertir 100% de tu dinero en instrumentos de deuda, aunque si tienes curiosidad podrías probar invirtiendo un porcentaje equivalente a los años que restan de tu horizonte de inversión en Bolsa. Es decir, si tu horizonte de inversión es de tres años, puedes poner 97% en instrumentos de deuda y 3% en Bolsa; si es de 10 años, la mezcla podría ser 90/10.

En este caso, recuerda que cada año debes ir reduciendo esta mezcla dependiendo de los que te falten. Por ejemplo, si tu horizonte de inversión era de cinco años e invertiste 5% en Bolsa, al año siguiente recuerda bajarlo a 4%, porque simplemente ahora tu horizonte es de cuatro años (ya pasó uno). De lo contrario estarás asumiendo un riesgo que puede ser mayor al que podrías tolerar.

En un horizonte de inversión de mediano plazo ya puedes integrar activos en otras monedas (por ejemplo, dólares o euros). Para una meta de cinco años, por ejemplo, tu portafolio de inversión podría verse de la siguiente manera:

  • 10% en instrumentos de deuda de corto plazo, como cetes a 28 días o sociedades de inversión en instrumentos de deuda de corto plazo y calificación AAA/1 o AAA/2.
  • 5% en NAFTRAC02 o una sociedad de inversión indizada al IPC.
  • 10% en una sociedad de inversión que invierta en bonos mexicanos denominados en dólares americanos (UMS).
  • 35% en bonos o udibonos con plazos entre tres y cinco años.
  • 40% en instrumentos de deuda de mediano plazo, como cetes a 91 días, a 182 y cetes a un año, buscando concentrar la inversión en los plazos más largos.

Para perfiles de mayor tolerancia al riesgo, se puede incrementar la inversión en Bolsa un poquito más –quizá hasta 10 o 15%, aunque para alguien muy agresivo (que conozca bien cómo funcionan los mercados y tenga una alta tolerancia al riesgo) puede incluso llegar hasta 25 o 30% del portafolio, sobre todo cuando el plazo es mayor a cinco años.

Es importante mencionar que parte del portafolio en Bolsa podría destinarse a invertir en otros mercados, como India o China, pero siempre en un porcentaje menor. La inversión siempre debe estar basada en el mercado mexicano, porque está denominada en pesos –al final buscamos un crecimiento en pesos de nuestro portafolio– y porque es un mercado mucho más familiar para nosotros, más propio, más conocido y, por ende, menos “riesgoso”.

Portafolio a largo plazo (más de 10 años)

Para este horizonte de inversión podríamos recomendar los portafolios mostrados en el cuadro anexo, desde luego siempre tomando en cuenta principios adecuados de diversificación y entendiendo cuál podría ser la volatilidad del portafolio de inversión elegido.

Es importante mencionar que la parte basada en instrumentos de deuda debe estar acorde con nuestro horizonte de inversión, haciendo una mezcla similar a la recomendada en los demás horizontes. Para el largo plazo es muy factible incluir una porción del portafolio en fondos de inversión y en instrumentos de deuda global (o de deuda latinoamericana o norteamericana, por ejemplo). Lo mismo en lo que respecta a renta variable, incluso se podrían integrar instrumentos ligados a commodities, como el precio del oro o del petróleo. Pero siempre en una porción adecuada, es decir, que no añadan riesgo al portafolio, sino por el contrario, que puedan optimizar el potencial de rendimiento del mismo.

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