RENOVARSE O MORIR

Dirección corporativa al servicio de todos

RENOVARSE O MORIR

[Por Paul Strebel / Traducción por MBrowne Marketing Translations]

Tal parece que la paciencia de la gente se está agotando al ver cómo los ricos capitalistas están explotando a la sociedad. Desde hace tiempo ya se hablaba de poderosos haciendo donaciones a políticos y cabildeando para obtener tasas y regulaciones fiscales favorables, pero ahora han sido más evidentes sus beneficios mientras la gente en las calles sufre las consecuencias. Se aprovechan de los clientes mal informados trasladando los costos de su restructuración de deuda sobre la sociedad y haciendo que ésta pague por el riesgo financiero del clásico “entre más grandes son, más pesado caen”. Acaparan una participación desproporcionada del valor creado al separar la compensación del desempeño.

En países con sistemas legales débiles, las grandes empresas familiares y estatales obstruyen el desarrollo nacional para proteger sus intereses. En el mundo desarrollado, cuando la tecnología adelanta a la legislación o las regulaciones se adelgazan para promover la innovación y el crecimiento, los instintos animales se mueven rápidamente y atacan nuevas brechas jurídicas. ¿El precio que la sociedad tiene que pagar por el mejor sistema económico disponible es el fortalecimiento de estos magnates?

Nada es igual, todo es diferente

Los tiempos cambian: las redes sociales y el internet convierten los embustes de los capitalistas en un “reality show”. La gente ahora está mejor informada y no se opone a que emprendedores de verdad, como Steve Jobs o Bill Gates, se vuelvan multimillonarios, de hecho los veneran como figuras de culto. Pero en las democracias liberales, los nuevos medios incitan a las personas a no tolerar que los socios capitalistas acumulen fortunas con total impunidad.

Para proteger su reputación personal y el valor de la marca de sus empresas, los miembros de consejos directivos deben garantizar no ser etiquetados ni asociados a corporaciones que se enriquecen a costa de los demás. Esto requiere adaptar una dirección corporativa que responda más por la sociedad.

El primer consejo directivo de una empresa de capital variable fue creado por los dueños de la Vereinigte Ostindische Compagnie (VOC), en 1602. Su propósito fue apoyar a la administración en la creación de valor y el comportamiento de la firma en beneficio de los dueños y dentro del marco legal de un estado. Adicionalmente, el consejo directivo debe restringir las compensaciones de altos ejecutivos, desalentar dueños la tentación capitalista de socializar los costos y privatizar los beneficios.

Para que la dirección corporativa cumpla con sus propósitos históricos en un mundo interconectado, las reglas del juego cambian. Ahora debe considerar que la sociedad es una pieza más del tablero de juego. La pregunta es ¿cómo hacerlo? Por ejemplo, en el Norte de Europa es común tener representantes laborales en los consejos y aunque su presencia es menor al momento de las decisiones, fueron fundamentales en la reciente solución alemana de no despedir a trabajadores durante la recesión, sino trabajar menos horas para igualar la oferta a la demanda. Además, las compensaciones en el país germano son más conservadoras que en el mundo de habla inglesa.

Pero la presencia de representantes laborales en los consejos es demasiado para los capitalistas. ¿Qué ocurre con los intereses sociales? No hay forma de darles un asiento a cada uno paralizando las decisiones corporativas; simplemente veamos lo que pasa en las salas de consejo de algunas organizaciones no gubernamentales (ONG) internacionales.

Una alternativa es reformar el comité de nominación del consejo. En la mayoría de las jurisdicciones, los comités de nominación se conforman con miembros que usan su antigua red de amigos para traerlos al consejo, reforzando la predisposición existente y dificultando en gran medida el adaptarse a nuevas condiciones.

En empresas con amplia participación de ciudadanos nórdicos esta dinámica ha sido desechada, al atraer más accionistas al comité de nominación. Mientras, en el Reino Unido, para tener mayor consideración del riesgo sistémico (pensando en los consejos directivos de los bancos), la autoridad de servicios financieros ha otorgado un veto de poder efectivo a los nominados del consejo.

Movimientos de ocupación

Los “Movimientos de Ocupación” (como Occupy Wall Street, Movimiento 15-M o de los indignados en Madrid y Londres) piden a gritos una mayor atención al impacto que generan las empresas en la sociedad. Tal vez sea el momento de que el mundo corporativo les de una respuesta. No hay razón para no desarrollar una solución integral que tome en cuenta a quienes son indispensables para la generación de valor a largo plazo. Por ejemplo, más allá de tener representantes de los empleados dentro del consejo, los comités de nominación pueden incluir una participación de los trabajadores. Y lo mismo se puede hacer con otros importantes grupos de interesados como reguladores, asociaciones de industrias de clientes o posiblemente las ONGs con alta injerencia en la imagen de la empresa. Un comité de nominación de involucrados que genera valor crítico, debe incluir tanto a representantes de la administración como de los dueños/accionistas. Los nominados al consejo, propuestos por el comité, deben ser votados por los accionistas en la junta general anual.

Un comité de nominación bien balanceado crearía a su vez consejos diversos que puedan estar en contacto con lo que ocurre en las líneas básicas de la corporación. Asimismo, tendría mayor sensibilidad a los intereses de las personas involucradas en la creación de valor crítico y, por esta razón, estaría más seguro en cuanto al manejo de riesgo y la prevención de excesos por parte de los capitalistas. Pero el comité tendría que elegir a los nominados tomando en cuenta sus habilidades para trabajar junto con la alta dirección, en especial cuando se trate de obtener un apoyo coherente del consejo para la creación de estrategias de administración. Esto significa poner sobre la mesa los intereses de la sociedad, de forma que sustente la creación de valor crítico a largo plazo.

*Paul Strebel es profesor emérito del IMD, especialista en Dirección corporativa, estrategia y cambio en el IMD. Imparte una cátedra en el programa del IMD sobre Consejos Directivos de alto rendimiento.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s