INVERSIÓN CON SEGURIDAD

Cobertura que sí deja

INVERSIÓN CON SEGURIDAD

[Por Joan Lanzagorta / Foto Dreamstime]

Siempre he pensado que el dinero no es un fin en sí mismo, sino un medio que nos permite alcanzar nuestras metas de vida. En este sentido, es imperativo que nuestras inversiones estén bien alineadas a nuestros objetivos.

Por ejemplo: no podemos comprar un bien raíz, poner un negocio o invertir dinero en Bolsa, con recursos que podríamos llegar a necesitar en cualquier momento. No tendría sentido. De la misma manera en que no es adecuado invertir dinero para nuestro retiro, dentro de 20 años, en un portafolio compuesto enteramente por cetes a 28 días. El costo de oportunidad sería enorme.

Existen algunas metas de vida cuya realización no depende nada más de la inversión adecuada de nuestros recursos. Por ejemplo: si tenemos un hijo, es posible que una de nuestras metas sea garantizarle una educación profesional de calidad, que le brinde mejores oportunidades.

Es claro que una forma es generar un plan de ahorro e inversión que nos permita alcanzar esta meta. Pero los mercados son volátiles y a pesar de que tengamos la mejor asesoría, siempre existe el riesgo de quedarnos cortos. Es decir, no hay una garantía, aunque sí una muy buena posibilidad de lograrlo.

Por otro lado, nadie tiene la vida comprada y siempre existe la posibilidad de que alguna circunstancia trágica se presente en el camino. En este sentido, ¿quién seguirá aportando a este plan de ahorro e inversión? Aun si tenemos un seguro de vida amplio que cubra las necesidades de la familia, el monto podría ser utilizado para cualquier otra cosa.

La única manera en como podemos garantizar la realización de una meta financiera, pase lo que pase, estemos ahí o no, es a través de un seguro que resuelva esta necesidad.

Monto garantizado

Muchos de nosotros tenemos objetivos de vida que consideramos demasiado importantes y queremos verlos cumplidos sí o sí, es decir, queremos asegurarlos. Esta es nuestra mayor prioridad. Esa es la función de los seguros dotales, que nos garantizan recibir la suma asegurada sin importar lo que suceda:

  • Al concluir el plazo, nos entregan el monto total de nuestro ahorro más una ganancia.
  • Si fallecemos durante el periodo de cobertura, se entrega la suma asegurada a nuestros beneficiarios (en seguros educativos existe la posibilidad de incluir un fideicomiso con el fin de garantizar que llegue a manos de nuestros hijos cuando cumplan la edad contratada y pueda pagar sus estudios).

Los seguros dotales toman su nombre de la palabra “dote” (estamos asegurando un monto, una “dote”) y por lo general son utilizados para cubrir metas de mediano y largo plazo (a partir de 5 años). Por esa razón, es importante que la suma asegurada se actualice cada año con respecto a la inflación, para garantizar que conserve su poder adquisitivo con el tiempo.

Los seguros dotales comúnmente se venden de acuerdo con el objetivo que persiguen. Por ejemplo: meta segura, seguros educativos, seguros de retiro, etcétera. Sin embargo, es importante mencionar que no todos los productos que se comercializan de esta manera ofrecen una suma asegurada garantizada al final del periodo, es decir, no son seguros dotales, sino seguros de vida con inversión, de los cuales hablaremos también un poco más adelante.

También existen seguros dotales “puros” que no cubren el riesgo de fallecimiento. Estos productos únicamente entregan la suma asegurada en caso de que sobrevivamos al final del periodo contratado.

Los dotales puros no son comunes, pero pueden ofrecer una rentabilidad interesante y, en algunos casos, puede ser mayor a la ofrecida por otros instrumentos financieros. La razón es que para determinar la prima que se requiere, no sólo se toma en cuenta el aspecto financiero (la tasa de interés esperada por la inversión de las primas pagadas), sino que también se toma en cuenta el riesgo estadístico de fallecimiento del asegurado, en cuyo caso no hay indemnización, factor que reduce el requerimiento de prima.

Entonces, menor prima para la misma suma asegurada, significa que el dinero que invertimos (es decir, la prima que pagamos) tiene una mayor rentabilidad.

Costo de un seguro dotal

La seguridad siempre va acompañada de un costo, el cual en ocasiones puede ser importante. Corresponde a cada uno de nosotros decidir si queremos pagarlo o no.

En este caso el costo no es tan evidente, ya que hay muchos factores que tenemos que tomar en cuenta. La forma más sencilla de darnos una idea de cuánto nos cuesta la seguridad es ver qué tasa de interés implícita estamos recibiendo por la prima que pagamos. Tenemos tres variables:

  • Prima anual
  • Plazo o periodo del seguro
  • Suma asegurada (garantizada)

Con ellas, podemos calcular cuál es el rendimiento que obtenemos por las primas pagadas, expresado en términos de una tasa de interés anual.

En mi experiencia, la gran mayoría de los seguros dotales ofrecen una rentabilidad real (esto es, por arriba de la inflación) que va desde 0.2 hasta 2%, aunque también alguna vez me encontré con un seguro que daba rendimiento negativo sobre primas.

Un rendimiento sobre primas cercano a 2% real puede ser muy interesante, tomando en cuenta lo siguiente:

  1. La tasa de interés actual del udibono a 10 años es de 2.5% aproximadamente.
  2. Nuestra suma asegurada está garantizada, más allá de lo que suceda en los mercados financieros.
  3. Una parte de la prima sirve para pagar el riesgo de fallecimiento. En este sentido, aunque el rendimiento sobre la prima total es una forma sencilla de entender el beneficio de estos productos, a todas luces es injusta.

La parte de la prima que realmente se invierte, corresponde a la prima total menos el costo de la cobertura por fallecimiento. El cálculo del rendimiento sobre prima deberíamos hacerlo únicamente sobre esta porción. El problema es que casi nunca nos la presentan de manera separada (incluso, las aseguradoras calculan todo junto). Sin embargo, es un elemento a tomar muy en cuenta. ¿Cuánto cuesta un seguro temporal –que únicamente cubre el riesgo de fallecimiento– con una suma asegurada y un plazo igual al que estamos contratando? Este costo, que ya está incluido en el precio, se debe considerar como un rendimiento adicional.

Por lo tanto, un seguro dotal puede ser una alternativa ideal para las personas que quieren ver sus objetivos realizados con total certidumbre, o bien para aquellos inversionistas de perfil conservador.

No obstante, particularmente en aquellas metas que son a largo plazo, como puede ser la educación de nuestros hijos (dentro de 18 años) o nuestro retiro (un horizonte de 35 a 40 años), la prima de un seguro dotal puede parecer cara. Pensemos simplemente que un inversionista con perfil moderado de riesgo, que invierta 60% en deuda y 40% en Bolsa, puede esperar un rendimiento de su portafolio a largo plazo de alrededor de 4% por arriba de la inflación.

Dado el efecto del interés compuesto en el tiempo, la cantidad que este inversionista necesita ahorrar durante su vida productiva, para alcanzar su meta con un nivel de factibilidad elevado, es mucho menor a lo que le costaría contratar un seguro dotal. Aun si contrata, además, un seguro de vida temporal para que ambos procesos puedan ser comparables. Dicen los agentes de seguros que la tranquilidad no tiene precio. Todo depende del cristal con que se mire.

El “otro” costo

Los mercados son volátiles y a pesar de que tengamos la mejor asesoría, siempre existe el riesgo de quedarnos cortos.

A muchas personas se les olvida que un seguro dotal es eso: un seguro. La prima que se paga está calculada tomando en cuenta todo lo que pueda suceder en ese periodo. El riesgo va creciendo a medida que pasa el tiempo (conforme tengamos más edad, la probabilidad de fallecimiento se irá haciendo mayor, pero también faltará menos tiempo para que la aseguradora nos entregue nuestra suma asegurada en caso de sobrevivir). Sin embargo, nuestra prima es igual durante todo el plazo contratado. Esto se conoce como prima nivelada (de manera intuitiva, es una prima “promedio”).

Recordemos que las primas de los seguros deben ser pagadas durante los 30 días siguientes al vencimiento del recibo anual o en la fecha de vencimiento (no hay plazo de gracia) en caso de pago fraccionado.

Por lo tanto, si no cumplimos con el pago de la prima, nuestro seguro puede llegar a ser cancelado por falta de pago. En ese caso, la compañía está obligada a devolvernos únicamente el “valor de rescate” del seguro, monto que es mucho menor a las primas totales pagadas, sobre todo en los primeros años.

¿Por qué sucede esto? Una razón importante es el efecto de la prima nivelada y la forma en cómo se calcula actuarialmente la reserva matemática del seguro. Pero otro elemento que incide de manera determinante es el costo de adquisición para la compañía de seguros, es mucho mayor en los primeros años.

Los seguros dotales representan la adquisición de un compromiso no sólo con la aseguradora sino con nosotros mismos: pagar puntualmente nuestras primas durante todo el periodo.

Aunque en muchas ocasiones se pueden considerar alterativas en caso de pérdida de empleo (muchos seguros dotales contemplan la posibilidad de que el Asegurado pida un préstamo con cargo a la reserva matemática de su seguro, y pagar la prima con él mientras conseguimos un nuevo empleo), realmente su beneficio se materializa siempre que logremos cumplir puntualmente con el pago de la prima durante todo el periodo o hasta que el riesgo se materialice.

Esto es algo que debemos tener muy en cuenta, ya que es un gasto que una vez comprometido, es por muchos años y no nos conviene reducir, porque además de que podemos perder el beneficio, su cancelación también nos representa una pérdida económica importante.

Seguros de vida con inversión

El hecho de contar con una suma asegurada garantizada sin importar lo que pase, como ya vimos, tiene sus ventajas y desventajas. Los seguros dotales son buenos productos, porque nos brindan certidumbre, pero vienen acompañados de poca flexibilidad.

Hoy existen muchísimas personas que no quieren aventarse un compromiso de pago tan a largo plazo. Más en un mundo tan cambiante como el actual, dado que nuestra situación puede ser radicalmente distinta dentro de cinco o 10 años. Los seguros dotales tienen esta “incertidumbre” para los clientes, si me permiten llamarle de esta manera. Es por eso que el mercado ha buscado ofrecer alternativas un poco más flexibles, que puedan adaptarse a necesidades cambiantes. Una de ellas es el seguro de vida con inversión.

El concepto es muy sencillo y el nombre lo dice todo: consiste en empaquetar un seguro de vida, con la posibilidad de que el cliente pueda realizar aportaciones adicionales a manera de inversión. A pesar de ello, la diversidad de productos que encaja en esta categoría es enorme. Hay productos muy bien diseñados para resolver necesidades específicas. Pero también hay otros que, desde mi punto de vista, tienen muchas desventajas. Así que, como en todo, hay que saber elegir.

Las compañías de seguros son empresas diseñadas para asumir riesgos: esa es su función principal. Por lo tanto, no pueden ofrecer al público productos que no tengan un elemento de incertidumbre. Es decir, las aseguradoras no son bancos, no son operadoras de fondos de inversión y están sujetas a una regulación específica y vale la pena entender un poco cómo funcionan.

Todas las compañías de seguros tienen que constituir reservas técnicas con el monto de las primas que cobran. Estas reservas tienen que ser suficientes para que la aseguradora pueda cumplir con sus obligaciones futuras.

En un seguro dotal, por ejemplo, toda la prima de riesgo (lo que pagamos menos los gastos de adquisición y administración de la compañía) se tiene que quedar dentro de las reservas técnicas. Este dinero es el que servirá, eventualmente, para pagar la suma asegurada.

Las reservas técnicas por ley tienen que ser invertidas de manera prudente (existe toda una regulación al respecto) y el producto financiero obtenido se integra a ellas. La aseguradora no puede disponer de él. Entonces, cualquier producto que ofrezca una compañía de seguros se tiene que manejar de esta forma.

Los seguros de vida con inversión contienen, como ya dijimos, un componente de riesgo (aunque en algunos casos es muy pequeño). Parte de la prima que pagamos se utiliza –y se reserva– para cubrir ese riesgo.

Pero uno puede pagar una prima mayor en cualquier momento. Este monto adicional se invierte de la misma manera que el resto de las primas, pues forma parte de las reservas técnicas de la aseguradora. Dependiendo del producto, en algún momento la compañía nos lo tiene que devolver, junto con los intereses generados (menos los gastos administrativos). Es importante conocer esto para entender por qué estos seguros operan como lo hacen y entender por qué tienen algunas restricciones de liquidez.

¿Cómo operan los portafolios?

Ya aclaramos que las compañías aseguradoras tienen que invertir sus reservas técnicas de manera prudente, de acuerdo con una regulación específica que es, además, bastante estricta. Muchos seguros de este tipo simplemente invierten la totalidad de las aportaciones con el resto de las reservas, y el rendimiento obtenido se traslada al cliente (menos los gastos administrativos). Pero otros ofrecen a sus clientes distintas “canastas” o portafolios. ¿Cómo pueden hacerlo? La respuesta es sencilla.

Parte de las reservas técnicas se puede invertir en instrumentos de deuda a corto plazo. Otra parte en instrumentos de largo plazo. La regulación también permite invertir en renta variable, aunque en un porcentaje pequeño.

Pero esta regulación aplica para la totalidad de las reservas técnicas administradas por la aseguradora para ese ramo. Mientras cumpla con esa regulación, nada le impide ofrecer a sus clientes “canastas”, de manera que sean éstos quienes determinen cómo se invertirán sus aportaciones.

Todas las pólizas de seguros con inversión establecen que la aseguradora en cualquier momento puede dejar de ofrecer un portafolio o dejar de aceptar aportaciones adicionales en el mismo. Esto es porque, como ya dijimos, las compañías tienen que cumplir con una regulación. Si ésta les impide, por ejemplo, invertir más del 10% de la totalidad de sus reservas en Bolsa, tienen que respetar ese límite.

¿Por qué invertir en seguros?

La seguridad siempre va acompañada de un costo.

Como ya mencioné, existen algunos productos diseñados de manera inteligente para resolver necesidades específicas y que ofrecen un valor agregado muy claro. Voy a mencionar dos de ellos, muy distintos el uno del otro, pero que encajan en este perfil:

  • Realiza de Seguros Monterrey New York Life. Este es uno de los primeros seguros en reconocer que en el mundo actual la única constante es el cambio. Nuestras necesidades de protección son distintas en las diferentes etapas de la vida. Este producto nos permite ajustar nuestra suma asegurada según lo vamos necesitando. La totalidad de la prima que pagamos se va a un fondo y la prima de riesgo, que corresponde a la suma asegurada que en ese momento queremos tener, se va pagando de ese fondo. Entonces, si hemos hecho aportaciones (inversiones) adicionales, en caso de pérdida de empleo, el seguro no necesariamente se cancela: las primas se van tomando del fondo que tenemos constituido.
  • Optimaxx Plus de Allianz México. Este es un seguro diseñado específicamente para el retiro, y toma ventaja de los estímulos fiscales que hay en México, por lo que nuestras aportaciones pueden ser deducibles, según el artículo 176 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta o el artículo 218 de la misma ley. Su valor agregado consiste en el acceso a diferentes portafolios de inversión en pesos, dólares o euros con distinto nivel de riesgo. Pero también tenemos acceso a invertir en regiones de crecimiento dinámico, como China, acciones de empresas de los países denominados BRIC (Brasil, Rusia, India y China), acciones latinoamericanas o incluso commodities, como el oro.

Es un producto sumamente flexible, el único que realmente permite a las personas constituir un portafolio de inversión verdaderamente diversificado y a la medida de cada quién. Ha sido tan exitoso, que Allianz ha lanzado una versión de este producto, pero dirigido al ahorro para la educación superior de nuestros hijos.

¿Por qué no invertir en seguros?

Hay algunos seguros con inversión que en mi opinión no valen mucho la pena, ya que no ofrecen valores agregados ni una diferenciación, como sí lo hacen los que mencionamos anteriormente. Por el contrario, muchas veces son productos sin imaginación y que se venden casi como si fueran fondos de inversión (no lo son, como ya vimos, las aseguradoras operan bajo una regulación muy distinta). Además, tienen ciertas restricciones de liquidez, lo cual hace que en mi opinión, resulten poco convenientes comparados con otras opciones que están a nuestro alcance. Algunas de las razones son las siguientes:

  • Los fondos de inversión compiten unos con otros e internamente van midiendo su desempeño con respecto a su benchmark. De alguna manera, las distintas operadoras buscan que sus productos se desempeñen de manera competitiva.

Sin embargo, las “canastas” de las aseguradoras no compiten de manera abierta con los fondos; se manejan más “dentro de casa”. Algunas aseguradoras monitorean su desempeño y buscan optimizarlo, pero otras no lo hacen: no tienen ese incentivo. Además, las políticas internas pueden cambiar en cualquier momento –al final su única obligación es no exceder los parámetros de inversión permitidos por la regulación.

  • Las sociedades de inversión en instrumentos de deuda tienen una calificación asignada por una empresa independiente, y esto nos permite conocer en todo momento su riesgo. Las “canastas” que ofrecen las aseguradoras no.
  • Las aseguradoras ofrecen un abanico mucho más limitado de portafolios. Hoy en día existen sociedades de inversión mediante las cuales se puede invertir en commodities, mercados asiáticos o en acciones internacionales que pagan dividendos. También existen empresas distribuidoras que ofrecen todas estas opciones, que nos permiten conformar un portafolio de inversión realmente a nuestra medida. Más que lo que nos podría ofrecer una aseguradora.
  • Si una sociedad de inversión no se desempeña de forma adecuada o si es descontinuada por la operadora, podemos modificar nuestra inversión en cualquier momento. Muchos seguros con inversión nos ofrecen restricciones: sólo una vez al mes, a partir de cierto monto, hay un costo por cambiarnos, etcétera.
  • Si la empresa donde tenemos establecida nuestra cuenta nos da un mal servicio o mañana descubrimos que hay otra empresa que resuelve mejor nuestras necesidades, podemos cancelar la cuenta sin ningún problema y llevarnos nuestro dinero a otro lado sin costo alguno. Esto no es tan sencillo en los seguros con inversión, porque hay penalizaciones o costos asociados a la cancelación.
  • Sujeto a las reglas de liquidez de cada sociedad de inversión, siempre tenemos nuestro dinero disponible, sin ninguna restricción. Como ya mencionamos, muchas veces las aseguradoras imponen limitaciones a los retiros.
  • En una operadora o distribuidora de sociedades de inversión es fácil monitorear nuestra estrategia y hacer los ajustes necesarios.

Por todas esas razones, salvo aquellos productos que sí tienen un valor agregado muy claro, existen mejores opciones para invertir nuestro dinero que los seguros de vida con inversión.

De manera filosófica, el core business de una compañía de seguros es diseñar productos que nos ayuden a proteger nuestro patrimonio. Muchas aseguradoras realmente destacan y tienen productos adecuados para ello, pero como decía mi abuela: “Zapatero, a tus zapatos”. Por lo tanto, si nuestra necesidad principal es invertir nuestro dinero, creo que es mejor hacerlo con una compañía cuyo expertise sea precisamente ese: el manejo de inversiones.

Protegernos de nosotros mismos

Insisto, hay soluciones adecuadas a cada necesidad. En mi experiencia he conocido personas que no logran ahorrar por falta de disciplina: dinero que reciben se lo gastan, como si les quemara las manos. Incluso, no lo consiguen aun si ganan mucho dinero y tienen amplia capacidad de ahorro.

Me ha tocado ser coach de personas que tienen metas muy claras y manejan muy bien el concepto de “pagarse primero a uno mismo”, pero siempre terminan haciendo algo distinto, porque les cuesta mucho trabajo seguir un plan.

Pero lo que sí hacen, en medio de su desorden financiero, es pagar sus cuentas. Es curioso, aunque no tengan dinero porque ya se lo gastaron, si les llega una factura piden prestado o ven cómo le hacen, pero siempre pagan lo que tienen que pagar.

Los seguros dotales o de vida con inversión muchas veces son soluciones ideales para este tipo de personas, porque se convierten en la única forma de disciplinarse, ahorrar y construir un patrimonio. Les llega el recibo de prima y lo pagan, así de sencillo.

Por otro lado, las restricciones de liquidez para ellos son una gran ventaja: de alguna manera saben que ese dinero no está disponible. No lo ven como si fuera dinero que tienen en el banco y que pueden sacar mañana. Por eso, para este tipo de personas, los dotales y los seguros de vida con inversión les dan un gran valor agregado: los ayudan a protegerse de sí mismos. No es la razón principal por la cual uno deba contratar este tipo de productos, pero sí es una muy valiosa para ellos.

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