EL MERCADO DE DEUDA

¿Perfil conservador?

EL MERCADO DE DEUDA

[Por Matiana Flores]

En esencia, al invertir en títulos de deuda “prestas” tu dinero a una empresa o institución para que lleve a cabo proyectos. Estos títulos representan el compromiso del emisor de que te devolverá el capital captado, más una tasa de interés, en un plazo previamente establecido.

Las empresas o corporativos, las instituciones financieras y los tres ordenes de gobierno (federal, estatal y municipal) son quienes emiten deuda en el mercado bursátil. Las emisoras recurren al financiamiento bursátil a fin de juntar los recursos para financiar sus operaciones, construir plantas nuevas, concretar planes de expansión, invertir en investigación y desarrollo, etcétera.

Un inversionista no se convierte en dueño de alguna porción de la empresa que emite los títulos de deuda (como sí sucede en el caso de quién compra acciones), y tampoco le da derecho a participar de las utilidades que genere durante su vigencia. Sólo recibe el pago del principal (su inversión) más los intereses pactados con el emisor, tenga o no utilidades, al vencimiento del título o periódicamente en el caso de que pague cupones (como sucede con algunos bonos). Si el emisor quebrara, éste está obligado a pagar a sus acreedores (poseedores de títulos de deuda) antes que a sus accionistas. De hecho, algunos títulos son emitidos con garantía de activos específicos de la empresa.

Los papeles que emite el Gobierno Federal se ubican entre los más “seguros”, pues su solvencia o capacidad de pago está garantizada, sobre todo en lo que se refiere a títulos denominados en pesos. En cuanto a los títulos que emite en moneda extranjera (dólares, euros, yenes, etcétera) la situación puede ser distinta, pues es más real el riesgo de que no pague en tiempo y forma.

Malas calificaciones pagan más

Aunque muchos inversionistas ubican a estos instrumentos como conservadores y de bajo riesgo, lo cierto es que no están exentos de peligro. Además, no es lo mismo comprar un Cete que un certificado bursátil emitido por una empresa, un pagaré con rendimiento liquidable al vencimiento (PRLV) bancario o un bono de largo plazo del Gobierno Federal. Tampoco es igual adquirir bonos emitidos por el gobierno mexicano que por el de Estados Unidos, Alemania, Chile, Brasil o España, por mencionar algunos ejemplos.

Sin embargo, muchas personas que invierten en deuda no conocen a los emisores ni poseen los conocimientos técnicos necesarios para evaluar su solvencia (capacidad de pago), es decir, su situación financiera en cuanto a ingresos, utilidades, pasivos, activos, etcétera. Así como cada uno de nosotros somos evaluados al solicitar un crédito automotriz o hipotecario por entidades comerciales y bancarias para asegurarse de que realmente podremos cumplir con los pagos, nosotros, en nuestro papel de inversionistas, debemos evaluar cuidadosamente la solvencia del emisor. Es aquí donde entran las agencias calificadoras de riesgo (credit rating), quienes emiten una valoración y hacen pública la capacidad de pago de los emisores a través de “claves”, facilitando con ello la compra y venta de títulos de deuda.

Cada calificadora maneja su propia escala de valuación de los emisores, de tal forma que es posible distinguir a quienes tienen la más alta capacidad de pago de quienes tienen implícito un riesgo de impago (default) asignándoles la calificación más baja que puede obtener un emisor.

La calificación ayuda a los inversionistas para que reduzcan su exposición al riesgo-emisor; es decir, les advierte que un título de deuda puede resultar incobrable en cuanto a interés y capital.

Cada emisión de títulos de deuda realizada por una misma entidad está expuesta a dos tipos de riesgo: crediticio (emisor) y de mercado (plazo). De acuerdo con la teoría, mientras más largo es el plazo de vencimiento, el título es más inseguro. También se hace más riesgoso el rendimiento que el emisor debe pagar a los inversionistas, por la probabilidad de que se presenten altibajos en las tasas de interés, tipos de cambio, inflación, etcétera, mientras se cumple el plazo. Es por esto que la pendiente de la curva de rendimiento de los instrumentos de deuda es positiva: más baja en el corto plazo y más elevada en el largo plazo. Y mientras más alta es su calificación, menores serán los intereses obtenidos.

La calificación que se otorga a una emisión de deuda en el momento de su colocación no es fija. Un bono con calificación AAA puede bajar varios escalones si la situación financiera del emisor se deteriora. En este caso, los inversionistas y las agencias de calificación empiezan a dudar de su capacidad de pago, incluso si estos cambios se dan en su matriz o país de origen (riesgo-país). Quienes tengan en sus manos títulos de estos bonos buscarán “salir” de ellos, más si la calificación viene acompañada de una nota o perspectiva negativa, con lo que es probable que el rendimiento de la inversión continúe deteriorándose. Las calificadoras que operan en México operan son las siguientes:

  • Standard & Poor’s (S&P)
  • Moody’s
  • Fitch
  • HR Ratings

Deuda, ¿inversión segura?

Si consideramos que de antemano sabemos cuánto vamos a obtener de rendimiento al vencimiento del plazo, sí podemos decir que se trata de una inversión segura. Por ejemplo, si una persona invierte $200 mil pesos en un bono a 5 años que paga el 5% anual, significa que cada año tendrá $10 mil pesos, por lo que al vencimiento habrá recibido su inversión y $50 mil pesos de intereses (esto sin calcular la tasa de interés compuesta). Pero hay que tener en cuenta algunos factores que pueden afectar a la inversión. Entre los más comunes tenemos los siguientes:

  • Si la inflación supera la tasa de rendimiento anual
  • Si el emisor cae en impago (default)
  • Si el inversionista debe retirar su inversión antes del vencimiento
  • Si la tasa de interés vigente es mayor a la que contrató al momento de hacer la inversión (riesgo de mercado)

Y es que los precios de los instrumentos de deuda fluctúan cuando las tasas de interés aumentan o disminuyen, o si la condición financiera de la empresa (y por tanto su capacidad de pago) comienza a deteriorarse, y con ello el rendimiento de quienes invirtieron en sus títulos.

El rendimiento que paga un instrumento de deuda depende de diversos factores entre los que destacan:

  • Condiciones del mercado. El punto de partida son las tasas líderes del mercado. En el caso de México son las de los Certificados de la Tesorería de la Federación a 28 días (Cetes 28) y la Tasa de Interés Interbancaria y de Equilibrio a 28 días (TIIE). La tasa objetivo del Banco de México es tomada como punto de referencia para determinar el costo del dinero.
  • Situación financiera del emisor. Entre menos apalancamiento (nivel de deuda) y mayor generación de recursos (utilidades y dinero líquido), menos puntos porcentuales deben adicionarse a la tasa de referencia. Esto indica el nivel de solvencia del emisor o capacidad de pago del capital invertido.
  • La garantía o colateral. Si la emisión está respaldada por activos del emisor (maquinaria, edificios, entre otros), menos costoso será su acceso al financiamiento bursátil y más seguridad tendrá el inversionista de recuperar su capital.
  • El plazo. Mientras más larga sea la fecha de vencimiento de una emisión, más alta será la tasa, porque el riesgo de mercado se incrementa. Con esto nos referimos a altibajos en las tasas de interés, el tipo de cambio y la inflación, entre otros.
  • Tipo de tasa. Un título de deuda puede pagar tasa de interés fija, variable o real (una vez descontada la inflación, como es el caso de los Udibonos). En la medida de lo posible, hay que buscar instrumentos que otorguen una tasa de interés por encima de la inflación.
  • Precio. Se puede comprar a descuento o por debajo de su precio nominal, a la par o a precio.

Algunos de estos elementos quedan resumidos en la calificación crediticia con que se coloca en los mercados financieros cada nueva emisión de capital. Entre más riesgo de insolvencia represente un emisor, más alta debe ser la tasa que deberá otorgar.

Por supuesto, el emisor que paga la tasa más baja es el Gobierno Federal, principalmente en las de corto plazo (Cetes 28), pues se le considera una tasa libre de riesgo. De hecho, a la negociación de los instrumentos de deuda emitidos a un plazo menor de un año se le denomina mercado de dinero, por su bajo riesgo y elevada liquidez.

En conclusión, la inversión en deuda tiene menor riesgo que la inversión en renta variable –opción de inversión volátil por definición–, pero no está exenta de riesgos de mercado y emisor. Es importante considerarla dentro de un portafolio, por muy agresivo que sea el perfil del inversionista.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s