A prueba de caídas

* Artículo publicado en la versión impresa de la revista de abril de 2012.

Los balances vs. tu portafolio

A PRUEBA DE CAÍDAS

[Por Eduardo Ricou, senior sales trader de Saxo Bank / Ilutstración Jorge del Ángel]

Estudiar el comportamiento de los precios de instrumentos en Bolsa en los períodos en que las empresas emisoras publican sus reportes financieros, es imprescindible para disminuir el riesgo de la volatilidad, o bien para poder sacar provecho de ese momento.

La temporada de reportes financieros es el período en el que una gran cantidad de empresas que cotizan en Bolsa publican sus balances trimestrales (diciembre, marzo, junio y septiembre). En EU, esta temporada comienza siempre por dos importantes compañías: Alcoa, uno de los principales productores de aluminio, y Apple, el gigante tecnológico. A partir de ese momento inicia un periodo muy activo y volátil en el mercado, mientras que analistas, traders, brokers e inversionistas analizan los balances de ganancias.

Hace cerca de un mes –cuando Alcoa comenzó oficialmente la temporada– los inversionistas se sorprendieron positivamente por las ganancias presentadas y su contraste con las expectativas del consenso de analistas. La diferencia entre realidad-expectativas (también conocido como “tasa de sorpresa positiva media”) es un indicador muy útil, que nos dice rápidamente la salud financiera de la mayoría de compañías que comprenden el S&P 500 y la probabilidad de que el índice suba en el futuro. Desde 1998, dicha tasa ronda el 62%, y los rallies más poderosos suceden cuando esta tasa supera el 65%.

La volatilidad trae consigo incertidumbre, así que implica un mayor riesgo para el inversionista que se expone a una compañía concreta. Por ejemplo, si tomamos en consideración la pasada temporada de reportes financieros, tras la publicación de Alcoa, sus títulos se movieron 7% durante el anuncio de resultados. Si el riesgo asociado a este aumento de la volatilidad en el precio, es medido correctamente durante el periodo de inversión, puede evitarnos pérdidas imprevistas, o incluso se puede utilizar para invertir o especular.

Hay que decidir el horizonte de la inversión, estar al pendiente del calendario económico y comparar con eventos pasados y gráficos para entender completamente la reacción de los precios antes, durante y después de los anuncios.

La volatilidad es el factor clave. Más volatilidad significa más incertidumbre en los precios; es decir, más riesgo –pero también más oportunidades–. Los contratos de opciones son instrumentos financieros derivados que dan a su comprador el derecho, más no la obligación, de comprar o vender bienes o valores a un precio predeterminado, hasta una fecha concreta. Con ellos los inversionistas y especuladores pueden mejorar su estrategia o proteger una “posición larga” (expectativa de crecimiento) en un determinado título.

Estrategias

  1. Si se invierte en 1,000 acciones de Alcoa con un precio de $10 dólares por título, con un horizonte a finales de abril, para evitar pérdidas incontroladas puede cubrirse el riesgo a la baja comprando una protección. En este caso, el trader compraría una opción put, es decir, el derecho a vender una acción a un precio determinado en el futuro.
    Una opción put a $10 dólares con objetivo en abril vale $0.31 dólares para un lote que representa 100 acciones, con una volatilidad implícita de 35% y una delta (sensibilidad a los cambios del precio del subyacente) de 37%. La cantidad total de la operación para proteger una posición larga en estas acciones será de 10×0.31 = $3.10 dólares.
    De este modo, el inversionista está bien protegido: si el mercado sube, su acción se revalorizará por su posición larga en el stock y perderá la prima de la opción put. Si el mercado retrocede, el inversionista se protegerá por la opción de vender ese stock a $10 dólares, menos la prima pagada.
  2. En caso de que el inversionista sea particularmente conservador, puede comprar una opción call naked. Eso significa que comprará la opción de “ponerse largo” (apostar a un aumento en el precio de la acción) a $10 dólares para ejercer en abril, por la que pagará $0.39 dólares por cada lote de 100 acciones, con una volatilidad implícita de 33% y una delta de 38%. La opción le costará $3.90 dólares más el precio de ejercicio a $10 dólares si el mercado sube. De lo contrarío, no ejercerá la opción larga y simplemente perderá la prima.
  3. Si los inversionistas no conocen la tendencia a corto plazo de las acciones, pueden protegerse por ambos lados (alza y baja) a la vez. Si no está seguro de la dirección de una acción pero espera que la volatilidad se dispare cuando se conozca el balance de la compañía, comprará una opción put y una opción call para 10 lotes que representen sus 1,000 acciones. Así pagará la prima de ambas opciones (cuyo valor es $3.10 y $3.90 dólares, respectivamente) con el derecho de ejercer a $10 dólares.
    Si el mercado cae, el inversionista puede recomprar a un nivel más bajo, ya que vendió la acción a $10 dólares. Por otro lado, si el mercado sube, puede vender esas 1,000 acciones a un precio superior, ya que si decide ejercer la opción call, estará largo en el stock a $10 dólares. En ambos casos, el punto principal es el control de la exposición al riesgo para un determinado horizonte temporal de inversión, y para una pérdida limitada.

La inversión en acciones a largo plazo es el tipo de operación al que los inversionistas están más familiarizados. Los inversionistas a largo plazo típicamente compran títulos de una compañía en la que confían y entonces esperan a que el precio de sus acciones suba. Esta estrategia requiere la garantía más alta a la hora de invertir. Un método alternativo es usar stock options, que tienen garantías mucho menores y un riesgo limitado.

Las stock options se basan en un único activo subyacente. Se pueden usar para operar con un título sin comprar o venderlo en realidad. Hay opciones disponibles para la mayoría de títulos en Estrados Unidos, Europa y Asia, y habitualmente se negocia un contrato de stock options por cada 100 acciones del título subyacente. Cuando se utilizan opciones para invertir en un valor, la diferencia es que la operación se ejecuta usando contratos de opciones en lugar del activo subyacente. La gran ventaja, que ya hemos mencionado, es que cuestan mucho menos que la acción real, por lo que los requisitos de garantía son mucho menores. De este modo, los pequeños inversionistas pueden operar sobre acciones que de otro modo no estarían a su alcance. Además, pueden llevar a cabo diferentes estrategias a la vez, obteniendo réditos a la baja, al alza o a los aumentos de volatilidad. El riesgo asociado al comprar una opción call o una opción put se limita a la cantidad pagada por la opción, así que el riesgo de la operación está muy bien acotado y se conoce de antemano.

Los inversionistas que habitualmente invierten en renta variable deben plantearse el uso de stock options en lugar de operar directamente con la acción subyacente. Con estas opciones se limitan considerablemente tanto el riesgo como las pérdidas potenciales. En consecuencia, la relación entre riesgo y recompensa sube más, y con ella los beneficios.

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