DE FEELING Y EMOCIONES

*Texto publicado en la edición impresa de la revista de abril de 2012.

Brújula financiera

DE FEELING Y EMOCIONES

[Por Cristina Hernández Trejo / Foto Dreamstime]

Simplemente recordemos que las decisiones que afectan el futuro, sean personales, políticas o económicas, no dependen de estrictas expectativas matemáticas, puesto que las bases para hacer dichos cálculos no existen; sino que es nuestro natural impulso de ‘hacer’ lo que nos ayuda a decidir, utilizando nuestros recursos racionales para elegir entre alternativas lo mejor que podemos, calculando cuanto es posible, pero frecuentemente descansando en nuestros móviles, caprichos, sentimientos o simplemente el azar

John Maynard Keynes

Una vez que hayamos hecho los mejores cálculos posibles hay que actuar: ahí es donde uno se enfrenta a sus propios demonios.

Escribo en el Día Internacional de la Mujer, y he estado escuchando todo el día –como era de esperarse– exaltaciones para la mujer. No es queja, desde luego está justificado, pero tampoco me apantalla tanto pues es igual a lo que pasa con las madres en el Día de la Madre, a los padres en el Día del Padre, a los niños en el Día del Niño, y así sucesivamente con los compadres, abuelos, doctores, etcétera, según sea la celebración.

Una de las cualidades mencionadas frecuentemente hoy, es nuestra gran “sensibilidad” para percibir las cosas, eso que comúnmente se denomina la “intuición femenina” y que se refiere a la capacidad de intuir cosas “ocultas” a los ojos de los demás. El “sexto sentido” femenino deja al descubierto al hijo que volvió a reprobar una materia y no se atreve a confesarlo, a la hija que ya volvió con el desdichado novio que la pone a llorar “tiro por viaje” o al marido que no estuvo en una junta toda la tarde de ayer.

Yo personalmente no me creo eso de la “intuición femenina”. Si fuera contundente, las mujeres dominaríamos el terreno de la inversión bursátil, donde la información es compleja, incompleta y muchas veces contrapuesta. En lo que sí creo es en la experiencia, el conocimiento, las vivencias acumuladas, la madurez y una dosis de inteligencia para mezclarlas y utilizarlas en “terrenos movedizos”.

Presentimientos financieros

A lo largo de mi carrera bursátil, he conocido varios hombres y mujeres ante los que hay que quitarse el sombrero por su manera de “adivinar” al mercado, o como se dice en el argot financiero, por su feeling.

Son como magos: definen cuándo comprar, justo antes que la acción suba; cuándo vender, antes que el mercado empiece a ajustarse; o simplemente dicen “espérate tantito”, y unos días después el precio de compraventa es más atractivo.

El viernes 2 de marzo Pedro Alonso, columnista de esta revista y operador del mercado accionario, salió a vender en $41.81 unas acciones WALMEX que había comprado sólo siete días hábiles antes –el 22 de febrero–. ¿El rendimiento? 3.45% neto, que aunque representaba buenos billetes para una operación de tan corto plazo se quedó por debajo de la expectativa original con que compró ($42 pesos y un poco más) ¿Por qué vendió antes de alcanzarlo? Porque “le latió”, y le latió bien, pues en los siguientes tres días la acción regresó al nivel en que las había comprado y hasta un poco más abajo donde consideró comprarlas de nuevo. Esta es la vida del operador de corto plazo: estar a la caza de operaciones continuas de rendimiento “corto” (y a veces no tanto) que le permitan optimizar las posibilidades del mercado.

¿Y por qué le latió? ¿De dónde le vino esa correcta intuición de que la acción bajaría en lugar de continuar subiendo? “No me gustó el comportamiento del precio” –explica–. “Compré la acción porque resolvió una formación técnica, una ‘bandera’, pero después, el precio no mostró fuerza y se puso a operar en un rango muy cerrado entre $40.50 y $40.60 pesos. Al mismo tiempo observé tanto al IPC como al Dow y al S&P 500 acercarse nuevamente a resistencias importantes. No veía al mercado ‘subidor’, y en esas circunstancias, cualquier mala noticia se traduciría en una baja, así que preferí reducir mi ‘premio’ y vender de una vez”.

Con el dinero en la mano, lo siguiente para Pedro era buscar una nueva operación y se fijó en GMEXICO. Nuevamente entró en acción el feeling. Sí quería comprar la acción pero “sintió” que no era el momento. –¿Sentiste? –“Bueno, observé los indicadores técnicos complementarios, y casi ninguno señalaba que ya era momento de comprar. Eso, el momentum a la baja, y las resistencias de los índices me detuvieron”. E hizo bien, pues en los días subsecuentes el precio bajó y se colocó en una posición más atractiva.

Pedro dice que el feeling es experiencia acumulada. Experiencia que sirve para observar el ambiente de los mercados y elegir los elementos que cada día pueden pesar más y convertirse en las fuerzas guía de los movimientos.

Jorge Lagunas, operador de Mercado de Capitales en Interacciones, resalta que aunque siempre hay algún argumento sólido (múltiplo, precio objetivo, margen de utilidad, etcétera) que fundamenta una decisión, nunca falta tampoco una dosis de sexto sentido.

Utiliza como ejemplo el reciente caso de Genomma Lab (LAB): el 21 de febrero el mercado amaneció con la noticia de que se proponía adquirir el 100% de las acciones de la norteamericana Prestige Brands Holdings. El comunicado de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) apareció a las 7:20 horas y en él se leía, entre otras cosas, que el precio propuesto por LAB representaba una prima de 47% respecto del precio promedio de cotización de los últimos tres meses. A primera vista, el mercado tuvo “la impresión” de que el precio era alto y la acción abrió 2% por debajo de su cierre del día anterior.

Narra Jorge: “La realidad es que cuando el mercado abrió, en la mesa de capitales sólo teníamos el comunicado de la BMV y sabíamos que tomaría tiempo contar con una opinión fundamentada de los analistas, quienes tendrían que investigar y hacer números para determinar cuánto podría valer la empresa al fusionar Prestige. Así que cuando la acción bajó 10%, recurrimos a nuestro feeling para decidir si había llegado el momento de comprar. Aunque algunos analistas empezaban a decir que a ese precio la acción estaba barata, a nosotros nos ‘latió’ –a la luz del volumen de venta que percibíamos– que todavía veríamos precios menores y decidimos esperar”. E hicieron bien, porque en los siguientes cuatro días la acción acumuló una baja de 22% respecto del cierre del día 20 –un día antes de la noticia–.

Otro caso que comparte Jorge es cómo decidieron detener las compras en Estados Unidos a partir de mediados de febrero, a pesar de que con los resultados del cuarto trimestre las acciones todavía se consideraban “baratas” en términos de múltiplos. “Observamos que el mercado se ‘estacionaba’ en la zona de 12,900 a 13,000 puntos (del Dow) y empezamos a considerar que le estaba pesando el largo rally iniciado cinco meses atrás. En esas condiciones, sabíamos que cualquier noticia negativa provocaría un ajuste y decidimos detener las compras. Nuevamente recurrimos al mercado para tratar de ‘leer’ su postura y hacia dónde podría moverse. La realidad es que se ha ido construyendo una asociación entre mesas de capitales que permite robustecer la opinión del operador activo de corto plazo, a través de compartir y contrastar puntos de vista con sus pares”.

El juicio del operador bursátil se forma a partir de estudiar realidades y, entonces, decide. Sin embargo, ahí es cuando entran en juego las emociones, ésas a las que refiere Keynes en el encabezado de este artículo.

Calculo, luego actúo

Una vez que hayamos hecho los mejores cálculos posibles hay que actuar. Es ahí donde uno se enfrenta a uno mismo y a sus emociones (a sus demonios, dirían los clásicos). El operador de Bolsa debe echar mano de su capacidad de decidir, de su valor o como quieras llamarle, para actuar y hacer que las cosas sucedan. Junto con todos los conocimientos que hay que tener para invertir en Bolsa se requiere fuerza de carácter para actuar, y madurez para sobrellevar triunfos y fracasos.

Soy testigo de que cómo fuerza, motivación, determinación y ambición bien enfocadas mejoran la habilidad para tomar decisiones inteligentes. Los operadores de Bolsa hacen uso de estas condiciones emocionales para trascender los detalles, priorizar entre la maraña de información y enfocarse en decidir. Obedecen a esa sensación de apremio para que la oportunidad no se vaya.

Cuando operas frecuentemente, esta reacción de comprar, vender o esperar empieza a surgir naturalmente y hasta parece no apoyarse en conocimientos, obedeces a la integración de percepciones. En realidad cada vez estarás mejor preparado para resolver situaciones que, en algún modo, serán parecidas a otras encontradas a lo largo del camino. Las emociones contribuyen a formar tendencias, pues tenderás a repetir un patrón de comportamiento que te retribuyó con una emoción positiva y viceversa. Pero hay que asumir esas emociones.

Si tu feeling (bien fundamentado) dice ¡compra!, no dejes que el miedo a equivocarte te detenga. Cuando hayas llegado a tu precio objetivo ¡vende!, o por lo menos toma utilidades y no dejes que la avaricia te mantenga en una operación para la cual tenías un objetivo claro. Si eres experimentado, existen muy buenas probabilidades de que hayas tenido razón y la acción enfrentará una resistencia que hará que el precio regrese y te quedes sin un premio que sí habías previsto.

Desecha la frustración de ver que el precio sigue subiendo después que vendiste. ¡Tú ya ganaste! Enfócate en la siguiente operación. No des lugar al enojo cuando el precio bajó después que compraste, mejor valida que no haya cambios en los fundamentos de tu decisión. Reúne información y oblígate a actuar, así no te quedarás metido en una operación que se convertirá en un problema.

Hay veces que el orgullo nos detiene en una posición (“ya subirá, no pude equivocarme”, dice nuestro subconsciente, aunque sea difícil de reconocer). No podemos negar que la condición emocional afecta nuestra capacidad de decidir. Así que si tienes pendientes importantes de otro tipo, resuélvelos o hazlos a un lado antes de operar, así reducirás la probabilidad de equivocarte.

Imposible describir todas las emociones a las que nos enfrenta la Bolsa día a día. Dale una pensada a este tema. No todo son múltiplos, precios objetivo o formaciones técnicas. Hay que reconocer la interdependencia de nuestros conocimientos y nuestras emociones, sólo así sobreviviremos con éxito. ¡Suerte!

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