HISTORIA DETRÁS DE LOS GENES

La herencia más importante

HISTORIA DETRÁS DE LOS GENES

[Por Gonzalo Solis / Foto Dreamstime]

Muchas personas viven preocupadas por la predisposición genética a distintas enfermedades que les han sido heredades, pero en realidad un mal hábito puede hacer mucho más daño.

Habitualmente, quienes han tenido el talento y la visión de generar recursos económicos diversos, tales como cuentas bancarias, inversiones, bienes raíces y otros, tienen también la precaución de hacer un testamento para que, en su ausencia física, los parientes no tengan problemas para adjudicárselos.

Pero esta no es la única forma dejar un legado a nuestros seres queridos, o bien, de recibir algo de nuestros progenitores. ¡Que más quisiéramos que las herencias fuesen de este tipo solamente!, pero existe otro tipo de legado, tal vez, de mayor importancia.

Nos referimos a la herencia genética, es decir, a todas las cualidades, físicas, mentales y emocionales que nos son transmitidas por nuestros padres, abuelos y otras generaciones anteriores a ellos, y de las cuales es imposible desprenderse.

Esto adquiere particular interés en los casos de ciertas enfermedades que han demostrado tener un carácter hereditario (que pueden pasarse de una generación a otra) y, ocasionalmente, ser distintivos para ciertos grupos familiares. Entre ellas se distinguen padecimientos que han adquirido gran trascendencia en la sociedad actual, como diabetes mellitus, hipertensión arterial, artritis reumatoide, artrosis, algunas variedades de cáncer o problemas en el metabolismo de las grasas y otros químicos.

Con cierta frecuencia, cuando se diagnostica un padecimiento de este tipo y se informa al paciente que su mal tiene un carácter hereditario, éste tiende a negarlo y refiere que sus padres nunca tuvieron dicha enfermedad. La realidad es que si con dificultades recordamos el apellido materno de nuestra abuela paterna, menos podríamos tener información de enfermedades con carácter hereditario, que podrían haber sido transmitidas de una a siete generaciones anteriores.

Usemos como ejemplo la diabetes mellitus, caracterizada por una falla en la calidad o cantidad de insulina producida por las células beta del páncreas, que provoca que la glucosa en la sangre se mantenga en niveles anormalmente elevados (100 mg o más). Se ha comprobado que las probabilidades de padecer esta enfermedad son mayores cuando algún pariente, por la línea materna la ha padecido, ya sea la madre, la abuela o hasta 4 generaciones anteriores. Sin embargo, estas herencias no tienen la fatalidad que parecieran tener, pues existen factores que son modificables.

Estos factores son los que pueden prevenir la presencia y evolución de estos padecimientos, porque tienen que ver con los hábitos y costumbres del paciente, más que con su herencia. Por ejemplo, si mantiene un índice de masa corporal (relación peso/talla) entre 20 y 25 – que es el rango normal–, realiza actividad física (40 minutos por día, cinco días a la semana), toma un litro de agua por cada 40 kilos de peso diariamente, evita hábitos deletéreos como alcoholismo, tabaquismo y drogadicción, y mantiene una dieta adecuada, las probabilidades de presentar o complicar la diabetes disminuyen a menos de la cuarta parte.

Lo mismo puede aplicarse para la hipertensión arterial, que por sí misma es un factor de riesgo para eventos vasculares, cardiacos y cerebrales, la que, además de las medidas anteriores, requiere de una monitorización periódica para detectarla desde sus inicios y realizar los cambios de estilo de vida necesarios para su control.

Otro factor de alto riesgo en cualquiera de las dos enfermedades antes mencionadas es el estrés, que es inevitable en la agitada vida actual, pero si no se mantiene bajo control puede agravar estos padecimientos aún más que la propia tendencia hereditaria. Así que yoga, ejercicios de relajación, fondos de música ambientales tranquilos, luces tenues, dormir por lo menos ocho horas al día y realizar actividades lúdicas, favorecen el descenso del estrés y mejoran la calidad de vida.

Ambas enfermedades son silenciosas en sus inicios y, en muchas ocasiones, el diagnostico se realiza hasta cinco años después de que se presenta el padecimiento, tiempo en el que algunos daños a arterias u órganos pueden resultar irreversibles.

Para evitar que la herencia se manifieste de la peor forma, independientemente de si se tiene conciencia del factor hereditario, la mejor arma es la prevención. Esto incluye, además de las medidas que ya hemos mencionado, una vigilancia preventiva que incluya la toma de muestras de sangre cada seis meses para medir niveles de glucosa, grasas, ácido úrico y otros valores importantes. Así mismo, se debe revisar la presión arterial, que si bien no debe volverse una obsesión, si es necesario medirla por lo menos una vez a la semana y llevar una bitácora de dichos valores.

Es seguro que la herencia de los genes no la podemos cambiar, pero con mejores hábitos es posible propiciar una camino mucho más saludable.

Así como una buena conducta financiera hace que a corto, mediano y largo plazo aumente el valor de nuestro dinero, el ahorro en salud dejará los dividendos necesarios para disfrutar de la vida en las mejores condiciones. Recuerda que tu mejor inversión es en tu salud.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s