INVIERTE EN UNA FRANQUICIA Y NO LA TRABAJES

Inversión productiva con el mínimo esfuerzo

INVIERTE EN UNA FRANQUICIA Y NO LA TRABAJES

[Por Silvia Laura Colón Vázquez / Ilustraciones Guillermo Prestegui]

Cuando se adopta el modelo de “inversionista ausente” no se descuidan otras actividades que se realizan cotidianamente.

En México se cree que para tener un negocio exitoso es necesario que el dueño lo atienda personalmente. La idea se desprende de la sabiduría popular que reza: “El que tiene tienda que la atienda”. Y es verdad que el éxito de una empresa depende directamente de la atención y vigilancia que se le brinde. Sin embargo, existen modelos de negocio donde el dinero se pone a trabajar sin que el inversionista deba dar un seguimiento puntual y aun así tener altas posibilidades de éxito: las franquicias.

Cada vez hay más personas que invierten en estos negocios con la intención de que alguien más los opere, dejando atrás el modelo de franquiciatario-operador y el del autoempleo. Se trata de crear una alianza de trabajo protagonizada por el llamado “inversionista ausente”. Consiste en que el franquiciante junto con el inversionista elijan a una persona que se haga responsable de la unidad, siguiendo todos los parámetros con los que fue concebido el concepto de negocio y que reporte su desempeño con total transparencia. Esta práctica cada vez es más común, principalmente en las marcas que cuya inversión es de $3 millones de pesos en promedio, aunque hay modelos que requieren una inversión menor.

El modelo es parte de un esquema de diversificación. Los empresarios con negocios que empiezan a tener excedentes de flujo, en vez de comprar centenarios o entrar a la Bolsa, prefieren comprar un negocio que sea altamente rentable y con éxito probado. “Hay personas que no están interesadas en trabajar directamente la franquicia. Invierten buscando el menor riesgo posible y una rentabilidad atractiva, pero no desean operarla, por eso contratan a alguien cercano a su entorno”, comenta Enrique Alcázar, director y presidente de Alcázar & Compañía.

Definitivamente, quien apuesta a este sector tiene altas probabilidades de tener éxito. Es una opción de inversión asegurada. Se estima que en 2012 las franquicias registrarán un crecimiento de 13%, cifra ligeramente superior a la de 2011, que fue de 9%. Esta expectativa supera las previsiones dadas por las condiciones económicas nacionales y globales. Algunos indicadores revelan que por cada peso que los mexicanos gastan en bienes o servicios, ¢15 centavos se son pagados en una franquicia.

De acuerdo con estadísticas de Feher & Feher, en México existen más de 1,300 marcas de franquicias que generan más de 700 mil empleos. El dinero circulante derivado de ellas representa el 6% del Producto Interno Bruto (PIB). Se estima que 40% de las franquicias que operan en México fueron adquiridas con menos de $500 mil pesos, en su mayoría para fines de autoempleo. Esta tendencia fue muy marcada cuando había poco financiamiento, pero ahora muchos conceptos se sofisticaron y se volvieron más flexibles, haciéndolos más atractivos para inversionistas.

“Dejar en manos de otra persona tu negocio, representa una enorme ventaja: tener a un socio operador que se ocupe en hacer crecer tu inversión, porque está más preparado y capacitado que tú para hacerse responsable del negocio, destinándole todo el tiempo que el negocio necesite. De esta forma, ambos puedan llegar al objetivo de ganar-ganar”, destaca el director de Frankata, Oscar Aragón.

La parte del riesgo es que el socio operador no sea la persona adecuada, que llegue a hacer mal uso de la información o el dinero y que no queden asentados los deberes y responsabilidades desde un principio.

Las reglas claras

Las franquicias ofrecen baja exposición al riesgo, rentabilidad atractiva y ahora la opción de que otro la opere.

Al adquirir una franquicia deben firmarse una serie de acuerdos, pero si se desea incorporar a un socio operador es necesario contar con una autorización especial. “El franquiciante pone las reglas porque su marca y prestigio están en juego, y no todas las franquicias admiten esas asociaciones. Sus perfiles son muy definidos respecto a quienes se les otorgan los derechos para administrar los sistemas”, declara Eduardo Poblete Castillo, Presidente de bufete de abogados Poblete & Asociados.

Todo depende del plan estratégico de negocios que tenga cada franquiciante. De sus planes de expansión y de sus políticas de otorgamiento. Algunas marcas ofrecen los servicios de operación para el negocio y cobran por cuota de operación, además de las regalías. Esto se da en casos de inversión alta, de más de $2 millones de dólares, como en el sector hotelero o centros de entretenimiento.

Una vez que la marca lo permite, tu primer cuestionamiento deberá ser: ¿Con quién me voy a comprometer con el proyecto? Muchos inversionistas se dejan llevar por un cierto enamoramiento: compran la franquicia y dependiendo de la química que tiene por conocidos o amigos, es como eligen a su aliado, sin ver que esa relación debe ser más que excelente porque va a ser de trabajo a largo plazo.

Por eso, si vas a invertir en una franquicia y estás pensando quién la va a trabajar, mejor afina tus sentidos para una buena elección. Revisa el recuadro de Perfil del socio operador para que veas algunas características que debes tomar en cuenta al momento de hacer tu elección. Una vez que decidiste quién la va a operar, el siguiente paso es ver qué opciones tienes para formar sociedades y poner las reglas, incluso tratándose de la propia familia.

Asociaciones y sociedades

Las sociedades de participación o asociaciones en participación, son acuerdos legales donde se establece la forma en que se va a regular la alianza entre un franquiciante y la persona que va a responder por el negocio, a quien se le denomina “asociado”.

Estos contratos son contemplados por la Ley de Sociedades Mercantiles y el Código Fiscal. Para desarrollarlos, sólo se requiere la voluntad de las partes, donde uno se coloca como “socio capitalista” y el otro como “socio industrial”. Ahí quedan definidas las aportaciones, derechos, responsabilidades, obligaciones y reparto de utilidades.

El socio capitalista es quien aporta el dinero para adquirir la franquicia, mientras que el socio industrial o socio operador es quien aporta su trabajo, sus servicios y conocimientos en la empresa, por lo que tiene derecho a participar en el reparto futuro de los beneficios.

Al inversionista suele verse como accionista mayoritario, director o presidente del consejo de la empresa. Es el encargado del control financiero. Tiene como obligación estar al tanto de los movimientos de la empresa. Aunque delegue estas responsabilidades, tiene que revisar el flujo de las cuentas bancarias, para que todo marche bien.

El socio operador funciona como accionista minoritario, se le asigna generalmente el puesto de encargado, gerente o jefe de unidad, y su porcentaje dentro de la empresa  puede ser de 5 a 15% del capital, por ser la cabeza operativa.

Algunos consultores destacan que es muy importante responsabilizarlo con los resultados y recompensarlo con la parte de la utilidad y los resultados positivos del negocio, independientemente del sueldo que va a percibir.

La Sociedad Anónima es una representación común del negocio. Se da cuando la franquicia brinda la autorización para poner en manos de una o varias personas el desarrollo del negocio. Los titulares tienen una participación en el capital social a través de títulos o acciones. La marca define bien que existan figuras que les den protección para prevenir conflictos.

“Muchas redes de franquicias tienen como política no firmar asociaciones con personas morales, sino sólo con una personas físicas que respondan por el negocio. Se ponen de acuerdo para autorizar que un tercero opere, para actuar en consecuencia en caso de que exista un conflicto”, aclara Poblete.

Papelito habla

Varios inversionistas se pueden asociar para adquirir una franquicia e incluso pueden diversificar adquiriendo cuatro o cinco unidades.

Lamentablemente los franquiciantes no están familiarizados con cuestiones legales y en ocasiones caen en conflictos. Por eso, al firmar un contrato de asociación es posible disminuir los riesgos. “Hacer un contrato es una especialidad de alto nivel, porque en él quedan estipulados los derechos y obligaciones de cada uno de los socios. No hay un formato general para todos los negocios, pero en él debe contemplarse la visión integral de un sistema de negocios”, define Poblete. Los contratos son un sustento legal para tu inversión, por lo que debe ser absolutamente transparente.

Ya quedó atrás aquella idea que se tenía de que “si quieres una franquicia, la tienes que operar”. Ahora es viable la posibilidad de que inviertas sin tener que estar el frente del negocio, y las franquicias te dan esa opción. Puedes echar mano de mucha gente capaz para que te apoye en la parte operativa y administrativa, pero recuerda que tú debes mantener los puntos de control.

“No siempre tienes que estar detrás del mostrador. Si te interesa adquirir una franquicia, tienes todo un abanico de posibilidades para operarla correctamente y no dejar pasar la oportunidad de invertir, diversificar o alcanzar tu sueño”, concluye Enrique Alcázar.

Define el perfil de tu socio-operador

La persona que vas a elegir para que esté al frente de tu negocio debe contar con las siguientes características:

  1. Fidelidad y lealtad con la marca, porque va a tener acceso a datos e información confidencial y deberá cuidarlos.
  2. Comunicación clara y abierta con el franquiciatario para la rendición de cuentas.
  3. Liderazgo si es que tendrá otras personas a su cargo.
  4. Proactivo. Debe ser capaz de realizar la labor que en su momento se requiera.
  5. Tener las competencias y habilidades necesarias para su labor.
  6. Valores. Honesto, responsable, buena actitud, entusiasta, perseverante, con capacidad para resolver problemas.
  7. Estar acorde con el giro de la empresa. Por ejemplo, si es una franquicia de belleza, debe tener excelente presentación; y si es de alimentos, debe ser muy cuidadoso de la higiene.

Opciones para inversionistas

  • Clubes de Inversión
    Es un modelo que reúne a varios inversionistas para que juntos quieran un negocio. Aquí una consultora de franquicias forma clubes con un tope de inversión, por ejemplo $5 millones de pesos para comprar cuatro o cinco unidades para diversificar el riesgo, de tal forma que todos los inversionistas son socios de todos los puntos de venta que se adquirieron. Todos tienen el compromiso de no retirar el capital por lo menos durante dos años, que es el tiempo estimado para recuperar la inversión. Ninguno se ocupa de la parte operativa y todos reciben los reportes financieros periódicamente. Este modelo se hace de manera muy formal, institucional y con reglas muy claras, porque en muchos casos se trata de gente que no se conoce entre sí.
  • Contratos de joint venture
    Se trata de acuerdos entre dos o más socios totalmente ajenos que unen sus esfuerzos para contribuir con recursos a un negocio común (la franquicia). Cuando se cumplen los objetivos, se termina la relación y cada uno absorbe sus derechos, pagos y obligaciones.
  • Ángeles inversionistas
    Son asociaciones que consisten en reunir grupos de inversionistas con personas que sí tienen el deseo, la capacidad y el conocimiento para operar una franquicia pero no tiene los recursos. Ambos grupos se unen sin conocerse, lo que implica algunos riesgos.
  • Asociación de Multifranquicias
    Este modelo de asociación es un ejemplo de diversificación, porque un grupo de grandes inversionistas compran una red de franquicias y los derechos para explotar un territorio. Ellos colocan una zona de muchas franquicias y esta puede ser una ciudad, un estado o un país.

Tipos de socios

  • Socio industrial. Es el término legal de la figura del operador y su trabajo se capitaliza como parte de la inversión.
  • Socio operador. Es el responsable de la unidad y el franquiciatario es responsable de las aportaciones económicas.
  • Operador por objetivos. Trabaja para lograr metas a fin de llegar a ser acreedor a un porcentaje de la sociedad.
  • Operador-empleado. Es quien no tiene opción a ser socio, por lo que hay que cuidar mucho su lealtad y fidelidad. A ese trabajador se recomienda brindarle incentivos económicos, como bonos, capacitación o viajes.

Fuente: Alcázar & Asociados.

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