MOVIMIENTOS AL ALZA

Engranes preciados

MOVIMIENTOS AL ALZA

[Por Gonzalo Solis / Foto Dreamstime]

La enfermedad que con más frecuencia afecta a las rodillas es la artrosis, caracterizada por el desgaste de los cartílagos.

Uno de los aspectos básicos para conservar la salud es mantenerse el movimiento, ya que esto es sinónimo de vida. Lo vivo siempre se mueve, aunque sea microscópicamente, y para que nuestro organismo pueda cumplir con esta cualidad contamos con el sistema músculo esquelético que está compuesto por huesos, articulaciones, músculos, circulación sanguínea a través de venas y arterias y un cableado en forma de nervios, que envía la corriente eléctrica necesaria.

La integridad de estos elementos es fundamental para realizar toda clase de movimientos, desde los más simples (como tomar un vaso y llevárselo a los labios), hasta los más complejos (como lanzarse de la plataforma de 10 metros realizando varios giros en el aire).

Las articulaciones son estructuras en las que participan huesos, cartílagos, tejido fibroso, tendones y ligamentos, cuyo propósito es lograr flexiones específicas en diversas partes de nuestro organismo.

Además de la ortopedia, existe una ciencia encargada de estudiar la flexibilidad, ángulos de movimiento, resistencia y uso de las articulaciones, que se conoce como biomecánica. Esta disciplina también da las pautas para que, en caso de ser necesario, se rehabiliten las articulaciones dañadas.

Existen tres tipos de articulaciones:

  • Sinartrósicas: no tienen movimiento (uniones de los huesos del cráneo)
  • Anfiartrósicas: presentan movimiento leve (unión de los huesos del antebrazo, radio y cúbito, antes de la muñeca)
  • Diartrósicas: con gran ángulo de movimiento (codos, rodillas, hombros, etcétera)

Por ahora, sólo hablaremos de las articulaciones con movimiento amplio, específicamente de las rodillas, que son fundamentales para caminar, agacharse, ponerse en cuclillas, correr, trotar, hincarse y realizar un sin fin de actividades. Los huesos que participan en la articulación rotuliana son:

  • Fémur, en la parte inferior del hueso
  • Tibia, en la región superior y que en su zona más alta tiene tejidos de amortiguación llamados meniscos
  • Rótula, un hueso que se encuentra dentro de una vaina en el músculo de la cara delantera del muslo o cuádriceps

“Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”, reza el refrán y nunca más cierto que en este caso, pues cuando las rodillas comienzan a dar problemas de dolor, inflamación o degeneración de sus tejidos. Lo peor es que no siempre nos ocupamos de valorarnos médicamente, sino hasta que el problema ha avanzado.

Problema motriz

La enfermedad que con más frecuencia afecta a las rodillas es la artrosis, caracterizada por el desgaste de los cartílagos, que cubren las superficies de los huesos. Dado que los huesos son órganos vivos, que se van remodelando constantemente según la dieta, edad, ejercicio y peso, su superficie se puede deformar produciendo un movimiento doloroso.

Los cartílagos son tejidos que no pueden reproducirse y, desgraciadamente, comienzan a perderse desde edades tempranas. Se sabe que esta parte del cuerpo puede comenzar a sufrir daños desde los 21 años de edad, de ahí la importancia de hacer algo por preservarla.

Las mujeres son siete veces más propensas a padecer artrosis en comparación con los varones, y si a esto le agregamos el uso de zapatillas de tacón y el uso frecuente de escaleras, además de ejercicios mal indicados, el pronóstico se vuelve sombrío.

Lo que en la juventud es un chasquido de rodillas al subir o bajar escalones, en la edad senil puede convertirse en el uso de una prótesis, por lo que la higiene y prevención de rodillas es fundamental, se tengan o no síntomas.

Pero más allá del género o la edad, el mayor riesgo está en el abuso y la sobrecarga, como sucede cuando se corre. Empíricamente mucha gente recomienda dicha actividad, pero hay que hacer énfasis en que hacerla en una superficie especial, ya sea tartán, tezontle, tierra o algo que no sea concreto o cemento. Correr en superficies duras genera un efecto llamado “golpe de pistón”, en el que toda la fuerza del cuerpo cae sobre un pie y el rebote de la fuerza del paso contra el suelo va directo a la rodilla, provocando un golpeteo continuo, que produce inflamación y dolor. Si este tipo de ejercicio se realiza con regularidad, la inflamación se hace crónica, el cartílago acelera su destrucción y aparece la artrosis.

Así que si lo tuyo es el trote o la carrera, trata de hacerlo con zapatos especiales, que tengan amortiguadores de aire eficientes. Además procura hacerlo en pasto, tierra o alguna superficie no rígida. Esto incluye una buena caminadora, porque no suelen ser rígidas en su zona de marcha.

Aceita el engrane

Si quieres fortalecer tus rodillas y estás en tu oficina gran parte del tiempo, es recomendable que cada dos horas te pongas de pie y te balancees sobre las puntas y los talones, por lo menos unas 20 veces. Hazlo sintiendo el esfuerzo del impulso en las piernas. También procura realizar una marcha de tres minutos y regresa a tu sitio de trabajo, procura moverte cada vez que te sea posible de tu asiento.

En casa o en el gimnasio, evita ejercicios que se auxilien de escaladoras, steps, carga de pesas y escalones de cualquier tipo, pues se ha demostrado que no sólo no te benefician, sino que terminan dañándote aún más.

Una de las actividades que más ayuda a las rodillas es el ejercicio de calentamiento, como semiflexionar las rodillas, con las piernas separadas y hacer giros con el tronco, que además de que te sirven para controlar la “llantita”, fortalecen los ligamentos laterales rotulianos.

Otro ejercicio que puedes hacer en tu casa u oficina es levantar alternativamente las piernas con las rodillas en flexión máxima, dejándolas de dos a tres segundos así. Hazlo una por una y procura hacerlo durante cinco minutos por lo menos.

La natación también es ampliamente recomendable, porque además es una de las actividades físicas más completas e integrales para el ser humano.

Si tu rodilla ya “suena” al caminar, no esperes hasta que el dolor sea insoportable, asiste con tu médico de confianza, para que te realice estudios de imagen, desde una radiografía simple hasta una resonancia magnética nuclear. De ser necesario, te propondrá algún tratamiento para desinflamar, proteger el cartílago y quitar el dolor.

El uso de rodilleras elásticas o mecánicas, según sea el caso, te puede ayudar para evitar la progresión del daño y sólo en caso extremo, puede ser necesaria una cirugía artroscópica, que es de mínima invasión, antes de tener que llegar a sustituir la rodilla biológica completa por una prótesis.

Así que no se esperes hasta que tus heroicas rodillas te “griten”, mejor escucha su susurro y haz actividades que favorezcan el fortalecimiento de este importante engrane del cuerpo.

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