7 SECRETOS PARA INVERTIR EN FONDOS

Rentabilidad y diversificación

7 SECRETOS PARA INVERTIR EN FONDOS

[Por Matiana Flores]

Los fondos de inversión ofrecen a sus inversionistas diversificación, optimización de rendimientos, bajos montos de inversión inicial, transparencia, administración profesional, y liquidez, entre otros beneficios.

Los fondos de inversión son sociedades que reúnen el dinero de un grupo de pequeños y medianos inversionistas (accionistas) y lo distribuye en una portafolio de instrumentos bursátiles a los que difícilmente podrían acceder y participar de sus atractivos rendimientos de manera individual.

Además de la accesibilidad, otra característica que tienen es la diversificación de las carteras que los componen, con la cual buscan optimizar la relación riesgo/rendimiento en beneficio de sus participantes.

El rendimiento que se obtiene está dado por el diferencial entre el precio de compra y el precio de venta de la acción del fondo. El régimen fiscal al que están sometidos es el mismo al del tipo de valores que los integran: por ejemplo, la renta variable está exenta en ganancias de capital (diferencial de precios de compraventa), pero los dividendos y los intereses que generen los instrumentos de deuda –para aquellos fondos que pueden invertir en estos títulos– sí están gravados. Los intereses reales obtenidos a través de la inversión en fondos de deuda también están gravados.

La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) identifica tres grupos de fondos de acuerdo con el tipo de activos financieros que incluyen en su cartera de inversión:

Fondos de deuda. Estos fondos invierten únicamente en instrumentos de deuda, cuya utilidad o pérdida se asigna diariamente entre los accionistas. Entre sus características destacan las siguientes:

–       Representan un instrumento de inversión de bajo riesgo y alta liquidez.

–       Ante incrementos en las tasas de interés, al ajustarse los precios de mercado de los instrumentos de deuda, el precio de la acción del fondo puede disminuir, ajustando al alza sus nuevos rendimientos.

–       Las emisiones adquiridas son tomadas hasta el vencimiento.

Fondos de renta variable. Pueden invertir tanto en acciones como en instrumentos de deuda, de acuerdo con su régimen de inversión (que son los límites mínimos y máximos de los instrumentos que están autorizados a integrar en sus carteras).

La labor de inversionistas y asesores es identificar aquellos fondos que les reditúen los mejores resultados, de acuerdo con su plan financiero, el cual, obviamente, es distinto para cada persona. En este sentido, hay que evitar el error de seleccionar los fondos en los que se va a invertir atendiendo exclusivamente a la tasa de rendimiento que han pagado. El fondo más rentable no es la mejor opción para todos los inversionistas.

Este artículo tiene como objetivo poner sobre la mesa algunos aspectos que son relevantes para hacer una mejor selección de sociedades de inversión, así como poner a tu disposición los “indicadores” de fácil lectura y que simplifiquen tu búsqueda. De esta forma, cuando te preguntes ¿en qué fondo invertir?, podrás tomarte el tiempo necesario para evaluar todas las opciones disponibles, considerando los siguientes puntos:

1. Delimitación de objetivos

El primer paso es poner en blanco y negro cuáles son tus objetivos financieros. Y esto implica saber para qué quieres invertir (cuál es la meta que deseas alcanzar), en cuánto tiempo quieres lograrlo (plazo u horizonte financiero), cuál es tu situación financiera actual y qué otro tipo de inversión/ahorro tienes.

Es importante tener estos elementos muy claros porque inciden directamente en la rentabilidad de las inversiones. Por ejemplo, si una persona quiere invertir en fondos para su retiro –por los próximos 30 años–, lo ideal es que seleccione fondos de deuda a mediano y largo plazo, así como instrumentos de renta variable. Estos últimos podrían tener una participación porcentual elevada en el portafolio de inversión (de 50% a 70%), porque en este plazo, es la opción que más valor le agregaría a la inversión en el tiempo.

Pero, si el objetivo es “ahorrar” invirtiendo en fondos para reunir la suma necesaria para comprar una casa en un plazo de cinco años, entonces quizá habría que priorizar los fondos de deuda de corto y mediano plazo, complementado con un porcentaje en renta variable (20% a 30%). Este tipo de distribución del capital invertido es una tarea que debemos hacer en conjunto con el asesor. El objetivo es lograr la meta financiera en el tiempo estipulado. Pero hay que tener cuidado si se quiere alcanzar una meta en un plazo muy corto colocando el capital en instrumentos de inversión de alto riesgo, ya que podrían sufrirse minusvalías al momento de querer lograrla.

2. Perfil de inversionista (tolerancia al riesgo)

Identifica tu nivel de tolerancia al riesgo, de esta manera reducirás la probabilidad de que, ante un contexto de fuerte volatilidad en los mercados financieros (principalmente en el caso del accionario), reacciones de manera equivocada y termines perjudicando tu patrimonio. Y es que aun cuando se haya planeado la entrada a un instrumento de inversión para tener resultados a muy largo plazo, si se tiene poca tolerancia al riesgo, es probable que quienes hicieron un mal diagnóstico de su perfil de inversionista salgan despavoridos a vender sus acciones, asumiendo las pérdidas que hubieran superado si mantuvieran la calma y respetaran el plazo que tenían previsto para la inversión.

Pero esto es algo recurrente. Por ejemplo, en 2009, las fuertes pérdidas que reportaba el mercado accionario hizo que muchas personas entrarán en pánico, por el temor de perder su capital invertido, y vendieron los títulos de los fondos de renta variable, sin considerar el plazo de su inversión (o quizá nunca lo fijaron).

Pedro Alonso, reconocido analista financiero y columnista de Inversionista, siempre señala que el mercado lo hace la gente y las emociones son un factor que “pesa” en las decisiones de inversión y desinversión, y pueden actuar a favor o en contra de la rentabilidad de una estrategia de inversión, sin importar si está bien diseñada o no. De ahí la relevancia de identificar el nivel de riesgo que podemos asumir, ubicando nuestro perfil de inversionista.

En general, de acuerdo con el perfil de inversionista y objetivos financieros, las instituciones financieras clasifican a sus clientes como conservadores, moderados y agresivos, y les recomiendan cierta composición de su portafolio de inversión. Entre mayor tolerancia al riesgo y más largo el plazo de inversión, mayor participación podría tener en renta variable (acciones). Lo opuesto aplicaría para metas financieras de corto o muy corto plazo con poca tolerancia al riesgo.

Es, pues, tarea de inversionistas y asesores seleccionar los mejores fondos para cada perfil de inversión, de acuerdo con sus objetivos o metas patrimoniales. Aquí vale la pena aclarar que los estilos de inversión no necesariamente se limitan los tres tipos expresados en el cuadro. En esta segmentación puede haber muchos matices, lo importante es que el inversionista se sienta cómodo con su portafolio, sin preocuparse demasiado por saber si en un día sube o baja el mercado de deuda o de renta variable. Aunque sí es conveniente evaluar periódicamente los resultados de su inversión para verificar que su objetivo se está cumpliendo. En caso contrario, tendría que realizar los cambios necesarios, pero siempre apoyado por el asesor financiero.

Por cierto, aunque una de las características de los fondos es la liquidez (la mayoría tiene disponibilidad de 24 horas), no hay que perder de vista que para obtener los resultados deseados hay que darle el tiempo necesario a la inversión realizada. En el Prospecto de Información del fondo, la administradora (operadora de fondos de inversión) señala cuál es el plazo de permanencia recomendado para cada fondo, independientemente de su liquidez. Y esto no sólo aplica para los fondos de renta variable, sino también para los de deuda.

3. Consistencia en la rentabilidad

Una vez que ya identificamos el tipo de instrumentos en que vamos a invertir, el siguiente paso es hacer la selección de los fondos. Aquí sí podemos empezar a evaluar rendimientos de aquellas sociedades de inversión que mejor se ajustan a nuestra estrategia: ¿Cuáles son los más rentables? Aunque hay que ir con cuidado, pues en el mismo Prospecto de Información señala que “rendimientos pasados no garantizan rendimientos futuros”.

No obstante, si un fondo de inversión reporta rendimientos anuales positivos por varios años consecutivos (mínimo cinco años) e incluso que se mantiene en las primeras posiciones de rentabilidad de su segmento (clasificación), es una buena carta de presentación y un referente de que está siendo bien administrado y, por lo tanto, su tasa de rentabilidad es consistente, es decir, podríamos esperar que registrará un comportamiento similar en los próximos años.

En este caso la permanencia del administrador del fondo también es un parámetro a tomar en cuenta. En caso de que éste cambie, se tiene que evaluar la trayectoria del nuevo administrador.

Pero, ¿cómo sabemos que un fondo de inversión está siendo bien administrado? Además de la consistencia en su rendimiento, hay algunos indicadores a los que pocos inversionistas prestan atención, y que tampoco son dados a conocer por las operadoras de fondos en los informes que publican cada mes en medios especializados en finanzas.

Entre estos indicadores destacan el “Alfa” y el “índice Sharpe”. Estos indicadores miden la rentabilidad adicional (arriba del mercado, tasa libre de riesgo o benchmark al asumir mayor riesgo en la administración de la cartera del fondo) obtenida por el fondo de inversión, como resultado de la habilidad del administrador. Es decir, expresan la eficacia de los administradores de un fondo de inversión. Entre más altos son los valores de estos indicadores, mejor administrados estarán siendo los fondos. Alfas positivas refieren que los fondos generan rendimientos superiores a los esperados. Alfas negativas significan resultados peores a los esperados, dados los riesgos de los fondos. Puedes consultar estos indicadores en la página http://www.morningstar.com.mx.

4. Valor en riesgo

El rendimiento de una cartera está expuesto a factores de riesgo: de mercado, crédito, liquidez, operativo, contraparte, condiciones desordenadas de mercado y riesgo legal. En el caso de los fondos de deuda, los inversionistas cuentan con dos datos muy importantes para identificar su exposición al riesgo de mercado y de crédito. Se trata del plazo (corto, mediano, mediano-largo y largo) y la calificación que emiten las agencias calificadoras por medio de claves (con letras y números) homologadas para facilitar su comparación.

Otro indicador más reciente es el cálculo que todas las operadoras de fondos deben hacer del Valor en Riesgo (VAR). Éste indicador mide la pérdida máxima que puede tener el fondo en un periodo determinado, bajo condiciones normales del mercado, con un nivel de confianza o probabilidad (90% – 95%). Es, básicamente, una medida resumida del riesgo de mercado.

5. Costos y comisiones

Los costos y comisiones impactan directamente la rentabilidad de un fondo, pues es un elemento que debemos tener en cuenta considerando el monto que se va a invertir. Hace pocos años se introdujo el concepto de las “series accionarias”. Esto significa que los inversionistas gozan de privilegios dependiendo el monto de su inversión. Por ejemplo, el de mayor inversión paga comisiones más bajas, mejorando así su rendimiento, en comparación con el accionista que tiene un menor monto invertido.

Las operadoras de fondos pueden hacer “cargos” al fondo y al inversionista por distintos conceptos, entre estos destacamos por los de administración, valuación, custodia, proveeduría de precios, auditoría, calificación, publicación de carteras y, en algunos casos, por compra y venta de acciones del fondo, entre otras. Algunos se aplican con periodicidad mensual o anual. El monto de las comisiones puede calcularse sobre el total de los activos, el monto de operación realizada o como cuota fija.

Hay que destacar que los fondos indexados (administración pasiva) tienen menos costos de administración que uno que opera con una estrategia de inversión activa, aunque el rendimiento que ofrecen también podrían ser menor. Jack Bogle, fundador del fondo Vanguard, dice que “el costo importa, sin importar cuál sea el rendimiento que ofrezca el mercado, en promedio superarás a tus rivales si bajas tus costos”.

Cuando el inversionista consulta el precio de la acción del fondo que tiene o planea adquirir, éste ya tiene descontados los gastos y comisiones, por lo que el beneficio que se expresa ya es neto.

6. Diversificar con fondos

En México hay 31 operadoras de fondos que administran, en conjunto, 534 sociedades de inversión: 296 de deuda y 237 de renta variable. Algunas ofrecen una amplia gama de opciones. Las cinco operadoras que más fondos tienen son BBVA Bancomer Gestión, con 69; Santander Gestión, 61; Impulsora de Fondos Banamex, 55; Actinver, 42; e ING, 32.

Otras cuentan con un reducido número de fondos, como es el caso de Finaccess, Interesa, Afirme, Intercam, Finamex, Franklin Templeton, Skandia y Vanguardia. Sin embargo, esto no constituye ningún problema para quien desea colocar su dinero en sociedades de inversión, pues se puede invertir en fondos de distintas operadoras y consolidar todas las operaciones en una sola cuenta. Esto es posible a través de una “Distribuidora de fondos”, que tiene disponibles fondos de distintas operadoras para sus clientes. Incluso, algunas operadoras, independientemente del número de fondos propios que tienen, distribuyen fondos de otras operadoras con características distintas a los suyos, con la finalidad de satisfacer las necesidades de sus clientes y complementar su oferta.

Así, un inversionista puede diversificar sus portafolios de inversión en varios fondos. De hecho, algunas instituciones financieras que diseñan estrategias de inversión de acuerdo con el perfil de inversionista (y sus metas u objetivos financieros) distribuyen el capital entre cinco o seis fondos. Así, por ejemplo, alguien con perfil agresivo puede destinar 50% a renta variable, distribuida en tres fondos, lo mismo que el monto destinado a deuda.

7. Leer concienzudamente el Prospecto de información

Es importante leer a detalle el Prospecto, porque en él podemos encontrar información importante como:

–       Régimen de inversión. Señala los instrumentos en los que puede invertir el fondo y en qué cantidad o proporción.

–       Inversión en derivados. Si puede o no hacer operaciones con est clase de productos derivados con la finalidad de cubrir riesgos o incrementar su rentabilidad.

–       Estrategias temporales. Si puede o no adoptar estrategias temporales de inversión atendiendo al clima de volatilidad e incertidumbre que prevalezca en los mercados financieros, con el fin de reducir el riesgo de la cartera de inversión del fondo.

–       Riesgos. Los riesgos potenciales a los que se enfrenta el fondo.

Invertir en fondos tiene muchas ventajas, pero también muchos riesgos cuando no se hace una selección adecuada. El rendimiento es importante, pero también todos los factores que lo hacen posible (riesgo, calidad de administración, etcétera), así como las características del inversionista y sus objetivos de inversión.

* Para mayor información, consulta este texto publicado en la edición impresa de enero de 2012.
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