EL LADO BRILLANTE DEL NARCISISMO

¿Innovación tecnológica o personalidad audaz?

EL LADO BRILLANTE DEL NARCISISMO

[Por Albrecht Enders*]

¿Cuáles serían las mejores palabras para describir a figuras de los negocios como Thomas Middelhoff o Jean-Marie Messier? Pocas, y no necesariamente halagadoras. Si nos enfocamos únicamente en sus triunfos, podríamos describirlos como “valientes”, “innovadores” y, sobre todo, “visionarios”. Pero al final, todos son atributos ilusorios, incluso para hombres tan famosos y reconocidos como ellos.

Sería mejor olvidarnos de ejemplos poco concretos y enfocarnos en la construcción del tipo de personalidad de personas como Middlehoff y Messier, con base en una construcción desarrollada por psicólogos. Esto nos permitirá descubrir los talentos que ayudaron a aquéllos a desarrollar sus vidas profesionales. El resultado es el “narcisismo”.

Una nueva investigación realizada por el IMD, en colaboración con la Escuela de Negocios Smeal de la Universidad Estatal de Pennsylvania y la Universidad de Nuremberg, fue más allá de las teorías empíricas de los consultores y gurús de negocios para ofrecer evidencia real de cómo la personalidad de un CEO –y específicamente el elemento narcisista– afecta las decisiones de la empresa.

El análisis constituye uno de los primeros intentos para demostrar cómo pueden medirse las respuestas de las compañías a cambios radicales, no sólo en los factores organizacionales y el entorno, sino en los atributos de sus ejecutivos.

El estudio revela que las empresas donde los CEOs son más egocentristas y desean ser aclamados, tienden a ir a la vanguardia de la innovación tecnológica –Middelhoff y Messier seguramente estarían de acuerdo–.

El estudio analizó la reacción de 78 CEOs de empresas farmacéuticas importantes de la Unión Europea, respecto al surgimiento de la era biotecnológica. El crecimiento de esa ciencia se divide en las fases de experimentación, emoción y aceptación, con el objetivo de desarrollar una imagen más clara de la toma de decisiones durante el periodo de 1980 a 2008.

Invertir en nuevas tecnologías

Para determinar el grado de narcisismo, consideramos la prominencia de una foto del CEO en el reporte anual de la firma, la cantidad de apariciones en comunicados de prensa y sus niveles de incentivos –salario, bonos, utilidades diferidas y la posibilidad de ser socio–, en relación con los mismos elementos del segundo ejecutivo mejor pagado de la empresa. Un panel de analistas de seguridad especializados de la industria farmacéutica y familiarizados con los CEOs estudiados nos brindaron sus propias evaluaciones, que utilizamos para comprobar nuestros cálculos.

Los resultados obtenidos indican que entre más narcisista es el CEO, más y con mayor anticipación se invierte en nueva tecnología, especialmente durante la fase de “emoción” –cuando el narcisista cree que una audiencia respetada lo notará y aplaudirán ese comportamiento tan audaz–.

Los narcisistas se caracterizan por tener un sentido de superioridad, un deseo de dominar su entorno, impaciencia, falta de empatía y una fuerte necesidad de llamar la atención. Por ello, tienden a vincularse a una elevada probabilidad de éxito en cualquier cosa que hacen y adoptan acciones y estrategias que les darán el reconocimiento por su audacia y valentía. Toman riesgos que sus contrapartes más tímidas y con menos confianza evitarían. Los CEOs narcisistas poseen una sólida creencia de que su compañía, bajo su liderazgo, puede crear innovaciones tecnológicas.

Esto no requiere de grandes reflexiones para vislumbrar nuestros hallazgos a través del prisma de Middelhoff, en Bertelsmann, o Messier, en Vivendi. Sin querer descender en la psicología amateur, es justo sugerir que ellos tienen muchas –si no todas– las características del comportamiento narcisista. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que Middelhoff y Messier, en su momento cumbre, dominaban sus entornos y eran incansables.

Además, al igual que Steve Jobs en Apple, creían en todas las doctrinas de cada novato de Silicon Valley: algunas personas innovadoras tienen el poder de cambiar al mundo y hacen sus sueños realidad luchando contra corriente, no sólo durante los años de formación de la empresa, sino también cuando las compañías ya tienen miles de empleados.

Este es el “lado brillante” del ejecutivo narcisista, una mezcla de innovación y deseo de retar los riesgos y la habilidad de actuar con sólida confianza cuando los demás son cautelosos y poco dispuestos. Los narcisistas pueden auto promoverse, absortos en sí mismos e incluso irritantes, pero pueden ser la mejor alternativa cuando se requieren acciones atrevidas y poco convencionales para salvar o mejorar la organización en épocas de cambios radicales en el entorno. Es en estas épocas cuando su confianza suprema y deseos de ir más lejos en los cambios incrementales paga dividendos.

Es decir, aunque no son necesariamente malvados, los narcisistas son inteligentes y la fortuna les sonríe. Realizan tendencias para llegar a resultados extremos, a veces benéficos y en algunas otras, con efectos catastróficos. El sector analizado en nuestra investigación probó tener un enorme mérito y los CEOs narcisistas, quienes perseguían con afán las metas biotecnológicas, pueden verse como pioneros. Sin embargo, es igual de fácil ver a CEOs narcisistas que invierten agresivamente en nuevas tecnologías y no dan buenos resultados, sino que dañan severamente a sus empresas.

Nuestro trabajo sólo vio la punta del iceberg. Sería interesante ver más allá de una inversión de la compañía en tecnología descontinuada y examinar el grado de éxito con el objetivo de investigar si los CEOs narcisistas ayudan a la adaptación y supervivencia corporativa. ¿Qué ocurriría si una nueva tecnología fracasara o fuera rápidamente sustituida? ¿Los CEOs narcisistas invertirían agresiva y rápidamente en revoluciones que llamaran menos la atención? Hemos dado un paso importante pero aún falta mucho por descubrir.

* Albrecht Enders es profesor de Estrategia e innovación en el IMD, en Lausanne, Suiza. Su principal interés se enfoca en la reacción de las compañías ante los cambios radicales en su entorno. Es co-autor del estudio CEO Narcissism and Incumbent Response to Technological Discontinuities, con Wolfgang-Christian Gerstner y Andreas König (ambos del IMD y de la Universidad de Erlangen-Nuremberg) y Donald Hambrick (Escuela de Negocios Smeal, Universidad Estatal de Pennsylvania). El estudio recientemente ganó el Premio Glueck 2011 al mejor documento de la división de política de negocios y estrategia, de la Academia de Administración.
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