VOLATILIDAD Y CAUTELA EN 2012

¿Privilegiar la liquidez?

VOLATILIDAD Y CAUTELA EN 2012

[Por Matiana Flores*]

Gabriel Casillas, economista en jefe para México del banco de inversión JP Morgan.

2011 fue un año muy complicado para los mercados financieros y el que inicia se prevé, también, difícil. Gabriel Casillas, economista en jefe para México del banco de inversión JP Morgan, nos da algunas recomendaciones sobre qué hacer con nuestras inversiones en un contexto de recesión, aunado al riesgo de desaparición o fragmentación de la zona euro y de desaceleración de la economía de Estados Unidos y México.

¿Seguirá Europa siendo un factor desestabilizador del mercado financiero global en 2012?

Aparentemente sí. La visión de JP Morgan es que Europa resolverá sus problemas de manera muy lenta. Sin embargo, la presión de los mercados, la lentitud con la que han avanzado y la falta de compromiso provocan que nos estemos acercando a un punto en donde tendremos un equilibrio binario: o se arreglan en Europa o la eurozona podría romperse. Si esto último sucede, hay muchos escenarios: podría salir sólo Grecia o Alemania. También podrían quedarse nada más los países céntricos, como Alemania, Austria y Francia. De todas esas posibilidades la más factible es que salga Grecia.

¿La difícil situación europea puede desencadenar una rebaja en la calificación de deuda de países como Francia o Alemania?

La probabilidad de que Francia pierda el estatus de AAA es muy alta; la probabilidad de que lo pierda Alemania es muy baja. Otras economías de Europa pueden perder su estatus de AAA fácilmente. La verdad es que la repercusión de las calificadoras era muy alta, pero ahora ya no lo es tanto. Los mercados se han adelantado a ponerle el precio adecuado a estas economías y se han salido antes de tiempo.

¿Los inversionistas deberían adquirir deuda de países de la zona euro?

Nuestro estratega global no está recomendando invertir en deuda de la eurozona, porque todavía se presta para que haya volatilidad en el futuro. El panorama se ve complicado mientras no se defina una solución sobre la eurozona. La estrategia consiste en esperar ese compromiso y entonces tomar tasas altas. Es decir, a Portugal por arriba de 14% e Italia arriba de 7%, en las tasas a 10 años. Pero nuestro punto de vista oficial es no comprar deuda de estos países.

Específicamente, ¿cuál sería una señal de compra de deuda europea?

Hay tres cosas que tienen que hacer los países de la eurozona. Una es de muy corto plazo: aislar a los países problemáticos de los que no están tan mal, o sea, Grecia e Italia. Y con aislar, no me refiero a sacarlos de la Comunidad, sino a darles un paquete de ayuda que sea factible, pedirles que implementen ciertas medidas y con eso ya no se traspasa ese efecto a los países nucleares.

A finales de noviembre pasado vimos que los países de la periferia –España, Portugal y otros– tenían mercados financieros que estaban bajo estrés, pero pronto las subastas de Austria y de Alemania también se tornaron malas. Éstos últimos tienen que hacer una especie de dique para que no los alcance la crisis. También necesitan una integración fiscal, pero ese es un proceso de más largo plazo. Asimismo, tienen que capitalizar los bancos porque sus balances estaban en bonos de los gobiernos y resulta que, de un día para otro, ya van a la mitad, al menos de los bonos malos. Tienen que atacar los tres flancos; si no lo hacen, no saldrán de la crisis. Aunque la implementación lleve años, debe haber anuncios y fechas para implementar todas esas medidas, pues si invertir ahora en renta fija europea es complicado, en renta variable es mucho más.

De lograrse una mayor integración fiscal, ¿sería factible la emisión de eurobonos?

Ahí hay dos opciones: o hacen los eurobonos y luego se integran fiscalmente, o se integran y después los emiten. Lo ideal sería lo segundo. Sin embargo, por el momento lo que parece ser una solución es que los emitan antes de integrarse, siempre y cuando tengan un calendario con una serie de compromisos a cumplir. Para salvar a la eurozona esta es una de las alternativas más importantes.

¿Y qué hay de Asia, especialmente de China? Hay quienes señalan que la demanda de papel de empresas chinas se asemeja a la burbuja de las puntocom en el año 2000.

Las empresas chinas podrían tener algunos problemas, porque no han logrado homologar sus reglas contables con las de Europa y Estados Unidos. En muchos casos, algunos de los activos han sido contabilizados de manera distinta y al hacer la homologación resulta que no son tan fuertes. Está también el tema de los sueldos, que han subido en China. La productividad también, pero más los esquemas de remuneración laboral. Esto contribuye a que México sea más competitivo y explica porqué nuestro país ha recibido mucha inversión en el sector manufacturero. De momento no vemos un problema en ese aspecto. Como banco estamos más preocupados por la vivienda. Sin embargo, el boom del sureste de China puede asemejarse a una burbuja de vivienda.

Los periodos electorales de este año, ¿tendrán un impacto directo en los mercados financieros?

Cuando empieza el proceso electoral hay una cierta aversión al riesgo, y los participantes del mercado prefieren permanecer fuera y esperar a ver quién gana y cuáles serán sus políticas. Y después los inversionistas comienzan a invertir.

En el caso de México creo que las elecciones van a generar un poco de aversión en los mercados, aunque no creo que sea mayor a lo que ya hemos visto, con todo lo que ha pasado en Europa. Sin embargo, como hay posibilidad de que el candidato que gane lo haga con el congreso de su lado, los participantes del mercado tendrían mucho optimismo de que se aprueben reformas. Esto podría  incrementar el precio de las acciones tras las elecciones.

El 2012 se ve complicado, pero no tanto como en 2008. Nuestra economía va a crecer 2.5% y, si tomamos en cuenta que del año 2000 a 2010 crecimos 1% en promedio, estaríamos por arriba de esa tendencia. Las inversiones en la industria automotriz y la aeronáutica se van a reflejar en el PIB de 2011 y de 2012.

No podemos negar que existe una desaceleración global. Pensamos que Europa va a estar en recesión este año –tasas de crecimiento negativo por debajo de 1%– y que Estados Unidos va a experimentar una desaceleración importante, principalmente manufacturera, por el tema de restricción fiscal. Eso le va a pegar a México, vamos a seguir viendo volatilidad en el tipo de cambio y se va a desacelerar la economía, pero no vamos a caer en recesión, no vamos a ver tasas de crecimiento negativas.

Otro punto recurrente es el del famoso “año de Hidalgo”, que se refiere al incremento en el gasto durante el último año de un gobierno, y que provoca un incremento en el PIB. En 1994, la contribución del gasto e inversión pública fue más de 1.6%, de hecho fue mayor al crecimiento del PIB. ¿Cómo se da esto? Bueno, porque teníamos un déficit en cuenta corriente muy grande –que fue parte de la crisis–. En las elecciones de 2000 vimos un incremento importante en el gasto público y una contribución cercana a 1%. Sin embargo, en las elecciones de 2006 la contribución fue inferior a 0.5%. La diferencia fue la firma de la Ley de responsabilidad fiscal y hacendaria que ya no permite a los gobiernos juntar recursos para utilizarlos hasta el último año gobierno, haciendo un gasto excesivo. Y lo mismo va a suceder este año de elecciones. Sí va a haber gasto público y obras públicas más visibles, pero ya no veremos el impacto del año de Hidalgo. Por el contrario, en la segunda mitad del año, cuando ya empieza la transición de un gobierno a otro, se deja de gastar porque se tienen que entregar las cuentas.

¿Las bajas tasas de rentabilidad de los mercados financieros tradicionales –deuda y acciones– están siendo un factor para que los inversionistas globales busquen opciones más sofisticadas y riesgosas?

Eso siempre esta latente, pero creo que los participantes del mercado ya conocen los riesgos, tuvieron problemas y pérdidas en 2008, quebraron. Ahora vemos más cautela. Esto ha propiciado que, a pesar de estar tan volátiles, los inversionistas piensan que puede haber un riesgo muy grande en cualquier momento, como es el caso del problema europeo –que dejen a un país quebrar y tenga que declarar moratoria–. Si ocurre, varios bancos podrían quebrar al mismo tiempo por tener activos en bonos griegos. Seguro deben haber fondos muy agresivos metiendo su dinero en activos riesgosos, pero yo pensaría que, en promedio, la mayoría aprendió la lección y son más bien cautelosos. Esto se observa en los resultados de los fondos, de los hegde funds y de los mutual funds, que no han tenido muy buen desempeño.

Los mercados, como la economía, tienen un comportamiento cíclico, pero éstos son cada vez más cortos. ¿Deberíamos tener un portafolio de inversión a prueba de crisis?

Las crisis provocan una caída en el precio de los activos y minimizan las oportunidades. Cuando se avecinan tiempos de crisis hay que tratar de ir a renta fija en la parte más corta de la curva, en los periodos que vencen muy pronto. Y cuando la crisis esté por terminar –siempre es difícil saberlo, pero hay algunos indicios de que podría estar llegando a su fin–, es cuando hay que empezar a extenderse a la parte de los vencimientos más largos de las tasas de interés y pasarse a activos más riesgosos en Bolsa.

No obstante, hacer un portafolio ideal es muy complicado, porque hay inversionistas que ahorran un año, o quieren hacerlo los próximos cinco o hacerlo para su retiro dentro de 15 o 20 años. Además, hay que determinar cuál es la capacidad de pérdida en su portafolio. Desgraciadamente, creo que elaborar un portafolio global es muy complicado, pero si pudiéramos dar uno a todos esos perfiles, creo que iría en ese sentido. Mientras más largo sea el horizonte de inversión, los inversionistas menos se enteran de las crisis hasta que algunos de los participantes venden y terminan vendiendo sus activos riesgosos cuando el precio ya ha caído y lo venden muy abajo. Por otra parte, se dan cuenta de la recuperación cuando ésta ya ha ocurrido y compran caro. Si su horizonte de inversión es de mediano o largo plazo (más de 10 años), si les gusta su portafolio de inversión y si tienen una buena parte en Bolsa, lo mejor es quedarse ahí. Esas inversiones pagan en el largo plazo.

En horizontes a 12 meses, hay que estar en instrumentos de corto plazo en un contexto de crisis. La Bolsa, con la volatilidad que prevalece, no es opción. Podría ser que empiece a recuperarse y gane mucho, pero también podría presentarse un evento de riesgo (evento de cola) en donde un banco quiebre y cuya repercusión sea mundial, y provoque una salida masiva de las Bolsas, con su respectiva caída de los activos. En esta situación, aunque una empresa esté muy sana y tenga buenos reportes, la gente va a venderla sin hacer preguntas, lo que puede provocar una gran pérdida a corto plazo.

¿Qué aspectos o factores debe cuidar un inversionista global al momento de seleccionar instrumentos de inversión?

Lo más importante es conocer el lugar donde se va a invertir. No hay que hacerlo en un lugar que no se conoce. Hay que tratar de entender al menos lo básico: los rendimientos que da, la volatilidad y el régimen de impuestos. Otra regla es que los rendimientos que parecen exorbitantes tienden a ser demasiado riesgosos. Si afirman que dará 10% mensual, hay que tener cuidado y preguntarse cuál es el riesgo. Hacerse esta pregunta es muy importante.

Los bonos gubernamentales normalmente son los menos riesgosos, luego los bonos corporativos y después la Bolsa. Determinar qué tanto se quiere invertir en renta fija o en variable y qué tan diversificada está la Bolsa.

Otro punto importante es la liquidez: qué costo tendrá la venta de los títulos. Un ejemplo clásico es el de los centenarios: comprar un centenario puede ser muy buena inversión. Hemos visto que el precio del oro ha subido fuertemente en los últimos años, sin embargo, el diferencial entre el precio de compra y de venta es muy grande. Si yo compro un centenario hoy y lo quiero vender mañana o el año que entra, qué tanto tiene que subir para que, al menos, me pague el diferencial. La liquidez se vuelve muy importante cuando los horizontes de inversión son cortos.

* Texto publicado en la edición impresa de enero de 2012.
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